Barato, sencillo y popular: dónde comer ‘frango’, el icónico pollo portugués que combate la gentrificación en Lisboa
El jugoso plato es un emblema culinario de la gastronomía lisboeta y estos son los establecimientos más auténticos para probarlo

Es difícil no sentir un flechazo por Lisboa y su gastronomía: bacalao en todas sus formas, mariscos del Atlántico y los omnipresentes pasteles de nata. Sin embargo, como en todas las buenas historias de amor, uno acaba sucumbiendo a los placeres sencillos. Si hay un plato con el que darse el sí quiero de por vida es el frango no churrasco. Pollo jugoso por dentro, crujiente por fuera y con un aroma que se te hará la boca agua.
Injustamente, el pollo es uno de esos platos denostados que a priori uno no se anima a pedir en un restaurante. Sin embargo, para los portugueses es toda una institución. La buena noticia es que, si le das una oportunidad, para ti también puede convertirse en un viaje de no retorno. De puertas para adentro, acudir a las churrasquerías es una práctica semanal bastante extendida entre nuestros vecinos lusos. Hay a quien le gusta embadurnarlo en piri-piri, la famosa salsa picante que se popularizó en la cocina portuguesa a través de las antiguas colonias africanas; mojar el pan hasta dejar la bandeja reluciente o deleitarse en los matices únicos que concentran los platos cocinados al carbón.
El verdadero secreto para convertir estos pollos, de menor tamaño que los españoles y abiertos en mariposa, en un auténtico manjar, no está en el fuego, está en el marinado previo: una mezcla de ajo, limón, vino y hierbas que ningún restaurante se presta a desvelar. Frente a la conquista de franquicias y locales pensados para el turista en una ciudad en expansión, algunos locales mantienen sus brasas vivas para alimentar a sus comensales con algo tan simple y a la vez tan exquisito.
1.
Frangasqueira Nacional
Es un espacio minúsculo, con luz tenue y acogedor, en el que es imprescindible reservar y llevar dinero en efectivo. Antes de hincarle el diente al pollo con uno de los mejores aliños que probarás en Lisboa, conviene asomarse a las vitrinas que rodean la barra. Ahí está la perdición, guarniciones deliciosas que van cambiando según los ingredientes de cada estación: arroz con morcilla y almendras tostadas; patatas à brás con puerro y zanahoria; coliflor con salsa de queso azul, tomate seco, cebolla caramelizada y pistacho o cualquier cosa que dicte la imaginación de su dueña.

En 2017, Sónia abrió las puertas de Frangasqueira Nacional, ocupando los fogones de un oficio históricamente tan masculino y sin experiencia previa en el mundo de la restauración. Se puso el gorro de chef y empezó a cargar sacos de 20 kilos de carbón.

Aunque el local abre sus puertas a las 18.00, Sónia trabaja todo el día para alcanzar la excelencia. “Todo tiene que estar a mi manera: limpieza, mesas, flores, velas y todas las pequeñas monerías que hay en el local”. Una vez empieza el servicio, a este auténtico torbellino no se le escapa detalle: masajea los pollos antes de echarles sal al ritmo de un buen jazz, toma las comandas, se preocupa por saber si todo está a tu gusto y te regaña si descubre que no untas el pan en su salsa. “La Frangasqueira no es un restaurante, es un hogar. Una casa donde se puede comer”.

El pollo es delicioso y se vende al peso (13,30 euros el kilo). Una buena opción es pedir una parrillada mixta por 12 euros, que incluye medio pollo, cuatro costillas y una salchicha de cerdo, ya que en sus brasas Sónia también cocina otras carnes. Aunque, sin duda, lo que eleva la experiencia es pedir alguna de sus guarniciones (de 2,65 a 3 euros). Todo bajo la combinación imposible de plátano y picante inventada por Sónia, que querrás llevarte a casa.
Dirección: Tv. Monte do Carmo, 19. Teléfono: +351 936 224 182
2.
A Valenciana
Para entrar en este negocio familiar que abrió sus puertas en 1914 hace falta reservar o algunos minutos de paciencia porque, aunque se trata de uno de los locales más populares de la ciudad, siempre hay sitio. Sus camareros funcionan a una velocidad de vértigo sirviendo los tres tipos de piri-piri en función de la tolerancia al picante del cliente: regular, medio y fuerte para los más atrevidos.

Esta casa de comidas dio con su receta por accidente, cuando una de las máquinas en las que hacían pollos asados se rompió y tuvieron que tirar de las brasas. “El resultado tuvo tanto éxito entre la clientela, que cien años después sigue siendo el plato estrella. Despachamos entre 600 y 700 pollos al día”, explica Homero, el propietario de tercera generación.
Merece la pena trasladarse hasta Campolide para descubrir la auténtica comida portuguesa. Sus raciones son abundantes y mires donde mires verás pollo (13,50 el kilo o 19,50 la ración completa con patatas y arroz, que pueden sustituirse por verduras asadas). Siempre con la opción de pedir medias raciones, también pueden degustarse otros platos como pasteles de bacalao (1,50 euros), bacalao a brás (20 euros) o varios arroces; el más vendido es el de mero con gambas por 28 euros para dos personas.
Dirección: Rua Marquês de Fronteira, 157 163A Teléfono: +351 21 388 4926
3.
Tropical de Graça
Si eres de los que hacen turismo hasta que duelen los pies y sentarse a comer para ti no es una opción, Tropical de Graça es la parada perfecta. Esta churrasquería situada a algunos minutos de Alfama, en el tradicional barrio de Graça, vende pollos al carbón desde 1976.

