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Los sectores económicos catalanes se desesperan por el bloqueo de mercancías en vías y carreteras

Obras del túnel de Rubí, sin fecha de finalización, impiden la circulación de trenes y agravan el colapso por el corte de la autopista

Los diez días de caos en la movilidad de Cataluña por el descarrilamiento mortal de Gelida (Barcelona) no solo ha hecho perder la paciencia a los usuarios de Rodalies. Quienes dependen del transporte logístico o del tráfico de mercancías desde y hacia los puertos de Barcelona y Tarragona también rozan la desesperación. La mayoría de trenes de mercancías no pueden ni salir hacia Francia ni moverse más allá de la Llagosta debido a los trabajos que se realizan en un túnel de la R8 a su paso por Rubí. “La situación de las infraestructuras catalanas es crítica”, resumieron ayer varias entidades empresariales en una nota que emitieron este jueves. Con los trenes renqueantes y las vías llenas de achaques, hasta once tramos tienen que cubrirse en autobús, 400.000 usuarios de los cercanías se las tienen que apañar cada día para desplazarse. Además, el Ave ha reducido la velocidad y este jueves se tardaba casi cinco horas en realizar el trayecto entre Madrid y Barcelona. El corte en la autopista AP7 vuelve a ser total en sentido sur y genera kilómetros de retenciones porque afecta a 120.000 vehículos, entre ellos muchos camiones.

La Generalitat, Renfe y Adif prometen volver el próximo lunes a la normalidad que había antes del accidente de tren de Gelida. Una promesa que, todo apunta, no se extenderá a la zona afectada por las obras en el túnel de Rubí, vital para la circulación de trenes de mercancías. Todo ello está agotando la paciencia de los empresarios.

“Estamos trabajando en definir las primeras operaciones del túnel de la R8 en Rubí y en poner plazos. Hoy no podemos poner una fecha”, así de contundente semostró ayer un portavoz de Adif a las preguntas de EL PAÍS sobre si el lunes estará abierto este punto vital para el transporte ferroviario de mercancías. El secretario de Estado de Transportes, José Antonio Santano, anunció el miércoles en RTVE que el túnel de Rubí “preocupa” mucho y no se atrevió a dar una fecha para la reapertura: “Estamos hablando de días”, dijo.

“Los contenedores que tienen que ir hacia Zaragoza o Madrid no pueden salir por tren, pues tienen que salir por carretera”, explica Raquel Ocampos, gerente de Contport, una empresa de transportes que lleva más de 25 años operando en el puerto de Barcelona.

El maquinista de Rodalies y líder de UGT, Francisco Cárdenas, vaticina que la R8 no abrirá el lunes. “Tardará mucho tiempo porque han aparecido problemas más serios de los que se pensaba. Hacía mucho que se tenía que haber arreglado el túnel de Rubí”, advierte Cárdenas. De hecho, el pasado agosto, Adif licitó la ejecución de los trabajos de mejora del túnel por un importe de 23,3 millones de euros. Según el informe técnico, esta infraestructura presentaba grietas, tramos sin refuerzos, humedades, filtraciones y poco recubrimiento. Pese a lo peligroso del lugar, Adif no había comenzado las intervenciones hasta que el jueves de la semana pasada se plantaron los maquinistas y reclamaron mucha más seguridad.

Así es como el túnel de Rubí se ha convertido, directamente, en un corte para el transporte ferroviario. Los trenes de mercancías que van hacia Europa no pueden pasar por este punto y se amontonan en el Port de Barcelona. Los trenes procedentes de Francia también se están amontonando en Perpiñán (Francia) y en la Llagosta (Barcelona).

Ferrmed es un grupo de presión creado en Cataluña para impulsar un gran eje ferroviario de mercancías que permita unir el sur con el norte de Europa. Su presidente, Joan Amorós, describe una situación crítica: “Hay muchísimos trenes parados en Perpiñán. No caben. Hay empresas que consiguen llevar sus trenes a la Llagosta. Desde allí, trasladan en camiones la mercancía al Puerto de Barcelona y, luego, otro tren las lleva a otras partes de España”. El problema, dice, “es que desde el Puerto no se puede utilizar la línea de Vilafranca (la R4) porque está cortada por el accidente de Gelida. Obligan a utilizar la de Vilanova (R2). Está línea tiene rampas donde a veces se necesitan dos locomotoras y solo permiten circular de noche”, resume Amorós. El presidente de Ferrmed mantiene que este corte de Rubí está dejando en la estacada a más de medio centenar de trenes de mercancías cada día.

La Autoridad Portuaria de Barcelona ha manifestado su “preocupación” por el bloqueo persistente de las mercancías. El Puerto de Barcelona ha exigido tanto a Adif como al Departamento de Territorio “fechas concretas de restablecimiento de las líneas ferroviarias afectadas”.

El Port de Barcelona no es el único que está reclamando a Adif. El cierre del túnel de Rubí ha pospuesto la salida desde el Puerto de Tarragona de 46 de los 54 trenes cargados de mercancías que estaban listos para operar, según ha explicado este jueves el jefe de la división ferroportuaria del puerto, José Luis Román. Los tráficos afectados corresponden a productos siderúrgicos, vehículos, pasta de papel, productos químicos, contenedores y cereales.

La mayor restricción de circulación se da en dirección a Barcelona y Francia, mientras que, según el puerto de Tarragona, la situación se está normalizando en las circulaciones hacia el interior y el sur peninsular, donde se ha recuperado la media habitual de entre siete y diez trenes diarios.

Todo ello, mientras Cataluña ha vivido este jueves una jornada donde Rodalies ha vuelto a acumular retrasos. Además, el corte total de la autopista AP-7 en dirección sur ha ocasionado retenciones y problemas en la red viaria. Tras una semana de caos ferroviario, esta es la cuarta jornada en la que aún hay 11 tramos en los que hay que recurrir a un transporte alternativo por autobús porque se están llevando a cabo trabajos de reparación en una treintena de puntos de la red. Además, la circulación entre Cervera y Tàrrega se ha suspendido por riesgo de desprendimiento.

Además, este jueves se ha sabido que Òscar Playà, actual consejero delegado de la empresa mixta Rodalies de Catalunya, participada en un 49,9% por la Generalitat y en un 50,1% por parte de Renfe, asumirá también la gestión de esta empresa ferroviaria en la comunidad.

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