Mujeres trans e indígenas: la América que se enfrenta a la lgtbifobia colonial
El proyecto fotográfico ‘Nación Trans’, de Antonio López Díaz, examina en el Museo de América, en Madrid, cómo la herencia colonial ha marcado las vidas no normativas


Joanna viste pollera, sombrero bombín y una manta que la cubre. Va de cholita en lo alto de La Paz en Bolivia. Joanna es aymara y trans. Desde hoy, su retrato —y el de otras mujeres como ella de diferentes partes de América— se expone en Nación Trans: pobreza y género, la muestra fotográfica de Antonio López Díaz (Madrid, 53 años), que se ha presentado este jueves en el Museo de América de Madrid.
En el medio centenar de fotografías y narraciones documentales de la exposición se combinan retratos en gran formato con imágenes más íntimas y textos que contextualizan cada historia y construye “un mosaico de vivencias atravesadas por la resiliencia, la dignidad y la resistencia”, resumen desde el museo la exhibición. Así, son retratadas mujeres que pertenecen a las comunidades maya y chortí (de Guatemala), embera chamí (Colombia), guna (Panamá), aymara (Bolivia), diaguita (Argentina), huancavilva (Ecuador) y navajo (Estados Unidos).

La muestra hilvana la identidad, la herencia colonial y la precariedad para trazar el mapa de una población que pelea por visibilizar su realidad, la cual no puede entenderse sin mirar hacia el pasado. Además, la muestra profundiza en el origen de los prejuicios y de la lgtbifobia que sufren: la irrupción colonial. Algunas sociedades indígenas reconocían identidades de género diversas, fuera del binarismo, antes del dominio colonial y cristiano.
“Con la evangelización, el tercer género desaparece y los prejuicios que hemos ido acarreando desde aquella época afecta diariamente a estas mujeres porque tienen muy pocas posibilidades. La violencia es tan grande que a veces sus familias las repudian”, cuenta López, que es fotoperiodista y realizador de documentales, además de colaborador habitual de la sección de Planeta Futuro de EL PAÍS.
Velas, altares y santos
La religiosidad es otro elemento recurrente en la exposición. Las protagonistas mantienen una relación profunda con lo espiritual: velas, altares y figuras religiosas se pueden ver en varias de las fotografías. “Quieren ser aceptadas también dentro de la religión”, apunta López, que inició este proyecto en 2024.
Para el autor, el objetivo es interpelar al presente, no reabrir debates históricos. “Esto no va de revancha ni de juzgar el pasado”, matiza mientras recorre el museo, que está gestionado por el Ministerio de Cultura. El fotógrafo prefiere centrar la mirada en las vidas de las mujeres retratadas. “Lo que han sufrido antes ya no se puede borrar. La gente sufre todos los días por muchas cosas terribles en todo el mundo. Sin embargo, creo que para que haya un futuro mejor hay que arreglar cosas; las legislaciones [de protección al colectivo trans] son importantes, pero no se debe quedar ahí, depende también de toda la sociedad”, reflexiona.
La exposición se integra en el programa Memoria, arte y diversidad trans, con el que el museo inicia un espacio de diálogo y reflexión en torno a las experiencias, la memoria y la presencia de las personas trans en la sociedad contemporánea. Nación Trans ―en la que también ha colaborado la Federación estatal LGTBI+ (Felgtbi+), además de los ministerios de Igualdad y para la Transición ecológica y el reto demográfico (Miteco)― invita a poner el foco en una realidad que rara vez ha ocupado un espacio fuera de la marginalidad o que ni siquiera ha sido recogida en las narrativas oficiales. “Se trata de un grupo de personas que históricamente ha sido vilipendiado y discriminado”, comenta el fotoperiodista: “No representan un concepto territorial, sino la sensación de pertenencia”.
En 2017, el Museo de América presentó la exposición TRANS: diversidad de identidades y roles de género, un hito en su trayectoria, que llevó al espacio una reflexión sobre la transgresión de la identidad, la construcción cultural del cuerpo y su representación artística. La muestra se centró en la permanente presencia de las personas trans en culturas de todo el mundo e incluyó representaciones de mujeres trans indígenas de Norteamérica, conocidas como berdaches, así como muxes de Oaxaca o tidawinas de Venezuela, entre otras. “En su conjunto, proponía una revisión del discurso heteronormativo y patriarcal, mostrando otras formas de entender el género más allá de la división entre masculino y femenino”, detallan desde la institución. “En esta ocasión, el museo revisa los cambios en la última década y analiza cómo estas experiencias se reflejan en los dispositivos de representación e identidad de los museos”, añaden.
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.


























































