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La protesta masiva de profesores presiona al Govern para reabrir la negociación: “Necesitamos soluciones ya, llevamos muchos años aguantando”

Decenas de miles de docentes -35.000, según la policía- se manifiestan en Barcelona para reclamar mejoras educativas y rechazan el acuerdo firmado con sindicatos minoritarios

Miles de profesores se manifiestan en Barcelona durante la última jornada de huelga para reclamar mejoras laborales.Albert Garcia

“Imagina que te piden que hagas macarrones para 30 personas y te dan el material. Pero en estos 30, hay un celíaco, un vegano, un musulmán… Pero tienes el mismo material y tiempo para hacer macarrones para todos y que sean buenos. Esta es la situación de la educación en Cataluña. Lo que pedimos son más ollas y más manos para hacer los macarrones”. Jesús Padilla, profesor de Lengua castellana del instituto La Sureda de Palafrugell tira de metáfora para sintetizar los motivos que ayer le llevaron a manifestarse en Barcelona, junto a miles de docentes de la pública -35.000 según la Guardia Urbana, 100.000 según los sindicatos-, en el quinto y último día de la huelga educativa para reclamar mejoras salariales y en las aulas.

Hace semanas que los docentes mantienen el pulso al Govern, pidiendo unas mejoras estructurales que mejoren la atención a los alumnos y el bienestar de los profesionales. “En una clase puedes tener alumnos con un trastorno del lenguaje profundo que necesita apoyo constante, además de algún TEA o con discapacidad. Al menos hay un alumno con autismo en cada clase. Cada vez hay más necesidades, pero no hay recursos. Una maestra no llega a todos y sales cada día con una mala sensación por no haber podido atender a todos. Y la maestra explica el temario, pero sabes que no llegas ni a los alumnos con nivel más bajo ni a los del alto”, explica Paula Matamala, profesora de música de la escuela Montserrat de Sarrià de Ter.

La atención a la diversidad es la principal reclamación de los docentes, por delante de las mejoras salariales que capitanean los sindicatos. “Si nos dicen que el curso que viene tendríamos 25 alumnos por aula, renunciaríamos al aumento salarial”, asegura Jesús Padilla. “Primero van los niños. Nosotros representamos a los niños, defendemos sus derechos, ya que nadie les escucha porque no votan”, añadía Paula Matamala, quien también resumía los motivos que la llevaban a manifestarse. “Muchos docentes van al psicólogo porque se sienten sobrepasados. Venimos a decir que estamos hartos, la situación es insostenible”.

Este malestar ha ido creciendo poco a poco y en silencio, y ha llevado a los docentes a organizarse en asambleas en cada centro, tal y como detalla Albert, profesor de Historia del instituto Ramon Pont i Rodés de Lloret de Mar. “Es un movimiento de base, en los centros la mayoría de docentes comparte las mismas quejas y las mismas reivindicaciones. Nos sentimos desbordados, pero también desamparados por la Administración. Todo se hace por vocación, y eso está tapando los déficits del sistema”.

Este sentimiento de indignación afloró, para sorpresa del propio Departamento de Educación, con una manifestación y huelga masiva el pasado 11 de febrero. El Govern no quería que la foto se repitiese, especialmente porque los sindicatos habían convocado una semana de huelga un mes después. A toda prisa, el Govern firmó un acuerdo con CC OO y UGT, minoritarios en la educación pública, para subir el sueldo unos 800 euros anuales este 2026, más recursos para la inclusiva y descenso progresivo en la ESO, pero en centros de máxima complejidad. El resto de sindicatos lo tachó de “insuficiente” y acusaron de “traición” a las dos organizaciones por cocinar el acuerdo en las altas esferas y a espaldas de la mesa de negociación.

Jordi, maestro de primaria en la escuela Alba de Lleida, que asegura no estar afiliado a ningún sindicato, critica el acuerdo firmado con CC OO y UGT. “El Govern vende un acuerdo de país, pero lo firma solo con dos sindicatos minoritarios. A los docentes nos gustaba la unidad que se había creado y el compromiso que se dio de consultarnos antes de firmar nada. Y eso no se ha hecho”. Este docente asegura que, por eso, no han aplacado las protestas, que era lo que se buscaba con el pacto. “En nuestro centro, si al principio secundaban las huelgas 15 personas, tras el acuerdo eran el doble, hay mucha indignación”. El contenido del acuerdo tampoco convence, según añade el maestro: “Todo son propuestas a largo plazo, necesitamos soluciones ya, para el próximo curso, llevamos muchos años aguantando”.

Con los ánimos todavía más encendidos, los maestros volvieron a mostrar músculo en una jornada de huelga masiva, en que se vaciaron las aulas -con un 44% de seguimiento, según Educación (en el total se incluyen los que están de servicios mínimos)- y las calles volvieron a teñirse de amarillo, con casi 35.000 manifestantes, según la Guardia Urbana (que incluye los varios centenares de médicos, también en huelga), superando los 25.000 de hace un mes. La jornada se inició con cortes en varias carreteras principales y de accesos a Barcelona, lo que provocó largas retenciones.

Con esta demostración de fuerza, los sindicatos convocantes -Ustec, Aspepc, CGT y la Intersindical- reclamaron una respuesta por parte del Govern. “Llamamos a la Generalitat y al Departamento de Educación a sentarse a negociar y a dialogar con la mayoría sindical. No escuchar este clamor será un acto de irresponsabilidad y supondrá que el curso no empiece con normalidad”, aseguró Iolanda Segura, portavoz de Ustec, el sindicato mayoritario. “La imagen debe hacer reaccionar al Govern. El Govern se ha equivocado, pero rectificar es de sabios”, añadió el secretario general de Aspepc, Ignasi Fernández. Los sindicatos concretaron su petición: piden al president Salvador Illa y al consejero de Presidencia, Albert Dalmau (que sustituye la consejera de Educación, Esther Niubó, de baja médica), reunirse el próximo martes. Los sindicatos también intentan presionar al Govern vía partidos de la oposición y al final de la manifestación, que acabó en el Parlament, se reunieron con Junts, ERC, Comuns y la CUP -y criticaron la ausencia del PSC- para exponerles sus reivindicaciones y que estos las tengan en cuenta en las negociaciones de los Presupuestos.

De momento, el Ejecutivo no ha dado muestras de querer mover ni un ápice su postura. La consejera de Economía, Alícia Romero, volvió a defender ayer el acuerdo firmado con CC OO y UGT, y admitió que tienen poco margen de movimiento sin Presupuestos. “Estamos siempre dispuestos a hablar, pero hemos hecho un buen acuerdo, ambicioso y valiente”, aseguró sin embargo en una entrevista este viernes a TV3. Y añadió: “Estamos condicionados por las reglas de gasto y los recursos son los que son”. Con todo, Romero había insistido por activa y por pasiva que no se retirarían los Presupuestos, y al cabo de pocas horas el president lo hizo. Salvador Illa tampoco descartar el miércoles dar “más pasos” para resolver el conflicto educativo, aunque no concretó.

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