Ayuso destituye al consejero de Educación por su conflicto con las universidades públicas
La presidenta prescinde de Emilio Viciana por su nulo entendimiento con los rectores


Isabel Díaz Ayuso ha destituido este lunes a su consejero de Educación, Emilio Viciana, en pleno conflicto con las universidades públicas madrileñas. La presidenta ha fulminado a este alto cargo por no lograr acordar con los rectores el nuevo modelo de financiación, algo que se había propuesto sacar adelante durante esta legislatura, según fuentes oficiales consultadas.
Se trata de la medida más drástica que ha tomado la presidenta en esta legislatura, ya que hasta ahora no había echado a ninguno de sus consejeros. Emilio Viciana no ha cumplido los dos años en el cargo y ha quedado retratado por no lograr la tarea que se le había encomendado. Su lugar lo va a ocupar Mercedes Zarzalejo, diputada en la Asamblea de Madrid. Zarzalejos subió enteros ante Sol por su papel en la comisión que abrió la Asamblea de Madrid a Begoña Gómez, la mujer del presidente del Gobierno; y el pasado octubre, como premio, fue nombrada viceconsejera y de facto ha actuado desde entonces como si fuese la número uno.
La caída en desgracia del consejero se empezó a gestar en Miami, a donde la presidenta viajó en junio acompañada por las cabezas de las universidades. Allí, según testigos, los rectores fueron muy críticos y llegaron a decir a Ayuso que no se estaban reuniendo con el consejero para negociar como ella creía. “Todo estaba manga por hombro”, cuenta alguien cercano a las negociaciones.
La idea de Viciana, y así se lo había hecho saber a la presidenta, era aprobar la ley de educación superior en estos primeros meses del año. Sin embargo, se ha encontrado con la oposición de los rectores, lo que a la larga le ha acabado costando el puesto. Los máximos representantes de las seis universidades públicas madrileñas consideran insuficiente el borrador que les había presentado, que tampoco acababa con la crisis que viven los campus, desfinanciados y con problemas hasta para pagar la nómina de los empleados, como en el caso de la Complutense.
La presidenta sabe que en este asunto se juega mucho. Aunque ha promovido el florecimiento de los centros privados, una política troncal del PP, no se ha mostrado inflexible a la hora de negociar y ha hecho concesiones con tal de aprobar una ley que considera pilar para su mandato. De hecho, Ayuso se graduó en la Complutense, no viene de las universidades privadas madrileñas, como le recuerda a veces a la oposición. En octubre, dio a conocer un aumento de 75,3 millones, lo que suponía una subida del 6,5%. Su equipo quiso recalcar que se alcanzaba una cifra récord de 1.239,7 millones. Ya el año anterior chocaron por lo mismo y entonces Ayuso rectificó. Hizo una primera propuesta de incremento del 0,9% y, después de una trifulca, subió hasta el 3.
La relación está plagada de desencuentros y Viciana no ha logrado suavizarlos. A eso se suma un cúmulo de circustancias adversas que han puesto fin a su tiempo. En noviembre, una huelga vació las aulas de las universidades, lo que generó mucho ruido en presa y en redes sociales. No gustó en Sol. Los rectores llegaron a mostrar su disgusto directamente a la presidenta, lo que era una forma de desautorizar al consejero con el que negociaban.
Queda por ver si la nueva consejera cambia el rumbo y se acerca más a las exigencias de las universidades. La relación entre unos y otros ha sido conflictiva desde hace años por el tema de la financiación. Los centros públicos sospechan que detrás se encuentra una hoja de ruta del PP similar a la de los hospitales, que en muchos casos ya tienen privatizada la gestión. La Comunidad de Madrid lo niega por completo y defiende su gestión como una de las mejores de España.
El deterioro de la educación pública de máximo nivel resulta más que evidente. No hay dinero para obras, ni para reponer a los profesionales que se jubilan, y en dos de ellas ni para subsistir: la Complutense (UCM) y la Rey Juan Carlos (URJC). Los problemas se suceden en todo el país, que tiene una media muy por debajo de la europea (del 0,6 del PB frente al 1,2). Pero en Madrid especialmente la inversión es más baja, al presentar una inversión por alumno un 20% por debajo de la media nacional.
Los dos principales partidos de la oposición, el PSOE y Más Madrid, han pedido al conocer la noticia que Ayuso comparezca en la Asamblea de Madrid para explicar los motivos de la destitución, aunque no sean un secreto para nadie. “Cae Viciana por presión popular, por presión de la comunidad universitaria, por haber convertido la precariedad laboral en la norma de la educación obligatoria madrileña y por presión de la oposición de izquierda madrileña”, ha enviado Más Madrid en un comunicado.
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