Los estudiantes de los institutos del sur de Madrid van a la huelga: “No basta con cesar a Viciana, tiene que haber un cambio real”
Alumnos de 36 centros públicos ubicados en Leganés, Móstoles, Fuenlabrada, Getafe, Parla, Alcorcón, Pinto, Humanes, Ciempozuelos y El Álamo protestan este jueves contra la falta de personal, el deterioro de las infraestructuras y los problemas de aislamiento


La educación pública atraviesa una situación de degradación y abandono insostenible en la Comunidad de Madrid, a juicio del Sindicato de Estudiantes. “A la falta de profesorado y las aulas masificadas se suma el deterioro de las infraestructuras que ha provocado una situación de emergencia real en muchos centros: escasez de personal no docente, calefacciones que no funcionan, techos que se caen, goteras y hongos”, reporta la entidad tras convocar una huelga este jueves. La secundan alumnos de 36 institutos ubicados en Leganés, Móstoles, Fuenlabrada, Getafe, Parla, Alcorcón, Pinto, Humanes, Ciempozuelos y El Álamo, según recoge el cartel de la convocatoria. “El estado de nuestros centros es lamentable”, denuncian. La manifestación tendrá lugar a las 12.00 frente a la Dirección del Área Territorial Madrid-Sur, a la que están adscritos un centenar de liceos. A esta se sumarán los padres, como Carolina Moreno: “Mi hija lleva casi un mes sin pisar su clase, desde que el techo venció y empezó a caerles agua a chorros”, reporta la mujer de 45 años.
Es madre de una adolescente que estudia en el Instituto Europa de Móstoles. “Como no hay personal de limpieza suficiente, eran los propios estudiantes los que todas las mañanas bajaban a por la escoba y el recogedor para barrer toda la pintura que se desconchaba”, cuenta. El problema se agravó cuando empezaron las lluvias persistentes. Ahora, su hija y sus compañeros están ubicados en un aula de desdoble, mientras la clase que les corresponde continúa con los desperfectos ocasionados el 21 de enero, según denuncia.
“¿Cómo podemos estudiar en condiciones dignas si nuestras instalaciones están inundadas, si pasamos frío en las aulas y nos sentamos bajo goteras? Simple y llanamente no se puede", recalca el Sindicato de Estudiantes. La hija de Moreno no es de las más afectadas porque nunca se sentó al lado de la pared. Los compañeros que sí lo hacían reportaban picores de garganta a consecuencia del moho. La solución parece no llegar a corto plazo, apunta esta madre tras comentar que su niña no va al servicio en toda la jornada lectiva porque está sucio. “Tienen un futuro complicado, están consiguiendo que la educación sea para unos pocos”, lamenta.
El sindicato Comisiones Obreras denuncia que este centro presenta grietas estructurales, goteras, aulas inhabilitadas para la docencia y que la falta de inversión impide sustituir ventanas en mal estado. “Estar seis horas al día tomando apuntes con abrigo no es cómodo, hay compañeros con guantes”, reporta Sebastián David, alumno de 16 años en el Instituto Europa. “La falta de mantenimiento provocada por la merma de trabajadores implica que muchas veces estemos en clase a 14 grados, cuando la temperatura mínima que indica la normativa de prevención de riesgos laborales es de 17”, señala. Asegura que las familias están muy preocupadas desde el curso pasado.