Este local lleno de vida tiene patatas chips caseras, más de catorce salsas con las que probarlas y unos bocadillos de infarto. Eduardo Alves, hijo de los fundadores, confirma que lo que les diferencia de su competencia no es solo cocinar manualmente los pollos al carbón, es el adobo: “La receta de esta salsa fue traída de África por mis padres. Mucha gente nos pregunta por sus ingredientes, pero nunca se revelan a nadie”.
En este establecimiento, que solo funciona en formato take away o delivery, la opción más cómoda es llevarse uno de sus bocadillos elaborados con pan de Mafra, famoso por su corteza dorada y una miga ligera que se deshace en la boca. Desde la clásica bifana (3,50 euros) hasta la innovadora bifranga, que en vez de cerdo contiene pollo en su interior (4,50 euros).
Dirección: Rua da Graça, 72 Teléfono: +351 21 886 8889
4.
Bonjardim
En el centro de Lisboa, se encuentra Bonjardim, también conocido como “el Rey de los pollos”. Este restaurante de raíces gallegas, que está en la lista de los grandes clásicos, suele cosechar en su entrada una cola en la que conviven turistas y locales. Su apuesta se ha mantenido intacta con el paso de los años: un buen pollo asado.

A diferencia de los demás, Bonjardim no utiliza brasas, sino que cocina su pollo asándolo a fuego lento usando sus propios jugos. “Mi abuelo era un visionario. El pollo era accesible para todos y pensó que si lo hacía asado en espeto quedaría mucho más rico. Así seguimos, manteniendo todo como él lo pensó”, relata su nieta Inés Castiñeira. Un lugar de paso ideal para coger fuerzas con sus famosos pollos en espeto por 13,50 euros. Perfecto para acompañar con patatas fritas (3 euros) y su deliciosa crema de espinaca (5,90 euros). Eso sí, siempre con su salsa piri-piri.
Dirección: Tv. de Santo Antão 11. Teléfono: +351 21 342 4389
5.
Galeto
Galeto es aquel puerto en el que arribar casi a cualquier hora, ya que abre desde las 7:30 de la mañana hasta las 3:30 de la madrugada. Paredes doradas, mesas corredizas y sillas altas giratorias. Este local con aura elegante debe su nombre a la popular receta de italianos que emigraron a Brasil y cocinaban galetos, pequeños pollos a la brasa. Con esa idea llegaron a Portugal, pero su propuesta no sedujo tanto a la élite lisboeta, que prefirió convertir este snack bar situado en una de las arterias más transitadas de la ciudad en un lugar de culto al que hoy acuden políticos, artistas y futboleros después de un partido del Benfica para comer algunas de sus especialidades: su plato estrella, el Bifé à Galeto (20 euros), un fino corte de carne coronado con un huevo frito, un par de lonchas de jamón y unos pepinillos; su steak tartar (24 euros) o las croquetas de carne más melosas que te llevarás a la boca (2,30 euros).

Sin embargo, afortunadamente, para los amantes del carbón, todavía hoy conservan en la carta la receta especial Galeto ‘A o primo canto’ que bautizó el local. “La versión de este pollo especialmente pequeño y de carne tierna es diferente al original. Aquí lo hacemos al churrasco y cocinado con hierbas”. Un manjar aromático que se sirve acompañado de patatas fritas por 17,50 euros. Si prefieres algo más ligero, no te quedes sin probar su clásica Canja de gallina (3,80), una sopa muy sabrosa capaz de curarte la resaca o de calentarte el cuerpo hasta altas horas de la madrugada.
Dirección: Av. da República, 14. Teléfono: +351 21 354 4444.
6.
Churrasqueira no Largo (Ericeira)
A media hora de Lisboa, en el pequeño pueblo surfero de Ericeira, se encuentra el sueño de todo amante del mar y observador de la vida cotidiana. Uno se hace con su número y espera a ser llamado al interior de este local sin mesas en el que un grupo de hombres lanzan a las brasas picañas, salchichas, pollos y costillares.
La magia de este lugar está en su ubicación. Uno puede llevarse un pollo con arroz y patatas por 7,50 euros, una panceta a la parrilla (5,25) o costillas (5,75), también con guarnición, para disfrutarlo en las playas del Atlántico.
Dirección: Largo dos Condes da Ericeira, 11 A. Teléfono: +351 261 863 193
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