España y el Reino Unido se comprometen a simplificar los visados para trabajadores cualificados
Los ciudadanos británicos serán eximidos para la prestación de servicios en estancias inferiores a 90 días, mientras Londres revisará su actual sistema de patrocinio


La visita se ha hecho esperar. Han pasado 11 años desde la última vez que un ministro de Economía británico acudió a España en viaje oficial. Lo recordó la actual dueña de la cartera, Rachel Reeves, que participó este miércoles en un acto público con su homólogo español, Carlos Cuerpo, en el marco del Foro de Comercio e Inversiones España-Reino Unido.
El reencuentro, aunque tardío, no ha sido en balde: España ha anunciado que eximirá a los ciudadanos británicos del requisito de visado para la prestación de servicios en estancias inferiores a 90 días, una propuesta que venía barajando desde finales del año pasado y afecta a trabajadores cualificados de un amplio abanico de sectores, entre ellos telecomunicaciones, servicios financieros y consultoría. De ello se beneficiarán trabajadores de otros países extracomunitarios, como EE UU, Canadá y Australia, entre otros. El Reino Unido, por su parte, planea agilizar el proceso de obtención de una licencia de patrocinio para las empresas españolas que se expandan a su territorio, un mecanismo que afecta también a trabajadores cualificados. “Ambos gobiernos buscarán reducir el coste y la duración de los trámites necesarios para los viajes de corta duración para la prestación de servicios”, reza la declaración conjunta lanzada este miércoles.
El evento con los ministros de ambos países, celebrado en la sede del ICEX, y moderado por el periodista Carlos Franganillo, sirvió para exhibir el buen momento por el que pasan las relaciones bilaterales. Y para marcar prioridades: Reeves señaló la defensa, la energía y la biotecnología como los sectores con más potencial en los intercambios. La ministra se vio durante la mañana con el presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, que le expuso el plan inversor de la compañía en el Reino Unido, que contempla desembolsos por valor de 20.000 millones de euros hasta 2028. Y mencionó la fuerte presencia del Banco Santander en territorio británico. Reeves tenía previsto verse durante su estancia en España con 120 empresarios e inversores.
Cuerpo resaltó que más de 2.300 firmas británicas operan en suelo español, y cerca de 800 españolas lo hacen a su vez en el Reino Unido. Y remarcó que la relación ha superado ya el trauma que supuso el Brexit, al menos cuantitativamente, con una mayor interconexión tanto en los intercambios de bienes —un 20% superiores a los previos al abandono del Reino Unido de la UE— como en los servicios, “no solo turísticos, también asociados a negocios de más valor añadido”, entre los que citó el papel de la española Navantia, con una filial muy activa en los astilleros británicos, y de Indra, que ganó en enero un contrato de casi 1.000 millones para gestionar todo el sistema de billetes de los transportes de Londres.
Reeves también puso como ejemplo de los lazos entre ambos países a algunas de las multinacionales británicas con presencia en España, como las farmacéuticas GSK y AstraZeneca, o la comercializadora Octopus Energy. Y pidió a España que desempeñe un papel clave en la mejora de las relaciones entre el Reino Unido y la UE.
Ambos ministros se mostraron de acuerdo en la necesidad de reducir las barreras comerciales y regulatorias, especialmente en la movilidad de trabajadores cualificados y el reconocimiento de cualificaciones profesionales. “Estamos tratando de reducir obstáculos para llevar la relación al siguiente nivel”, afirmó Cuerpo.
La guerra en Irán también salió a relucir en el diálogo. Reeves apuntó que su Gobierno ha puesto el foco en evitar que los hogares de bajos ingresos sean los grandes perdedores por las subidas del precio de la energía, y explicó que han advertido a las firmas energéticas de que no tolerarán prácticas especulativas que les permitan aprovecharse de la situación para maximizar beneficios.
Cuerpo, que este viernes concretará las medidas que tomará el Ejecutivo español para paliar los efectos de la guerra en Oriente Próximo, señaló que tendrán dos objetivos. Por un lado, dar alivio a los hogares y los sectores económicos más afectados, entre los que citó el del transporte, el agrícola y la pesca. Y por otro, redoblar la apuesta por las energías renovables que tan buenos resultados ha dado. “En España, nuestras empresas han tenido precios energéticos un 20% más bajos. Es una brecha competitiva favorable para nosotros y atrae inversiones”, celebró.
En paralelo al cara a cara, el Gobierno británico ha anunciado que la empresa española Exolum realizará una inversión de 240 millones de libras (278 millones de euros) en el Reino Unido para reforzar el almacenamiento de combustibles esenciales, la resiliencia del sector de la aviación y la seguridad energética.
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