César Rincón vuelve a los ruedos, con 60 años, para defender la cultura taurina colombiana
Sin especificar fechas ni plazas, el torero colombiano afirma que su decisión es un acto de rebeldía ante la prohibición de la fiesta en su país de origen


El torero colombiano César Rincón anunció ayer en Sevilla su intención de volver a los ruedos, a sus 60 años, con la intención de “defender y reivindicar” la cultura taurina de su país, donde el próximo año las corridas de toros serán definitivamente prohibidas por decreto del Gobierno de Gustavo Petro.
Sin especificar aún ni fechas ni plazas concretas, el veterano diestro tiene en mente para ello el desarrollo, tanto en Colombia como en Europa, del proyecto de unas llamadas “corridas precolombinas”, que, en un sentido similar a las tradicionales goyescas o picassianas, tendrán una puesta en escena y unas indumentarias alegóricas a las culturas originarias de su tierra, aunque la tauromaquia no llegara a América hasta años después de la conquista por los españoles.
“En realidad”, explicó Rincón, “mi vuelta a los ruedos es un acto de rebeldía, motivado por el inconformismo de ver atacada mi pasión y las raíces taurinas centenarias de mi país. Me siento hasta obligado a hacer frente, de esta manera, a esa equivocada política que va a acabar con la cultura de millones de personas y con la que ha sido toda mi vida”.
Junto al empresario mexicano Guillermo Chapa, César Rincón tiene previsto organizar estos “eventos” en días puntuales de la temporada taurina española y en la última campaña que está prevista que se celebre en Colombia, “ya sin el afán de triunfo de mis inicios, sino por pura reivindicación y, por qué negarlo, también para mi satisfacción personal, ya que a mis años aún estoy preparado para poder hacerlo”, recalcó el colombiano.
Rincón, retirado desde 2007, explicó que pretende participar en corridas “que no sean del circuito normal, no es entrar en la Feria de San Isidro y torear cualquier corrida de toros. Tienen que ser cosas muy especiales”.
El torero se mostró también muy motivado por las nuevas generaciones de aficionados, los jóvenes que le vieron torear por primera vez en el festival de Madrid: “Quiero dejarles un legado que es la perseverancia, la entrega y la pasión que alguien tiene que poner en lo que uno ejerce. Eso lo es todo. Sentí que me tenía que quitar de la comodidad: estoy rico gracias a mi profesión y al toro, no necesito nada, pero estaba muy cómodo en mi sillón y pensé que esa no era la vida. Me puse a caminar, a entrenar y a prepararme y recuperé esa ilusión de vida. Eso es lo más importante para la juventud: no dejar de ponerse metas”.
Reconoció que su referencia es la de Antonio Chenel Antoñete, que permaneció en los ruedos hasta más que cumplidos los setenta años, y que, además, fue padrino de la alternativa del propio Rincón, celebrada en la plaza de su Bogotá natal en 1982, cuando inició una carrera en la que logró el hito histórico de salir a hombros por la Puerta Grande de la plaza madrileña de Las Ventas cuatro veces consecutivas, ya en 1991.
Como máxima figura del torero colombiano de todos los tiempos, Rincón volvió a atravesar esa misma puerta dos veces más durante sus años en activo y aún una tercera, el pasado 12 de octubre, al final de festival celebrado en homenaje al mismo Antoñete, en el que cortó dos orejas tras una faena pletórica.
Animado por ese éxito, el de Bogotá aún actuó este invierno en otros dos festivales en las plazas colombianas de Cali y Manizales y está anunciado en otro, el próximo mes de junio, en Istres, en el sureste francés, en la que será la preparación previa para ese proyecto de “corrida-precolombina” del que, dijo, dará detalles concretos más adelante.


























































