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El PP gana en Aragón con dos escaños menos, Vox se dispara y el PSOE iguala su peor resultado histórico

El adelanto de Azcón fracasa y dependerá más de Abascal para poder gobernar. Chunta lidera con claridad la izquierda alternativa, de la que desaparece Podemos

01:53
Azcón: "Solo el PP puede formar Gobierno"
Jorge Azcón comparece para valorar los resultados en las elecciones de Aragón, este domingo en Zaragoza. Foto: Samuel SÁnchez | Vídeo: EPV

El PP ganó este domingo las elecciones en Aragón, pero perdió dos escaños en una jornada que muestra a Vox disparado, doblando su resultado, y deja al PSOE igualando su mínimo histórico en número de escaños. Además del protagonizado por Vox, el otro gran crecimiento de la noche es del de Chunta Aragonesista, que también duplica su representación.

Una nueva exhibición de pujanza de Vox frustró los planes del PP, que pretendía crecer y reducir su dependencia de la ultraderecha y en cambio ve cómo pierde dos escaños y sobre todo cómo su competidor directo le come cada vez más terreno. Jorge Azcón, el presidente y candidato popular, puede presumir de una victoria, y también de ser el único que sale de las urnas con opciones de investidura. Pero el suyo es un triunfo no solo incompleto, sino amargo. No le sirve para conquistar la autonomía que buscaba cuando adelantó los comicios. Es más, los números lo dejan a los pies de un adversario crecido que ha hecho una campaña a degüello contra el PP. Al balance negativo se suma una pérdida de escaños, de 28 a 26, con el 98,77% escrutado, lo que marca la diferencia —para mal— con respecto a Extremadura y acentúa la impresión de que el adelanto del PP ha fracasado.

En el campo progresista, el PSOE sigue instalado en su espiral descendente. Lo único que salva su balance, además de la frustración del PP, es que el partido del puño y la rosa no rompe su suelo histórico, de 18 escaños. Eso sí, lo iguala, aunque su porcentaje de voto es superior: 24,28% ahora, 21,43% en 2015. En la izquierda alternativa, el 8-F supone la desaparición de Podemos y un espaldarazo para el nacionalismo encarnado en Chunta Aragonesista. El 8-F deja el adiós de un histórico, el Partido Aragonés (PAR), víctima de una contracción del regionalismo centrista que también hace retroceder a Teruel Existe.

La pugna en la derecha

Ni centrando el grueso de su campaña en un mensaje optimista sobre la economía, ni radicalizando su discurso en la recta final, ni cerrándola con la participación de un agitador de extrema derecha ajeno a las tradiciones liberal-conservadoras del PP. Aragón, como Extremadura, demostró que los populares no encuentran la fórmula contra el partido de Santiago Abascal. En la ofensiva cada vez más desinhibida de Vox contra el PP en el campo derechista, los ultras logran dar otro paso al frente, suben de 7 a 14 escaños e incrementan su capacidad de condicionar la política y de imponer exigencias para la investidura de Azcón.

A pesar del retroceso en las urnas y del debilitamiento de su posición, el presidente y candidato del PP compareció poco antes de las 23.00 en el hotel Reina Petronila, en Zaragoza, para hacer un balance optimista que puso el énfasis en que su partido había “ganado las elecciones” y en que era el único que podía formar gobierno. Y en que “el sanchismo se acaba”, dijo con su perenne sonrisa, rodeado por cargos y militantes que lo aclamaban. No hizo ninguna alusión a Vox, aunque el partido de Abascal sí es el principal destinatario de uno de los mensajes que dejó: Aragón necesita presupuestos. Precisamente su incapacidad para aprobarlos llevó al adelanto electoral. Ahora Azcón pretende vincular su investidura a un pacto que incluya las cuentas. Pero tiene menos fuerza para negociar que antes del adelanto.

El viento de derechización que en diciembre peinó Extremadura llegó este domingo a Aragón. Si en 2023 la suma del PP y Vox era del 46,74%, ahora supera el 52%. De modo que el fenómeno llega algo atenuado con respecto a la comunidad que reúne a Cáceres y Badajoz, donde el bloque derechista sumó el 60%.

Tras una campaña dominada por la promesa de un futuro dorado a base de grandes inversiones internacionales y por la denuncia de agravio frente a Cataluña por la financiación autonómica acordada por el Gobierno con ERC, Azcón endureció en la recta final su mensaje, llamando a votar al PP porque es lo que “más le jode” a Pedro Sánchez e incorporando a su acto de cierre a Vito Quiles, que afirmó que “los jóvenes quieren ver a Pedro Sánchez colgado de un pino”.

Si con ese cameo de Quiles de última hora el PP pretendía aplacar a la ultraderecha, no parece una operación de éxito. El partido de Santiago Abascal sube del 11,24% al 17,9% y de 7 a 14 escaños. El doble. Tras una campaña protagonizada por Abascal, el partido ve confirmado el éxito de la estrategia antisistema inaugurada tras su salida de los gobiernos autonómicos de coalición con el PP en 2024. Presentándose como una fuerza impugnadora, combinando una xenofobia desatada con recursos del populismo izquierdista, lo que en 2019 era descrito como una escisión ultra del PP crece ya a todo lo ancho del tablero.

