Llega ‘La reina lloba’, la tragedia sobre la vilipendiada Margarita de Anjou que Shakespeare no escribió
El dramaturgo y director Pau Carrió estrena en el TNC un espectáculo sobre el personaje que aparece en varias de las obras del autor isabelino


Menudo personaje Margarita de Anjou (1430-1482), la joven princesa francesa —hija de Renato de Anjou, titularmente rey de Nápoles, de Jerusalén y de Aragón—, casada con el rey Enrique VI de Inglaterra y figura relevante, incluso al frente de tropas, en la guerra civil inglesa conocida como la Guerra de las dos rosas. Shakespeare hace aparecer en cuatro de sus tragedias históricas a Margarita (las partes uno, dos y tres de El rey Enrique VI y Ricardo III) por las que atraviesa como un meteoro protagonizando algunas escenas y parlamentos sensacionales, como su aparición con la cabeza de su amante Suffolk en las manos, la insigne bofetada a la duquesa de Gloucester, o la terrible humillación a Ricardo Plantagenet, duque de York, prisionero tras la batalla de Wakefield, colocándole una corona de papel y ofreciéndole un pañuelo tinto en la sangre de su hijo, que ya es crueldad, antes de apuñalarlo.
Es ese York quien la califica de “loba de Francia, si no peor que los lobos de Francia” (además de lanzarle otras lindezas como “amazona ramera” y la más cultista “diez veces peor que los tigres de Hircania” (total si te van a matar ya lo sueltas todo). Y es el apelativo de loba el que ha utilizado ahora el dramaturgo catalán Pau Carrió para titular su obra La reina lloba, un singular, interesantísimo y muy estimulante artefacto teatral que viene a ser, Carrió dixit, como la tragedia sobre Margarita de Anjou que Shakespeare nunca escribió.
La pieza, en catalán y en verso, que se estrena el miércoles en la Sala Petita del Teatre Nacional de Catalunya (TNC) en Barcelona con dirección del propio Carrió y Maria Rodríguez Soto como protagonista, mezcla en un original puzle partes de lo que el autor isabelino nos contó sobre el personaje con otros textos de la propia mano de Carrió que sirven para rellenar lo que el Bardo no explicó y convertir a la reina inglesa de origen francés en el centro de su propia tragedia. La obra la ha publicado ya el propio TNC y es un apasionante pasatiempo reseguir el texto de Carrió comparándolo con los pasajes de las obras de Shakespeare en que aparece Margarita de Anjou y ver qué ha recogido —y de qué manera—, y qué se ha inventado el dramaturgo catalán.

Este mediodía al presentar el espectáculo, la directora artística del TNC Carme Portaceli ha situado la obra en la programación como ”muy adecuada” en el marco de “una temporada dedicada a las mujeres y a devolverles a estas el relato que tradicionalmente les ha sido robado”. Ha recordado que Margarita es un personaje que se mueve a ratos como una sombra por las obras de Shakespeare y al cual Pau Carrió retrata como personaje central, permitiéndole explicarse extensamente.
Portaceli, envuelta en su propio episodio shakespeariano, su relevo al frente del TNC, ha aprovechado para explicar que sopesa presentarse al concurso público que se ha abierto para elegir a su sustituto. Portaceli acaba su contrato de seis años en julio de 2027, pero el consejo de administración del TNC ha iniciado ya, el viernes, el proceso para el concurso del que saldrá en junio de este año el nuevo director que acompañará una temporada a la directora saliente para irse familiarizando con el teatro (un procedimiento que se hace habitualmente).
Buen conocedor de Shakespeare (Victòria d’Enric V, Hamlet, Nit de reis), Carrió considera que en Margarita hay un personaje muy interesante con parlamentos muy buenos y una historia singular que merece la pena explorar dramatúrgicamente. Ha recordado que la trayectoria vital de Margarita empieza en Shakespeare a los 16 años cuando cae prisionera de los ingleses (significativamente al tiempo que su paisana Juana de Arco, la Pucela, es llevada a la hoguera y maldice a los ingleses y su reino, una maldición que podría decirse que cumple la propia Margarita), y acaba con la reina viuda y desposeída convertida en una anciana.
