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Santiago Andrés, creador del hibisco ‘Gandini Santiago’: “Es una contribución a la jardinería que perdurará en el tiempo”

Al ingeniero agrónomo le llevó años y mucha dedicación que su cultivar fuera estable y comercializable. Ahora le llena de orgullo que en Europa y Estados Unidos se vendan miles de estos ejemplares perfectos para jardines pequeños, balcones y terrazas

Santiago Andrés

La obtención de nuevos cultivares en jardinería es una labor paciente y que lleva años hasta que se obtienen los resultados deseados. Las plantas que surgen de esta tarea se obtienen de diversas formas, algo que sabe muy bien el argentino Santiago Andrés Rourich (Rosario, 62 años). Este Doctor Ingeniero Agrónomo es el director técnico de la empresa de paisajismo Connatura, y ha pasado toda su vida entre plantas, cultivándolas y mimándolas. Con todo su bagaje, todavía siente verdadera pasión por transmitir su gran conocimiento y por continuar aprendiendo. Hace unos cuantos años descubrió una mutación en un hibisco, lo que llevó a patentar un nuevo cultivar de la especie Hibiscus syriacus, bautizado en su honor como ‘Gandini Santiago’.

Pregunta. ¿Cómo se origina un cultivar como Hibiscus syriacus ‘Gandini Santiago’?

Respuesta. Creo que todo profesional de la agronomía, independientemente del área de trabajo, debe ser observador del entorno donde desarrolla su actividad profesional. Este hibisco ‘Gandini Santiago’ surge de la observación de un ejemplar con características diferentes al resto de individuos de una parcela de cultivo en Girona, durante el verano de 2002.

P. ¿Qué vio de distinto?

R. Esta planta me llamó la atención por su desarrollo compacto y un predominio del crecimiento apical muy dominante, que lo diferenciaba del crecimiento típico de un Hibiscus syriacus. Desde un punto de vista agronómico, es una selección masal, algo que viene haciendo el ser humano desde los albores de la agricultura. Es decir, de un grupo o masa más o menos grande de plantas se seleccionan los individuos con características diferentes a las del resto del grupo. Elemental, pero efectivo, sin duda.

P. ¿Qué notó de raro en esa mutación, por qué era diferente?

R. Lo curioso de esta planta es que era un rebrote proveniente de una raíz de un hibisco que había crecido en esa tierra y que se había extraído, ya que la planta principal había sido acondicionada en un cepellón para la venta, y siempre quedan restos del sistema radicular en el suelo colindante. Los otros rebrotes ‘hermanos’ no presentaban a simple vista esa morfología tan vertical, lo cual me hizo pensar que podía ser una mutación. Frecuentemente, las mutaciones en plantas han dado lugar a la obtención de nuevas variedades comerciales de plantas ornamentales.

P. ¿Cuánto tiempo pasó desde que descubrió esa mutación natural hasta que supo que era un cultivar estable y comercializable?

R. Una vez identificada esta planta me dediqué a compararla con el resto de las plantas de la parcela de cultivo, para ver si las características observadas a simple vista se mantenían o eran fruto de condiciones ambientales y no debidas a su genética. Estos hibiscos son plantas de hojas caducas y vegetan durante la primavera y el verano. Transcurridos los meses de crecimiento vegetativo y llegado el otoño, al quedar sin hojas, la planta seleccionada tenía los caracteres morfológicos de crecimiento piramidal muy marcados. Las inserciones de las ramificaciones laterales eran muy compactas y verticales, lo cual me hizo pensar que podría ser interesante seleccionarla, y comenzar con una etapa de estudio más específica para evaluar su potencial como nuevo cultivar. Este proceso me lleva tres años, en los que compruebo que las características se mantienen en el tiempo y logro tener plantel para poder hacer una evaluación en el campo de cultivo y así valorar otros parámetros de crecimiento, como la floración o la multiplicación.

P. ¿Cómo fue después el camino hasta conseguir la patente de cultivar con el nombre de ‘Gandini Santiago’?

R. Fue un cúmulo de casualidades y fruto de la globalización del viverismo en Europa. En un viaje a Girona para visitar el vivero donde yo trabajaba con mi amigo Francesco Gandini, viverista en Guidizzolo (Italia), comentamos las características del hibisco seleccionado y le pareció una planta con un gran potencial comercial, y así quedó la cosa. En la crisis de 2010, la empresa propietaria del vivero donde yo trabajaba presentó concurso de acreedores y procedió a la liquidación. En todo ese largo proceso hice múltiples intentos para que no se perdiera el cultivar seleccionado. Fue entonces cuando Gandini me propone que le venda el plantel que tenía disponible. Pienso que es una oportunidad para que no se pierda el trabajo realizado, y así lo hago. Él es, a su vez, amigo de Mario Van Aart, un viverista de Oudenbosch (Países Bajos), quien realmente se interesa por patentar el nuevo cultivar. Comienzan así los trámites a nivel europeo; una vez reconocido el nuevo cultivar en Europa (en 2012) inicia los trámites de la patente en Estados Unidos y Canadá, que obtiene en 2015.