Óscar Gómez ha sufrido la degradación educativa tanto en su etapa de estudiante en el Instituto La Arboleda de Alcorcón, donde se matriculó el curso pasado en el grado superior de Imagen y Sonido, como en el Luis Buñuel de Móstoles, en el que estudia ahora Iluminación. “En el primero podíamos ver el cielo desde dentro del aula a través de un agujero en el techo. Un día se inundó un plató y estuvo 15 días cerrado, los riesgos eléctricos eran tremendos”, cuenta el joven de 22 años. Recuerda todavía el susto cuando ardió una regleta. “Los estudiantes tenemos un problema de salud y seguridad. No podemos estar en clase con miedo a que nos caiga algo en la cabeza”, insiste.
Asegura que en el Luis Buñuel también se han desplazado hace tres semanas las losas del techo de un edificio a consecuencia de las ráfagas de viento, y que lidian con problemas en las instalaciones que impiden, en ocasiones, encender los ordenadores. Reporta, además, problemas en las cañerías. Lo que más sufre él es la falta de material: “Tenemos cinco cámaras para 28 alumnos, muchos van al examen sin haberla tocado, es desolador, esto cada vez va a peor”, expresa tras comentar que no todos los estudiantes consiguen una empresa en la que hacer prácticas. “Nos fuerzan a irnos a la privada, pero a mí no me llega el dinero”, lamenta.
La profesora del Instituto Rayuela de Móstoles, María López, entiende que el alumnado secunde la huelga. En su centro falta personal de control, limpieza y administración. “Esto imposibilita brindar una correcta atención a las familias y garantizar la apertura de matrículas y expedientes”, explica. Reconoce que las condiciones higiénico-sanitarias no son correctas. “Hay algunos baños cerrados porque no se pueden desinfectar. No se ha realizado la limpieza del centro que corresponde a la vuelta de vacaciones de verano”, confiesa. Reporta problemas de alergias entre el alumnado a consecuencia de la acumulación de polvo. Insiste en que no es un incidente puntual. Lidian con esta situación desde julio. “¿Dónde está el dinero presupuestado? ¿por qué no se ejecuta?”, se pregunta.
La Asociación de Directores de Institutos Públicos de Madrid ya pedía ayuda en octubre ante la escasez de trabajadores. Aseguraban que la situación alcanzaba niveles críticos: “Según los datos que hemos recabado, unos 600 puestos permanecen vacantes, entre administrativos, conserjes y personal de limpieza, lo que está imposibilitando el normal funcionamiento de los centros”, señalaba la entidad tras reconocer que casi ninguno de los más de 300 institutos públicos de la región cuenta con la plantilla completa. La falta de empleados eleva la carga laboral de los que hay, lo que a su vez provoca un aumento de las bajas laborales.

Desde la Consejería de Educación, Ciencia y Universidades manifiestan que “la Dirección de Área Territorial no tiene constancia de que los alumnos hayan votado para secundar esta convocatoria en los centros educativos, que mañana funcionarán con total normalidad”. Insisten en que actúan de inmediato para resolver con la máxima celeridad cualquier incidencia que pueda producirse, “siempre en coordinación y colaboración con las direcciones de los mismos”. Pero la secretaria general del Sindicato de Estudiantes, Coral La Torre, recalca que “hay una situación de emergencia real”. Señala que los problemas se agravan en el sur de la comunidad porque esta zona agrupa más institutos públicos, pero que en el norte, este, oeste y en la capital también hay incidencias.
“Todas las grandes protestas en esta autonomía señalan a Ayuso como la enemiga de la pública. Va a por ella, desde las escuelas infantiles hasta las universidades. No basta con cesar al Consejero de Educación, Emilio Viciana, tiene que haber un cambio real en la política educativa”, reivindica La Torre. Cree que la convocatoria de este jueves es un éxito porque reúne a alumnos de 36 institutos públicos. A su juicio, la protesta demuestra que no es un problema aislado, sino estructural.
Defiende que la huelga es el último recurso, cuando los estudiantes ya no pueden más. Su sindicato ha solicitado una reunión con la Dirección del Área Territorial Madrid-Sur para poner encima de la mesa sus reivindicaciones al final de la manifestación, cuyo lema será “Ayuso destruye la educación pública, queremos estudiar con dignidad”. Pero no han recibido la respuesta que esperaban: “No hay voluntad de querer escucharnos”.
Exigen un plan de inversión urgente en las infraestructuras de los centros públicos para evitar inundaciones o barracones. Piden la contratación del profesorado necesario para cubrir todas las asignaturas, la bajada de las ratios a 15 estudiantes en primaria y a 20 en secundaria, bachillerato y Formación Profesional, para la que solicitan prácticas de calidad y plazas suficientes. Demandan la contratación de personal no docente sin servicios externalizados, la climatización urgente de las aulas y la concesión de material escolar gratuito: “Ni un euro a la enseñanza privada, los recursos públicos son para los servicios públicos”.
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