Carrió ha comparado la figura de Margarita con las de otros personajes medievales femeninos de Shakespeare como Ofelia o Lady Macbeth y ha señalado cómo la primera se desprende de la perspectiva habitual de mujeres que se agrietan, rompen y acaban suicidándose. Margarita, se relaciona con el poder, lo toma, lucha por él, en un mundo de hombres que tratan de “ponerla en su lugar” y la tachan de bruja, malvada y loba, aunque ella es igual que los demás (“yo tenía un Eduardo hasta que un Ricardo lo mató, tú tenías un Ricardo hasta que un Eduardo lo mató”) . “Merece su tragedia propia y que la escuchemos”, ha zanjado el autor.
De la brutalidad de que hace gala Margarita (“la sang dels teus fills s’oxidarà a la meva espasa”) , Carrió ha dicho que no es distinta de la de su entorno y ha recordado que esa brutalidad está sin duda en consonancia “con la de la política actual”. Ha añadido que una mujer no tiene que ser un personaje ejemplar y que han querido reivindicar que Margarita tenga derecho a su parte oscura, igual que los personajes masculinos.
La obra no es un monólogo de la protagonista, ha continuado, sino un viaje en el que participan otros siete intérpretes (Quim Àvila, Pepo Blasco, Queralt Casasayas, Josep Julien, Xavi Ricart, Pau Roca y David Vert, además de Ana Nicolás de Cabo, que interpreta la música en directo), que encarnan a una docena de personajes. El dramaturgo ha recordado que el propio personaje histórico de Margarita es muy interesante, “una reina que comandó ejércitos de los Lancaster con armadura puesta; parece mentira que sobreviviera a todo, y sobrevivió”.
En cuanto a la construcción de la obra, Carrió ha dicho que ha tomado trozos de las tragedias históricas de Shakespeare mencionadas —acudiendo a los textos originales en inglés— más algún fragmento de otras que le sirven para explicar cosas particulares. El dramaturgo ha señalado, con cierto desparpajo, que a él mismo le resulta difícil decir qué es de Shakespeare y qué es suyo en la mezcla, dado lo mucho que ha tocado el material original. “No le debo fidelidad”, ha apuntado y ha considerado que en todo caso Shakespeare, acostumbrado a que se haga de todo con él, “no se pondrá nervioso porque lo removamos”.
Para poner en escena la tragedia de la reina loba, Carrió ha querido jugar con la metateatralidad y “hacer como si fuéramos una compañía isabelina interpretando la obra”. En ese sentido, hacen suyo el procedimiento de Shakespeare de que la palabra sea la que visualice todo y la imaginación, guiada por ella, la que nos lleve a los palacios o los campos de batalla. También visitaremos la caseta del teatro Globe donde los actores isabelinos se cambiaban rápidamente de ropa o se echaban (mucha) sangre por encima. Carrió, que reivindica el oficio de actor, ha explicado que tenía muchas ganas de trabajar en extenso con Maria Rodríguez Soto, a la que ha dirigido en otros papeles.
La actriz ha explicado que para ella ha sido “un reto” y “un marrón” meterse en la piel de Margarita pero también un trabajo apasionante. “Es una obra de emociones muy fuerte y básicas”, ha dicho de La reina lloba, “en la que mi personaje exhibe instinto de supervivencia, razón política, amor, odio, sadismo e impulso de venganza”. La obra empieza con un monólogo de la reina Margarita vieja (55 años, pero de los de la Edad Media), y va hacia atrás para mostrarla con 16 años prisionera y avanzar desde allí siguiendo la historia. “Es una evolución muy intensa, física y mental, en la que podemos jugar con la hiperconciencia de Margarita sobre su recorrido y su final”.
Para el actor Quim Àvila, que luce aspecto de Christopher Marlowe con aretes dobles en las orejas y hace algo tan difícil como interpretar a Enrique VI y a Ricardo III, dos personajes shakespearianos tan antitéticos, la experiencia es de las que marcan: “Es maravilloso decir palabras a la vez tan grandilocuentes y hermosas; la historia te arrastra como una ola sangrienta” . Àvila ha tenido un momento de gran comedia shakespeariana al apuntar que Enrique VI (Lancaster) y Ricardo III (York), que “conflictúan” ambos con sus herencias de familia, cargan con sendas mochilas, “más claramente Ricardo”, que era jorobado.
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