Fuenlabrada compite por ser una de las capitales europeas del pequeño comercio
La Comisión Europea ha seleccionado al municipio madrileño, junto a las localidades portuguesas de Braga y Caldas da Rainha, como finalistas en la categoría de ciudades vibrantes (entre 50.000 y 250.000 habitantes)

Fuenlabrada quiere ser la capital europea del pequeño comercio. La Comisión Europea ha situado al municipio madrileño como una de las tres áreas urbanas de Europa que mejor trabajan para los comercios que están a pie de calle, dentro de la categoría Ciudades vibrantes (entre 50.000 y 250.000 habitantes). El reconocimiento se lo disputa con las localidades portuguesas de Braga y Caldas da Rainha. El concejal de desarrollo económico de Fuenlabrada, Javier Bokesa, ensalza que es la única ciudad española que ha llegado al final en esa categoría y resalta que el secreto está en “la cercanía que tiene el tejido empresarial en general y el pequeño comercio en particular con la sociedad y con la administración”.
En Fuenlabrada hay en torno a 3.000 pequeños comercios, según datos del ayuntamiento. Son establecimientos que están a pie de calle, generalmente en plantas bajas, con menos de 250 trabajadores y que no tienen que ver con grandes cadenas ni franquicias. “Es el comercio que está más próximo a los vecinos”, dice Bokesa. La candidatura de Fuenlabrada se centra en dar a conocer el pequeño comercio como “infraestructura urbana y social”. Para ello, la concejalía de desarrollo económico, empleo, comercio y cooperación exterior ha inyectado cerca de dos millones de euros entre 2018 y 2025, destinando la inversión para apoyar el emprendimiento en el municipio.
Los pequeños comerciantes hablan con orgullo de sus negocios. José Naranjo es dueño de la carnicería que lleva su nombre y que está en pie desde 1890. “Es el negocio más antiguo de Fuenlabrada”, dice sonriendo. Naranjo, de 46 años, es cuarta generación de una familia que se ha dedicado a la venta de carne y confirma que ha notado el esfuerzo de la administración municipal actual para impulsar el comercio local. Naranjo matiza que “el casco viejo de Fuenlabrada se ha quedado un poco muerto”, pero hay un intento para “darle más alegría” con actividades y ferias. A pocos metros está la Farmacia Ruiz Castro, regentada por Carmen Ruiz. Sus padres compraron el establecimiento en 1945 y ella lo administra desde hace 16 años. “Cuando era pequeña había muchísimo movimiento, luego hubo una época de decadencia y ahora está mucho mejor”, comenta Ruiz al destacar la red de colaboración entre el ayuntamiento y el tejido comercial.

Detalles aparentemente simples también son valorados por los comerciantes. Ignacio Iglesias es dueño de la pastelería Horno de pan. En su obrador trabajan cinco personas y muestra con orgullo los productos gigantes que elabora. Los clientes entran, se dejan antojar por el aroma de la bollería fresca y hacen la compra. La calidad del producto, dice, es clara si se compara con el de una franquicia: “Allá lo que te venden es congelado”. Iglesias acudió al ayuntamiento para pedir que arreglaran la acera frente a su negocio y valora “la diligencia” de la administración, pues poco tiempo después la arreglaron.

Al ser una ciudad de barrios, los vecinos suelen ir a sus comercios de confianza ―lo que fortalece el tejido local―, explica Sofía Díaz Borrego, gerente de la Asociación Empresarial de Fuenlabrada (Aefsur). Díaz reconoce que la apertura de grandes superficies “ha hecho un poco de daño” a los pequeños comercios, pero resalta que sus propietarios “siempre están luchando y buscando nuevas fórmulas para seguir atrayendo a la gente local”. La sinergia entre los comerciantes, las asociaciones y la administración también ha sido clave para que Fuenlabrada esté compitiendo por ser una capital europea del pequeño comercio. “Con el ayuntamiento y asociaciones como Aefsur o EMA (Empresarias y Autónomas Asociadas) hacemos diferentes acciones para seguir atrayendo a ese público tanto local como de alrededores”, apunta Díaz.
El presupuesto de la concejalía para apoyar todo lo que tiene que ver con desarrollo económico, empleo y comercio en Fuenlabrada es de cuatro millones de euros, según fuentes del ayuntamiento. De esta partida vienen las ayudas para apoyar a los pequeños comercios, como el certamen de premios al emprendimiento. Se trata de una jornada que se realiza cada año y en la que todas las iniciativas, explica Javier Bokesa, son evaluadas por una comisión de valoración técnica. Esta analiza el impacto social y cómo transforma la ciudad. La iniciativa ganadora es premiada con 10.000 euros, la segunda recibe 5.000 y la tercera, 3.000. También destaca el Centro de Iniciativas para la Formación y el Empleo (Cife). “Somos una agencia de colocación, acreditada por la Comunidad de Madrid, que intermedia para favorecer que se encuentre empleo en nuestra ciudad”, subraya Bokesa. Este impulso, sumado a la cercanía entre el tejido empresarial en general y el pequeño comercio en particular con la sociedad y la administración local, forma parte del secreto de Fuenlabrada para ser un caso de éxito reconocido por Bruselas.

Otra de las iniciativas con las que Fuenlabrada trabaja por los pequeños comercios es la Feria Fuenlavidad, que se celebra desde hace cuatro años. La gerente de Aefsur explica la dinámica: “Se apuntan unos 200 comercios y, cuando llega la Navidad, les proporcionamos una urna y todo el tema de merchandising. La gente va a comprar a esos comercios, echan la copia del ticket en esa urna y participan en un sorteo para ganar 1.000 euros”. Con este tipo de incentivos, la asociación involucra a los vecinos con los comercios a pie de calle.
Las localidades que compiten por el reconocimiento de capital europea del pequeño comercio lo hacen en tres categorías: Ciudades vanguardistas (menos de 50.000 habitantes), cuyas finalistas son Makarska (Croacia), Cilantro (Italia) y Silla, municipio de la Comunidad Valenciana; Ciudades vibrantes (entre 50.000 y 250.000), en la que están Fuenlabrada y las portuguesas Braga y Caldas da Rainha; y la categoría Ciudades visionarias (más de 250.000 habitantes), en la que compiten Barcelona, Zaragoza y Utrecht (Países Bajos). La fase final se celebrará este miércoles, el 28 de enero, en Bruselas y el ganador recibirá el impulso de la Comisión Europea para fijar comisiones, jornadas y coordinar nuevas reflexiones y estrategias sobre qué camino debe seguir el sector de las pequeñas empresas.
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