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Dos peritos, ante la jueza de la dana: “La información real que había era suficiente para prever qué iba a pasar”

Los doctores en Geografía sostienen en el juzgado que la administración disponía de datos para augurar la dimensión de la desgracia que dejó 230 muertos en Valencia en 2024

La exconsejera de Justicia e Interior y principal investigada en la causa de la dana, Salomé Pradas, en el juzgado de Catarroja (Valencia), en marzo. Mònica Torres

La dana que asoló Valencia en 2024 fue un fenómeno previsible con la información que manejaba la administración autonómica. Dos doctores en Geografía de la Universitat de València (UV) han defendido este lunes esta tesis ante la jueza de Catarroja (Valencia) que investiga la desgracia, Nuria Ruiz Tobarra. “Hacen falta tres neuronas, conocer los procesos meteorológicos e hidrológicos y tomar decisiones. La información real que había era suficiente para prever qué iba a pasar”, han señalado a la magistrada Alejandro Pérez y Rafael Armengot, según indican a EL PAÍS fuentes presentes en su comparecencia.

Los expertos, que han declarado en calidad de peritos, han subrayado ante la instructora que la información disponible de las precipitaciones permitía augurar la magnitud de la tragedia que dejó 230 muertos en Valencia. “Con los datos que tenían, era impepinable saber que iba a ocurrir algo. Estaban en alerta roja de manera continuada”, han afirmado. A su juicio, el análisis del flujo informativo de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) y del Cecopi, el órgano de la Generalitat que coordinó la crisis, bastaba para adelantar los efectos del temporal. “Era previsible que una segunda riada se produjera”, han apuntado.

Pérez y Armengot han acudido al juzgado para desgranar su informe sobre el impacto de las lluvias durante la riada del 29 de octubre de 2024 en el barranco del Poyo, la rambla que desató la tragedia al sepultar municipios como Paiporta (28.136 habitantes) o Catarroja (27.688), donde la inundación dejó 55 y 25 muertos, respectivamente.

En su intervención, han recordado que, durante la riada de Valencia de 1957, que dejó 81 muertos, las autoridades advirtieron de la magnitud de la tromba con una hora de antelación en localidades cruzadas por el barranco del Poyo como Catarroja. Y que este aviso, que fue transmitido por “alguaciles municipales”, limitó el impacto devastador del temporal. “Aquí [en la dana de 2024] hubo una actuación más torpe para avisar a la población”, han valorado los peritos.

Los doctores han coincidido en apuntar ante la magistrada que, con la información de las lluvias disponible, resultaba factible anticipar “que iba a pasar algo grave entre las 15.00 y las 18.00” del 29 de octubre de 2024. En esa franja, se desbordó el barranco del Poyo (16.50) a la altura de municipios como Chiva (15.000 habitantes) y Cheste (8.951) y arrancó la reunión del Cecopi (17.00). Los relevantes acontecimientos ocurrieron mientras el expresidente de la Generalitat Carlos Mazón disfrutaba de una comida de casi cuatro horas en el restaurante El Ventorro de Valencia con la periodista Maribel Vilaplana.

La comparecencia de los peritos de la Universitat de València desmonta la denominada teoría del apagón informativo que, durante 16 meses, han tratado de sostener in extremis la Generalitat Valenciana, el PP y los dos exaltos cargos de Carlos Mazón investigados: la exconsejera de Justicia e Interior Salomé Pradas y quien fuera su segundo durante la riada, Emilio Argüeso. Su tesis apuntaba que, si el Consell no actuó antes, fue porque organismos del Gobierno de Pedro Sánchez, como la Aemet o la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ), no avisaron con antelación de la dimensión de la tromba. La jueza Ruiz Tobarra ha refutado en decenas de autos este principio. Sus resoluciones han sido avaladas por la Audiencia de Valencia y por la mayoría de los 500 testigos que han comparecido ante la magistrada.

Los expertos de la Universitat de València son autores de tres informes sobre cómo las lluvias en los barrancos de l’Horteta y Gallego de Valencia influyeron en la inundación que asoló la comarca de l’Horta Sud, zona cero de la dana de 2024. Las fuertes precipitaciones que registraron estas ramblas se produjeron una hora antes de que colapsara el barranco del Poyo y sin que las autoridades analizaran los datos pluviométricos para evacuar a la población o instar a abandonar plantas bajas y garajes, donde perdieron la vida el 70% de las víctimas mortales, según la investigación. En decenas de autos, la jueza instructora ha criticado que el Es Alert, la alerta masiva a móviles para informar a la población de la magnitud de la dana, no contemplara esta advertencia. La notificación, según la magistrada, es la clave de las pesquisas. Ruiz Tobarra sostiene que, si la Generalitat hubiera enviado el mensaje antes, se habrían salvado vidas.

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