El Puerto de Barcelona prevé recuperar paulatinamente el tráfico de mercancías ferroviarias a partir del viernes
El tráfico de contenedores por tren ha quedado casi completamente paralizado por el caos de las incidencias


El caos ferroviario desatado en Cataluña por las lluvias y la acumulación de incidencias y problemas de seguridad tiene una derivada económica de mucho peso. La infraestructura de Adif por la que pasan los trenes de Rodalies —que acumulan dos semanas de parones, interrupciones y retrasos después de que el accidente mortal de Gelida (Barcelona) aflorase un reguero de puntos peligrosos que se están revisando— es la misma por la que pasan los trenes de mercancías que van y vienen del Puerto de Barcelona. Desde el accidente de Gelida, este flujo ferroviario de mercancías se ha desplomado: hacia el sur solo está disponible el 25% de capacidad, mientras que hacia el norte la capacidad es cero. El presidente del Puerto de Barcelona, José Alberto Carbonell, ha explicado que el flujo se ha derivado por carretera mediante camiones, con los altos costes que ello implica, y que Adif ha comunicado a los operadores ferroviarios que el tránsito ferroviario hacia el norte se reabrirá el viernes, y el que va hacia el sur se retomará, paulatinamente, a partir del lunes.
La presentación de los resultados del Puerto de Barcelona ha terminado derivando en un análisis de la cuestión que más preocupa a ciudadanos y empresarios en Cataluña desde hace exactamente dos semanas: la fiabilidad del sistema ferroviario. “Después del accidente de Gelida [el martes 20 de enero por la noche, cuando murió un maquinista al desplomarse un muro de contención de la AP-7 sobre la vía de la línea R2 de Rodalies] estuvimos tres días en el que todo el flujo hacia el sur estuvo cerrado, hasta que la noche del viernes 23 se empezó a derivar el flujo por la línea de la costa, de Vilanova. Solo se ha conseguido recuperar un 25% de la capacidad que esta línea tiene”, ha explicado Carbonell en la rueda de prensa. A esta importante restricción se le suma que el túnel de Rubí, por donde va el tránsito ferroviario hacia el norte, también quedó interrumpido por razones de seguridad mientras se realizaban las inspecciones. “Nos quedaron cortadas las conexiones en los dos sentidos”, ha señalado el presidente del puerto.
La interrupción de la circulación ferroviaria dejó en los primeros días contenedores parados —los que ya habían sido cargados a los trenes y no pudieron circular—, pero la situación se consiguió revertir pronto al pasar todos los servicios a carretera. Mientras, el puerto mantuvo reuniones con el Govern, con Adif y con el Ministerio de Transportes para buscar alternativas. “La situación, la semana pasada, fue extraordinariamente complicada, y ahora empezamos a tener un cierto horizonte. Tenemos que ser prudentes, pero esperamos que a lo largo de los próximos días se pueda restablecer de forma restringida el tráfico de mercancías en el sur y el norte”, ha dicho Carbonell.
Según el presidente del puerto, este caos ferroviario ha puesto sobre la mesa “la importancia del transporte terrestre”. “Para que el puerto tenga sentido, tiene que tener una red fiable. Creemos que tiene que haber un plan de contingencia para que no vuelva a pasar lo mismo. El flujo de mercancías es lo que mantiene la actividad económica de nuestro país y esto se ve cuando se pierde, y no se ve cuando lo tenemos”, ha expresado. El plan de contingencia, según ha precisado, no puede ser solo que la alternativa sea la carretera, sino que tiene que haber una alternativa fiable en tren.
Carbonell ha insistido en que durante estas semanas “el puerto no ha estado bloqueado”, ya que se ha derivado todo el flujo a camiones. “Afortunadamente ha habido capacidad suficiente para llegar a nuestros clientes. Pero no nos podemos fiar de esta opción como plan de contingencia”, ha dicho. El puerto, las empresas que lo usan y las empresas ferroviarias todavía no han cuantificado el daño económico que ha conllevado el caos ferroviario, pero Carbonell ha recordado que sí que ha habido un “daño reputacional”.
Inversiones de 338,7 millones en 2026
Pese al caos en el sistema ferroviario, el Puerto de Barcelona sigue poniendo el foco en la multimodalidad y en el uso del ferrocarril para el transporte de mercancías, y para ello pide más inversiones. Más allá de las obras de conexión ferroviaria, el propio puerto ejecutó licitaciones el año pasado por valor de 332,5 millones de euros, y tiene previsto este 2026 llevar a cabo inversiones en sus instalaciones por valor de 338,7 millones de euros.
En 2025, la infraestructura portuaria obtuvo un nuevo récord de ingresos al llegar a los 206 millones de euros, un 3% más, pero perdió un 6% en el beneficio neto, que fue de 59 millones de euros.
El tráfico total fue de 69,5 millones de toneladas, casi la misma cifra que el año anterior, y Carbonell ha destacado que la diversificación en la actividad del puerto ha permitido mantener esta cifra pese a los vaivenes geopolíticos mundiales. Mientras el tráfico de contenedores y graneles sólidos ha caído, ha subido el tráfico de vehículos y graneles líquidos. La caída del tráfico de contenedores se debe , sobre todo, a que ha habido menos transbordos, ya que a diferencia del año anterior, en 2025 ya estuvo operativo el Canal de Suez. También han tenido problemas los sectores de la alimentación (sobre todo la soja, por la parada técnica de una nave) y la exportación de cemento a través del puerto. En cambio, han crecido las exportaciones de combustibles y las importaciones de gas natural licuado, como consecuencia de los cambios en el mix energético español tras la crisis energética.
En cuanto a contenedores llenos, las importaciones del puerto llegaron a los 720.000 TEU, récord tras crecer el 4%, con Asia como el principal mercado de importación. En exportaciones el crecimiento fue del 3% y llegó a 721.000 TEU. En vehículos, las exportaciones bajaron un 6%, pero las importaciones de coches crecieron un 43%.
Finalmente, en cuanto a pasajeros, por el puerto pasaron el año pasado 5,78 millones de personas, un 7,3% más. De estos, 1,78 millones correspondieron a pasaje de ferry, y 2,35 millones (un 7,6% más) a pasaje de cruceros. Casi el 58% de los pasajeros tuvieron como origen o destino el puerto de Barcelona.
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