P. ¿Qué se siente al saber que de este hibisco se han vendido miles de ejemplares en Europa y en Estados Unidos?

R. Como profesional de la horticultura ornamental y el paisajismo haber podido seleccionar desde Girona un nuevo cultivar de hibisco, con un desarrollo tan particular y que se esté utilizando a nivel mundial, me llena de orgullo y es una contribución a la jardinería que perdurará en el tiempo.

P. ¿Cómo describiría el hibisco ‘Gandini Santiago’?

R. Lo que lo hace diferente al resto de hibiscos es un crecimiento columnar, compacto de gran vigor, esta es la gran novedad. Recordemos que Hibiscus syriacus tiene habitualmente un porte redondeado. Otra característica sobresaliente es la floración: flores vistosas, semidobles —con más pétalos que la especie originaria—, de color púrpura y un marcado centro rojo, y unas características nervaduras rojas radiadas sobre los pétalos.

P. ¿Qué tipo de usos se le pueden dar a este hibisco?

R. Indiscutiblemente, su morfología columnar, de un metro a un metro y medio de ancho, nos permite ubicar esta planta en sitios estrechos, jardines pequeños, diseñar setos compactos... También se adapta perfectamente a balcones y terrazas, cultivando esta planta en maceteros de diferentes tamaños.

P. Su floración es muy larga en el tiempo… ¿Es también atractivo para la fauna polinizadora?

R. En climas de veranos cálidos, florece desde mediados de junio hasta finales de octubre y, de hecho, todos los hibiscos son polinizados por insectos. En el caso del cultivar ‘Gandini Santiago’ también es atractivo para los polinizadores, pero no produce semillas, lo cual es una característica interesante desde un punto de vista ornamental.

P. A partir del hibisco ‘Gandini Santiago’ también se han originado otras mutaciones, con flores de otros colores, ¿verdad?

R. Sí, existe una variedad blanca, Hibiscus syriacus ‘Gandini van Aart White’, seguramente proveniente de una nueva mutación, y una tercera variedad, Hibiscus syriacus ‘Gandini van Aart Ruby’. En la actualidad, y por cuestiones del mercado, en Estados Unidos los tres cultivares tienen una nueva nomenclatura, aunque mantienen también la vieja. Por ejemplo, allí al ‘Gandini Santiago’ se le conoce por ‘Flower Tower Purple’.

P. ¿Qué tipo de mantenimiento requiere este arbusto?

R. Es una planta muy rústica, tolera muy bien los veranos cálidos y los suelos calcáreos. Los hibiscos florecen abundantemente en la brotación de la misma temporada, así que para favorecer ese crecimiento de brotes nuevos cada año es necesario hacer podas cortas a finales de invierno. Así tendremos un hibisco con una floración abundante.

P. Como experto en arbolado urbano, ¿qué especies potenciaría en el viario de las ciudades?

R. Creo que lo principal a la hora de elegir unas especies para implantar en una ciudad, sea en calles o en zonas verdes, es el espacio disponible para el crecimiento del árbol. Todas las plantas necesitan de un espacio para desarrollarse correctamente, expresar su potencial ornamental y que podamos disfrutar de sus cualidades. Recomendaría, en la medida de lo posible, plantas autóctonas aprovechando las variedades columnares y piramidales, que se adaptan muy bien al espacio disponible en las aceras, sin perjudicar a los edificios y la circulación de vehículos.

P. ¿Y qué tipo de soluciones técnicas se pueden aplicar en las calles para hacerlas más verdes y arboladas?

R. Recomendaría aumentar el volumen de suelo disponible para el sistema radicular de las plantas, así como aumentar la distancia de plantación entre individuos, para que tengan un buen desarrollo. Recordemos que las plantas necesitan sitio para crecer correctamente, algo que con frecuencia se ignora, y nos encontramos con árboles deformados, en muchos casos mutilados, por las podas inadecuadas para adaptarlos al espacio disponible.

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