Ir al contenido
_
_
_
_

La exposición ‘Mi perro tiene memoria’ busca situar a Luis Fernando Aguirre “en el lugar que merece” como artista

Su obra se exhibe en dos salas de la capital y recoge las pinturas, conservadas por su familia, y las ilustraciones que elaboró para EL PAÍS en coberturas como los juicios de Atocha, el del 23-F y el del GAL

Exposición 'Mi perro tiene memoria' de Luis Fernando Aguirre en Espacio Jovellanos en Madrid.Jaime Villanueva

“Mi padre era pintor antes que periodista”. Con esa reflexión, Borja Aguirre, Oky, recuerda a Luis Fernando Aguirre, quien trabajó como confeccionador en EL PAÍS desde el nacimiento del diario, en 1976, hasta que se jubiló, casi 30 años después. Antes de entrar al periódico, el asturiano ya tenía una amplia colección de pinturas de su autoría, en las que exploró el movimiento artístico de la nueva objetividad. Pero tuvo la mala fortuna ―o buena―, comenta Oky, de tener cinco hijos. Para mantener a su familia, tuvo que dejar de lado la pintura. Después de un arduo trabajo, sus hijos han logrado que la obra de Luis Fernando, que murió en 2021, por fin sea expuesta en una galería. Con el título de Mi perro tiene memoria, la exposición es una perspectiva dedicada a toda su producción, desde los años sesenta hasta los 2000. Con este homenaje, dice Oky, hay un objetivo especial: “Me gustaría situar a mi padre en el lugar que se merece como artista”.

La firma de Luis Fernando Aguirre acompaña una numerosa colección de ilustraciones publicadas en EL PAÍS a lo largo de casi tres décadas. Su lápiz siempre estaba listo. Era un artista que pasó a formar parte del equipo de maquetación del diario, pero el haber seguido ese camino hizo que sus pinturas se quedaran en segundo plano. “Por circunstancias de la vida, mi padre no pudo dedicarse de lleno al arte”, comenta Oky. Aún así, no le tiembla la voz para afirmar que “fue una figura destacada de la pintura contemporánea española”. La obra de Aguirre quedó en manos de su familia, guardada en un estudio, pero ellos no querían que los cuadros siguieran ahí, guardando polvo. Ellos creían que tenían que ser vistos, que su lugar estaba en una galería. Este anhelo por fin se ha cumplido. Les tomó cinco años llevar la obra de Aguirre, que incluye pinturas expresionistas y las ilustraciones que hizo para EL PAÍS a una exposición. Lo han hecho bajo el título de Mi perro tiene memoria, que comparte nombre con una de las pinturas del artista.

Las exposición con las ilustraciones de Aguirre para EL PAÍS están en Malvin Gallery, en la calle de Almadén, 13, junto a CaixaForum. La colección incluye, entre otras, imágenes correspondientes a la cobertura de los juicios de Atocha, el del 23-F y el del GAL. Su lápiz reemplazó a las cámaras de fotos que no se podían ingresar a los juicios. También están las imágenes con las que Aguirre ilustró los relatos de Manuel Vicent para El País Semanal. Las puertas están abiertas de martes a viernes, de 17.00 a 20.00, y sábados de 11.00 a 14.30. La obra sobre tela y cartón, con 26 óleos, está en el Espacio Jovellanos, detrás del Congreso de los Diputados. El horario de ingreso es de lunes a sábados, de 12.00 a 20.00. La exposición en ambas salas podrá visitarse hasta el 24 de abril.

“El lugar que merece”

Al no ser un pintor dedicado exclusivamente a ser pintor, reflexiona Oky, Luis Fernando Aguirre “no tuvo tanta relevancia como otros pintores contemporáneos ―y muy amigos suyos―, como Luis Gordillo y Alfredo Alcaín”. Por eso la exposición Mi perro tiene memoria tiene una misión especial para la familia: situar a Aguirre “en el lugar que se merece como artista”. Si bien la colección está en venta, el hijo de Aguirre precisa que el objetivo de la familia no es vender, sino situar los cuadros para que la gente los vea. “Nos cuesta desprendernos de las obras, pero es mejor a que estén en un estudio creando polvo”, anota.

Luis Feás, comisario de la exposición, define las etapas que tuvo Luis Fernando Aguirre: “En los años sesenta, es un expresionista de la nueva objetividad. Además, recibe una beca de la Fundación Juan March para irse a estudiar a los expresionistas en Alemania”. Estas becas las recibieron unos pocos escogidos, los mejores artistas en España. “En los setenta, Aguirre pasa a ser un paranoico-crítico, con fuerte influencia del surrealismo. Esa etapa se ve muy bien en la exposición. En los ochenta es un pintor esquizo de la nueva figuración”, anota.

Oky y Feás coinciden en que los cuadros de Aguirre no son fáciles de ver. “No son paisajes realistas; son cuadros impresionistas”, comenta su hijo. Por su parte, el comisario de la exposición agrega que Aguirre era un expresionista y por tanto hace una obra crítica que no resulta fácil para el espectador. “Sobre todo a partir de los setenta, con una sexualidad muy explícita, como buen surrealista”, continúa Feás, y explica que, más que complejos, son cuadros con mucho que ver: “No es una mirada rápida. Está lleno de detalles, de dobles imágenes. Hace que uno se pueda parar bastante frente a una obra de Fernando Aguirre. Cuentan muchas cosas, no sé hasta qué punto accedemos a ellas”.

El perro, la identidad familiar

Luis Fernando Aguirre pintaba muchos perros en sus cuadros. Oky menciona que el perro “es un poco como la identidad de la familia”, una suerte de código familiar en sus pinturas. Así se lo explicó su padre. En las primeras obras, entre los sesenta y los setenta, pintaba perros de cualquier raza, pero a partir de los ochenta comienza a pintar especialmente perros bóxer. Fue la raza que tuvieron en casa, aunque por imposición de su madre, pues a Aguirre realmente no le gustaban estas mascotas. “Hay tantas cosas que dejé de preguntarle a mi padre sobre su obra que ahora es cuando me arrepiento”, dice Oky.

Los cuadros que forman parte de la exposición Mi perro tiene memoria seguramente son los más especiales para Aguirre. Luis Feás ve normal que los artistas guarden para sí o para sus hijos y herederos “lo mejor que han hecho”. “Los artistas necesitan vender su obra para vivir de ella y, sin embargo, les suele gustar poco”, comenta. Pero cuando los artistas no están en el mercado, advierte, “terminan desapareciendo”. Con la exposición de Luis Fernando Aguirre, sus hijos buscan que se haga con el espacio que se merece entre los artistas contemporáneos españoles.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_