Ir al contenido
_
_
_
_

Rodalies encara otra semana crítica con las empresas golpeadas ya por el caos ferroviario

Las patronales piden medidas de compensación a las compañías por los gastos en los que han incurrido por las incidencias

En las oficinas de una pequeña empresa de Terrassa de solo ocho trabajadores esperaban un contenedor lleno de materia prima, pero el 20 de enero la carga quedó paralizada en un tren en Peripiñán, en la frontera francesa. No podía seguir su camino a causa de los cortes ferroviarios que empezaron a realizarse esa noche por razones de seguridad y para inspeccionar la infraestructura tras el accidente en el que murió un maquinista de la R4 de Rodalies en Gelida (Barcelona), cuando se desplomó un muro de contención de la AP-7 al paso del tren. La red por la que pasan los trenes de Rodalies es la misma por la que van las mercancías, así que el caos por la suspensión y las continuas interrupciones de Rodalies de las últimas casi tres semanas no solo ha afectado a los 400.000 usuarios que van en tren cada día, y a las empresas a las que van a trabajar, sino también a la industria y la economía en general.

Como consecuencias de ese caos, el puerto de Barcelona ha estado casi incomunicado por tren durante dos semanas, y estos días empieza a ver la luz con la reapertura progresiva de las vías, aunque todavía se prevé que la semana arranque con la tónica de este fin de de semana, cuando ha habido retrasos, cortes e incluso la interrupción de algún tramo. Este domingo había limitaciones en la R1, R4 y siguieron sin servicio la R3, R7 y R8. También se registraron incidencias en la R13, la R15 y la RL4. Para este lunes se espera que se mantengan algunas de esas complicaciones, a las que se suma la huelga de maquinistas en toda España; en Cataluña, están previstos unos servicios mínimos de entre el 33 y el 66%.

El Govern es consciente del perjuicio económico que han sufrido las empresas y estudia cómo compensarlas, mientras las patronales y la Cambra de Comerç de Barcelona temen que el daño reputacional de la red ferroviaria lleve a las compañías y a proveedores a pasarse al transporte por carretera, menos sostenible y eficiente, y más caro.

La pequeña empresa de Terrassa prefiere que no se conozca su identidad para que no aumente la mala imagen tras el caos de los últimos días. La directora general de esta compañía, dedicada a la fabricación de productos químicos que son útiles para el sector de la automoción, entre otros, está harta. En las últimas semanas, otros tres contenedores que había pedido quedaron bloqueados en sendos trenes en Alemania, el país desde donde reciben la materia prima, porque el proveedor no podía garantizar que el producto llegase por ferrocarril a su destino, debido a que el túnel de Rubí estaba cortado, también por razones de seguridad en el marco de las inspecciones de la infraestructura de la red de Rodalies. El túnel de Rubí está a casi 1.000 kilómetros de la frontera alemana en línea recta y, pese a la distancia, es una muestra de cómo una grieta en un túnel por falta de mantenimiento puede generar tensiones y problemas en las cadenas de suministro de las que depende la industria. Esta grieta es la que ha incomunicado durante dos semanas al puerto de Barcelona en el tránsito de mercancías hacia el norte, combinado con las reparaciones en la vía de Gelida, que redujeron al 25% la capacidad de tránsito de mercancías del puerto hacia el sur. El jueves reabrió parcialmente el túnel de Rubí.

La empresa de Terrassa no ha tenido que parar su producción, pero sí que ha tenido que vender menos producto a sus clientes para racionar lo que tenía, y lo que le ha llegado por carretera durante este tiempo desde Alemania. “Hemos tenido que pedir producto nuevo por camión, que es el doble de caro, y también el problema ha sido hacerle entender a nuestro proveedor lo que estaba pasando, porque no lo sabíamos ni nosotros, no teníamos apenas información”, explica la directora general. Todos los sobrecostes asociados al problema de los trenes les ha supuesto tener que gastar 15.000 euros imprevistos: “Para una empresa pequeña esto es mucho. La culpa tenemos claro de quién es, pero el tema es que se hagan responsables”, señala. De los tres contenedores bloqueados en Alemania no saben nada.