La candidatura de Alejandro Nolasco (Pamplona, Navarra, 34 años), un exaltador de la División Azul que luchó junto a los nazis, obtiene su crecimiento tras una campaña de extrema dureza con el PP, tanto en el discurso como en la negociación. En el discurso, Vox ha fustigado a diario al PP, presentándolo como un partido traidor a España, a Aragón, al campo, a los valores de su electorado, indistinguible del PSOE. En la negociación, ha dejado a la espera de investidura a María Guardiola en Extremadura.

Los resultados, que incluyen detalles como su segundo puesto en Teruel ciudad por delante del PSOE, no ofrecen a Vox el menor incentivo para aflojar la cuerda, lo que hace previsible una investidura difícil para Azcón en Aragón y una campaña beligerante contra Alfonso Fernández Mañueco en Castilla y León, que vota el 15 de marzo. Está por ver si, una vez cerradas las urnas, hay cambio de actitud de Vox en Extremadura.

Retroceso socialista

El PSOE sigue instalado en su espiral descendente e iguala su suelo histórico, de 18 escaños. Con el 98,77% escrutado, pasa del 29,55% al 24,3%.

Aunque los resultados no son tan catastróficos como en Extremadura, los socialistas inauguran con muy mal pie su estrategia de colocar como candidatos a ministros del Gobierno. La primera ha sido Pilar Alegría, que hasta diciembre fue titular de Educación y portavoz del Ejecutivo. La siguiente en ponerse a prueba, en Andalucía en torno a junio, será María Jesús Montero, que sigue siendo vicepresidenta y ministra de Hacienda. Otros ministros como Óscar López, Diana Morant y Ángel Víctor Torres son líderes del PSOE en Madrid, la Comunidad Valenciana y Canarias, respectivamente, y sus nombres figuran destacados en la nómina de posibles candidatos el año que viene.

Baja el regionalismo

La opción que tenía el PP para librarse de Vox era sumar con Teruel Existe, partido con el que ya gobierna en al Diputación turolense. Pero los números se quedaron muy lejos de dar. El partido de Tomás Guitarte pasa de 3 a 2 diputados, con el 98,77% escrutado. El movimiento de la llamada España Vaciada, que eclosionó con una masiva manifestación en Madrid en 2019, mantiene su presencia pero no va a más, va a menos, víctima de una generalizada contracción del espacio centrista en tiempos de polarización, retroceso que mina las posibilidades del PP de evitar la dependencia de la ultraderecha.

También se presenta como centrista el Partido Aragonés (PAR), que pierde su escaño por Teruel y dice adiós a las Cortes. No es una pérdida cualquiera. El PAR no es solo un partido con importante implantación local, con 92 alcaldes, una vicepresidencia de la Diputación de Teruel y la presidencia de cuatro comarcas, sino también un histórico de la política aragonesa, en la que ha llegado a ostentar la presidencia del Gobierno con Hipólito Gómez (1987-1991) y Emilio Eiroa (1991-1993).

Subidón de Chunta

En la izquierda alternativa —o poscomunista, o a la izquierda del PSOE—, el 8-F vigoriza a Chunta Aragonesista y a su candidato, el exdiputado de Sumar Jorge Pueyo. Es decir, el nacionalismo sale ganador del nuevo reparto de cartas en este espacio político. El partido que muchos fuera de Aragón conocen por el carismático cantautor José Antonio Labordeta, fundado en 1986 al calor de las movilizaciones contra la OTAN, pasa de 3 a 6 diputados y se convierte con diferencia en la más votada de las tres fuerzas que se presentaron juntas en las generales de 2023 bajo la marca de Sumar.

Aunque corre riesgo de quedar eclipsado por el ascenso de Vox, determinante para la investidura, el éxito de Chunta también es rotundo y manda un mensaje de fuerza de los movimientos con arraigo territorial ante el proceso de reconfiguración de la izquierda alternativa a escala estatal.

Entre las otras dos fuerzas, se produce un minisorpasso. Mini, porque tiene lugar dentro de unos resultados en cualquier caso modestos. Sorpasso, porque hay un cambio de orden. Si en las últimas autonómicas Podemos superó a IU, esta vez es al revés. IU-Movimiento Sumar se queda con el escaño que tenía, viendo frustrados sus expectativas de crecimiento, mientras que la coalición entre el partido morado y Alianza Verde —la formación del ex director de Greenpeace Juantxo López de Uralde— se queda sin representación.

Hace solo una década, en las autonómicas de 2015, Podemos metía en la saca el 20,5% de los votos, quedándose a menos de un punto del PSOE, y obteniendo 14 diputados. Hoy se queda a cero. El resultado hace imposible de aplicar ahora el discurso con el que el partido salió de Extremadura, según el cual el 21-D, cuando la alianza Unidas por Extremadura estuvo liderada por la líder regional de Podemos, había demostrado que el liderazgo morado era el que tenía más gancho electoral a la izquierda del PSOE. No es eso lo que dicen las urnas el 8-F, que sí apuntan a un respaldo a los proyectos con mayor arraigo territorial.

Se Acabó la Fiesta (SALF), el partido de Alvise Pérez, un experimento que mezcla la visión de la política como espectáculo, el conspiracionismo desatado y la promesa de ruptura total con el sistema, naufraga en su primer intento de obtener representación autonómica. Datos en mano, la caña no estaba mal tirada. En las europeas de 2024, SALF sacó un 5,1%, medio punto por encima de su resultado global. Además, la barrera de entrada es baja en Aragón, solo un 3% en cualquier provincia, lo que aumentaba sus opciones. Pero no ha entrado. De momento, solo en Cataluña hay espacio para dos partidos de extrema derecha en un parlamento, en este caso Vox y Aliança Catalana.

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