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Diler: una muerte por la espalda junto a un parque infantil

La policía investiga como un crimen de bandas el asesinato con dos puñaladas de un menor en plena calle en Madrid

Varios jóvenes lloran y se abrazan en el lugar del suceso, en Puente de Vallecas en Madrid este viernes. Gustavo Valiente (Europa Press)

Todo ha terminado cuando a las siete y cuarenta de la tarde un funcionario del Ayuntamiento da el último manguerazo a la acera. Decenas de adolescentes acaban de observar sin pestañear cómo el coche fúnebre se lleva el cuerpo de Diler A. S. Unos se abrazan, otros lloran, todos permanecen en silencio en ese momento. Solo se oye el ruido del motor de los coches que no se detienen y los gritos de los niños que juegan en el parque infantil ubicado justo a cinco metros de la escena del crimen y escasos 50 de la estación de Renfe de Entrevías. La víctima es un adolescente de 17 años al que a las tres de la tarde, cuando había quedado con una chica, otro varón ha dado al menos dos puñaladas por la espalda. Fuentes policiales confirman que se investiga como un nuevo crimen dentro del seno de la violencia de las bandas juveniles en Madrid.

La víctima tenía 17 años, a finales de agosto habría cumplido los 18. Era de origen hondureño aunque contaba con DNI español porque había llegado de pequeño al país. En un piso de Entrevías, en Puente de Vallecas, vivía con su madre, su padrastro y su hermano pequeño. Como ambos progenitores trabajan muchas horas, Diler se ocupaba mucho de ir a buscar a su hermano al colegio y de cuidarlo en casa, señala gente que lo conoció. Todos apuntan que era un gran jugador de fútbol y que incluso llegó a pertenecer a las categorías inferiores del Rayo Vallecano. Le gustaba pasar el rato con sus amigos en las canchas que hay en la calle de Monte Igueldo. El joven cursaba un grado de Formación Profesional especializado en mecánica después de repetir algunos cursos de la ESO. “Era demasiado carismático, de los que nunca dejaba que alguien se sintiera excluido, y muy hiperactivo”, asegura una amiga del fallecido, con lágrimas en los ojos. La chica habla de él con la condición de no facilitar su nombre. “Loco, loco”, recuerda ella que era el latiguillo habitual del joven.

En resumen, una vida que empezaba a despuntar y que se ha visto truncada por esas dos puñaladas a los 17 años. Dos agentes de la policía nacional fueron los primeros en llegar a la calle vizconde de Arlesson y comenzaron con las maniobras de reanimación cardiopulmonar. Después, siguió el equipo de Samur durante una hora, pero fue imposible recuperarlo a pesar de que su cuerpo lo intentó con todas sus fuerzas. Un agente acudió a su casa, a solo unas calles del lugar del homicidio, para darle la terrible noticia a su madre, que fue corriendo a donde estaba su hijo. La mujer y su marido permanecieron en una ambulancia cerca del chico atendidos por el equipo psicológico del Samur hasta que se lo llevaron.

Fuentes policiales confirman que se investiga el homicidio como un crimen de bandas juveniles. Según las primeras hipótesis, el fallecido pertenecía a los Trinitarios de Torrejón de Ardoz, como se deduce de su expediente policíal, y el autor, a los Ñetas. Ambas organizaciones se habían jurado venganza desde otro homicidio también en Puente de Vallecas el pasado abril.

Hace ya años que estas bandas son un foco de atracción para chicos muy jóvenes, que ven en estas organizaciones un foco de poder, respeto y también aporta un sentimiento de pertenencia en uno de los momentos más delicados de la vida como es la adolescencia. Pero, cuando entran, no son conscientes del peligro incluso mortal al que se enfrentan. Dos testigos adultos del crimen de Diler describieron al autor como un chico joven, no muy alto, con la cara semicubierta y vestido de negro, que llegó y se escapó del lugar en patinete. A pesar de que los hechos tuvieron lugar muy cerca de la estación de cercanías de Entrevías y justo al lado de un parque infantil, en ese momento no había muchos viandantes que fueran testigos directos del apuñalamiento.

“Yo siempre le dije a Diler que no se metiera, que si te metes y te obligan a matar tienes que hacerlo. Él me decía que no se metería por su familia, que él pasaba de tener que dejar de caminar por determinadas zonas”, cuenta poco después la amiga de Diler que prefiere no ser identificada. El silencio era la tónica habitual entre todos los amigos y compañeros que se congregaron en torno al lugar del apuñalamiento. “A veces, cuando estaba triste, me decía que se metería en la banda para no sentirse solo, para sentirse protegido. Eso le atraía”, secunda otra amiga que también pide anonimato. Ellas aseguran que hacía muy poco que se había unido a la organización. Ambas muestran las decenas de homenajes que se suceden en las redes sociales y los estados de WhatsApp y en los que llaman por el apodo de “Leon” a Diler.

Dos trabajadores sociales del barrio se desplazaron al lugar para tratar de apoyar a los jóvenes en ese momento y les llevaron unas empanadas del supermercado y refrescos que repartían en vasos de cartón. Los chicos negaban con la cabeza, aún sin poder creer que bajo esa carpa de la Policía Científica se encontraba el cuerpo sin vida de su amigo. Muchos miraban la última publicación en redes sociales de Diler, apenas unos minutos antes de recibir las puñaladas letales, en la que el joven compartía una canción.

“Esto no se va a quedar así, ahora va a estar caliente”, señala una de las chicas amigas de Diler. Efectivamente, a última hora de la tarde ya se registraron en diferentes puntos de Puente de Vallecas algunos conatos de reyertas y encontronazos entre jóvenes, que la policía sofocó.

“Al meterte en la banda pierdes todo, el tiempo con tu familia, tu novia y tus amigos. Si es sábado y ellos te llaman, tienes que acudir”, reflexiona una de las amigas de Diler. Por encima de la acera en la que cayó el cuerpo de la víctima, ya limpia gracias a los trabajadores municipales, pasa uno de sus amigos subido en un patinete y con un ramo de flores en la mano. Los chicos le organizaron un homenaje en un lugar especial para él.

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