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Rory McIlroy: “¿Realmente he ganado el Masters de Augusta?"

El golfista norirlandés reflexiona en una charla en la que participa EL PAÍS sobre sus sentimientos al vestirse el año pasado con la chaqueta verde

Rory McIlroy, con la chaqueta verde en 2025.Ben Jared (PGA TOUR)

Pan de Durazno de Georgia y Ricotta con miel picante. Tempura de camarón. Dátiles rellenos de queso de cabra y envueltos en tocino. Minihamburguesas de alce. Carpaccio de atún de aleta amarilla. Filete Mignon de wagyu. Salmón sellado. Coles de Bruselas y zanahoria con mantequilla. Vino blanco. Y de postre, pudin de toffee con helado de vainilla.

Rory McIlroy ha estado tanto tiempo esperando ser el anfitrión de la cena de los campeones en el Masters de Augusta, la chaqueta verde con la que el año pasado completó al fin la colección de los cuatro grandes, que el genial golfista norirlandés ofreció este miércoles su respuesta más larga, durante una charla con medios internacionales en la que participó EL PAÍS, para hablar del menú que servirá este próximo abril como anfitrión en la tradicional reunión de los ganadores. “Siempre pensé: ‘Si gano el Masters algún día, ¿cómo me gustaría que fuera? ¿Qué me gustaría servir?”, comentó.

Las preguntas han dado vueltas en la cabeza de McIlroy durante mucho tiempo hasta que finalmente conquistó el Masters de 2025 tras un desempate ante Justin Rose en un final memorable. Eran ya 11 años de espera para completar el Grand Slam después de ganar antes el Open Británico, el US Open y el Campeonato de la PGA, y unirse así a Gene Sarazen, Ben Hogan, Gary Player, Jack Nicklaus y Tiger Woods como los únicos con el póquer. “He llevado esta carga durante 11 años. Ha sido una batalla contra mí mismo y no me rendí”, expresó entonces.

“No hay ninguna ronda de golf que pueda compararse con los sentimientos y emociones que pasé ese domingo”, afirmó este miércoles McIlroy con la chaqueta verde enfundada y rebobinando ese día con las pulsaciones disparadas. “He ganado y ya no tengo que ganarlo otra vez para completar el Grand Slam. Ahora quiero repetir por el torneo en sí. A la mañana siguiente solo tenía que asegurarme de que no fue un sueño. ¿Realmente sucedió? Fue maravilloso volver a casa, ponerme la chaqueta y volver a ver los momentos más destacados. Sentía esa inmensa satisfacción y reflexioné sobre el viaje que me había llevado hasta ahí. Me hizo sentir increíblemente agradecido sobre todo lo que ha sucedido en mi vida. Ese ha sido el sentimiento abrumador de tener la chaqueta verde durante todo un año, lo honrado que estoy. Al final, ha pasado el tiempo y se ha vuelto normal ir al armario y ver la chaqueta verde colgada. Solo me quedan unas semanas con ella. Pero espero que no sea la última vez que pueda sacarla de Augusta”.

El campeón ha pisado ya el Augusta National durante las últimas semanas para revivir aquellos instantes de gloria y prepararse para la defensa del título del 9 al 13 de abril. “Este año todo va a ser disfrutar de los beneficios de ser campeón del Masters. Tener un estacionamiento en el aparcamiento de los campeones, usar el vestuario de los campeones, organizar la cena del martes por la noche y saber que puedo jugar este torneo el resto de mi vida”, afirmó Rory, ganador de cinco grandes a sus 36 años.

La chaqueta verde del Masters anticipó el mejor año de su carrera deportiva, coronada con la Ryder Cup que celebró con Europa en Nueva York frente a Estados Unidos en un ambiente muy encendido.

McIlroy no es solo el número dos del mundo después del estadounidense Scottie Scheffler, sino un altavoz del circuito americano en su cruzada ante LIV, la Liga saudí que comanda Jon Rahm. Aunque ese conflicto entre los golfistas de los dos bandos quedará aparcado durante la cena de los campeones de Augusta. Por fin Rory tiene un asiento en el club más prestigioso del golf mundial.

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