Las afectaciones a las pequeñas empresas que conforman el tejido industrial catalán han sido múltiples, pero también a las grandes compañías: un ejemplo son las 24.000 toneladas de acero en Portbou que han quedado atrapadas ante la imposibilidad de ir en ferrocarril y del que dependen empresas como Seat o Celsa. El fabricante de automóviles sufre también el impacto de las borrascas en el estrecho de Gibraltar, que impiden la navegación de los barcos mercantes, lo que le ha obligado a parar la producción este sábado.

El consejero de Presidencia de la Generalitat, Albert Dalmau, expresó en la red social X que el Govern está en contacto con las patronales y los sindicatos para abordar las afectaciones en las empresas, y precisamente el viernes convocó la mesa de diálogo social. Las patronales han sido las más críticas y piden medidas de apoyo a los empresarios ante lo que consideran un caos inasumible. La asociación de comerciantes Comertia apunta que, según una encuesta interna, el 42% de sus socios han notado algún tipo de impacto de la crisis de Rodalies en sus establecimientos, ya sea porque los trabajadores han llegado tarde o se han ausentado a causa de la falta de trenes, o porque han notado un descenso en la afluencia de clientes. La patronal de las pequeñas y medianas empresas, Pimec, cifró en nueve millones diarios el impacto económico del caos de Rodalies combinado con los cortes en la AP-7, que también han sido constantes. Si la cifra es correcta, el impacto acumulado es de 162 millones de euros hasta el sábado.

El secretario de Acción Sindical de CC OO Cataluña, Enrique Rodríguez, pide ser prudentes con las cifras de impacto económico. “No son valoraciones serias, habrá que ver cuál es la afectación real de las empresas. No niego que haya habido problemas de mercancías, pero con respecto a los trabajadores, no nos consta que haya habido problemas reales. Los trabajadores buscan maneras alternativas de ir a trabajar, van y no hay demasiados conflictos”, explica. Rodríguez lamenta que las patronales hayan querido poner en duda el marco legal de protección al trabajador al decir que las horas perdidas a causa del caos de Rodalies se tienen que justificar y recuperar. “Las empresas entienden estas situaciones, y todo se está solventando pacíficamente”, añade.

Esta semana, la Cámara de Comercio de Barcelona ha sido especialmente crítica con la gestión de las Administraciones, especialmente por el déficit histórico en la infraestructura y por la falta de ejecución en el plan de Rodalies 2020-2030. La institución ha avisado de que en los próximos cinco años habrá que invertir 1.000 millones de euros anuales para recuperar el tiempo perdido. Pero creen que hará falta mucho más para recuperar la confianza de las empresas y los usuarios. “No queremos perder la confianza en las instituciones, pero esto ha sido suficientemente relevante como para que esta vez se afronte de verdad el problema”, dijo el vicepresidente tercero de la entidad, Miquel Martí.

En la hostelería, el problema no se ha notado en la afluencia de clientes, ni tampoco han caído las reservas a causa de las cancelaciones del AVE, según explica Manel Casals, director general del Gremio de Hoteles de Barcelona. Pero sí que se ha notado en la gestión del personal, ya que muchos de los cerca de 50.000 trabajadores que están empleados en los 453 hoteles de Barcelona viven fuera de la ciudad. “Es un problema muy importante, calculamos que dos de cada 10 trabajadores están incapacitados para venir a trabajar a causa de los trenes. Siempre ha habido problemas en Renfe, y estas horas que pagas y no se trabajan cuestan mucho dinero a las empresas”, explica Casals, que remarca que en el sector hotelero el teletrabajo es imposible para la mayoría de posiciones. “Lo que acaba pasando es que los que sí llegan a trabajar terminan sufriendo más sobrecarga de trabajo”, admite. Casals cree que este problema todavía es demasiado “local” como para afectar a la reputación de Barcelona como destino, y la celebración del congreso ISE esta semana en Barcelona, al que asistieron 92.000 personas, le da la razón. La organización del Congreso, uno de los mayores escaparates empresariales de la ciudad, no ha notado ningún problema en relación al caos de Rodalies. También es verdad que para llegar a las instalaciones de Fira de Barcelona, donde se celebra el congreso, se va en Ferrocarrils de la Generalitat de Catalunya.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_