Cataluña registró 85 muertes por accidente laboral en 2025, un 27% más, el peor dato desde 2009
La siniestralidad total baja un 0,4%, pero el incremento de la mortalidad preocupa a los sindicatos, a la espera de que se desencalle el plan de choque del Govern


El año 2025 fue un año negro en los centros de trabajo de Cataluña. Los datos sobre siniestralidad laboral del Observatori del Treball i el Model Productiu, órgano estadístico dependiente de la Generalitat, muestran que a lo largo del año se registraron 85 muertes en jornada laboral, lo que implica un incremento de la mortalidad laboral del 26,7% con respecto al año anterior, cuando murieron 67 personas. Se trata del peor registro en muertes laborales desde 2009, cuando murieron 107 trabajadores. Estas cifras son similares a las que había hace 30 años, cuando se aprobó la Ley de Prevención de Riesgos Laborales. La mortalidad en el trabajo preocupa, sobre todo porque la mayoría de los casos corresponden precisamente a los accidentes que más fácilmente puede evitar la prevención y la seguridad: los siniestros mortales catalogados como “traumáticos”, es decir, caídas, aplastamientos o electrocuciones. Los sindicatos llevan tiempo reclamando medidas al Govern, que tiene preparado un plan de choque anunciado el pasado mes de mayo. Sin embargo, este está bloqueado por la negativa de la patronal catalana de las grandes empresas, Foment del Treball.
La cifra de los 85 muertos corresponde a los accidentes en jornada laboral. A ellos hay que añadirle los accidentes llamados in itinere, es decir, los que se producen en el desplazamiento al puesto de trabajo: en este caso hubo 24 muertos, un 9% más. En la estadística de siniestralidad, además, hay una multiplicidad de datos para señalar el mismo fenómeno, ya que según qué organismo lo mide se considera un accidente como laboral o no. Por ejemplo, las cifras que utiliza Eurostat y la Organización Internacional del Trabajo son mayores, y muestran que en 2025 hubo en Cataluña 97 accidentes mortales en jornada y 28 accidentes mortales in itinere, 125 accidentes mortales en total (15 más que el año anterior). La situación en Cataluña es compartida en España, donde el Ministerio de Trabajo ya avisó de que había que estrechar la vigilancia en la prevención laboral.
Tomando como referencia los datos del Observatori del Treball i el Model Productiu (que cifra en 85 los accidentes mortales en jornada laboral y en 24 las muertes in itinere) la tendencia de todos los meses del año pasado ya apuntaba a que 2025 registraría un nivel de muertes en jornada laboral disparado. Julio y octubre fueron los meses en los que murieron más trabajadores, con 13 cada uno, pero en todos los meses menos dos, hubo las mismas o más muertes que en los mismos meses del año anterior. La mayoría son sucesos que no trascienden mediáticamente, pero la alarma silenciosa va calando en todos los centros de trabajo, especialmente de los sectores de servicios y construcción, que son los que registraron más muertes acumuladas durante el año (43 y 24 respectivamente).
La paradoja es que la siniestralidad laboral en total se reduce un poco en 2025: en conjunto hubo 95.130 accidentes de trabajo en jornada laboral, un 0,38% menos que el año pasado. De ellos, 94.484 fueron accidentes leves (un 0,4% menos), 561 graves (un 0,36% menos) y los 85 mortales (un 26,8% más).
La pregunta que han venido haciendo los sindicatos ante estas cifras, pues, es que si la siniestralidad en total se mantiene o incluso baja un poco, ¿qué sentido tiene que las muertes incrementen tanto? Los sindicatos denuncian que en las empresas falta mucha prevención en salud laboral y en riesgos, y que la mayoría de las muertes ocurren en situaciones que serían evitables si hubiese más prevención. Es decir: no es que haya más accidentes, es que cuando pasa algo, la falta de prevención hace más probable que termine siendo una situación mortal.
Esta reflexión la sugieren también los datos. De las 85 muertes en jornada laboral, 44 fueron por causas “traumáticas”, es decir, por accidentes relacionados con caídas, aplastamientos o electrocuciones. Estas son las causas que los sindicatos consideran que son las más evitables mediante planes de prevención bien hechos y mediante una mayor inspección. Y estas causas traumáticas son las que más crecieron con respecto al año anterior, un 69%. Otras 35 muertes tuvieron que ver con causas “no traumáticas” pero catalogadas como accidente laboral, ya que los expertos en salud laboral indican que pueden venir por situaciones derivadas del estrés. Y seis del total de las muertes estuvieron relacionadas con accidentes de tráfico.
Los sindicatos reclaman aplicar y desplegar mejor la Ley de Prevención de Riesgos Laborales de hace tres décadas, y en Cataluña se estuvo a punto de dar un paso adelante el pasado mes de mayo, cuando el Govern anunció un plan de choque para luchar contra la siniestralidad. En una primera fase, este plan consistiría en crear un cuerpo de delegados territoriales que fuesen a empresas pequeñas y medianas donde no hay delegados de prevención, para vigilar que se cumpla la normativa. El cuerpo, según el primer esbozo del plan, tendría 12 miembros, propuestos a partes iguales por los dos sindicatos mayoritarios y por las patronales Foment del Treball y Pimec, y los delegados irían por parejas (uno de los sindicatos con una de las patronales) a visitar a 1.000 empresas en la primera fase. Una de sus atribuciones sería poder denunciar a la Inspección de Trabajo. La negociación del plan encalló porque Foment del Treball consideró que este plan generaría inseguridad jurídica a las empresas, más burocracia, y supondría una “intromisión en la gestión interna de las empresas, las cuales ya tienen y aplican los mecanismos de prevención establecidos en la normativa”, según explicó la patronal en su momento. Sin embargo, los sindicatos recuerdan que, en la gran mayoría de las empresas, esta prevención está externalizada a empresas que ofrecen este servicio, tal como lo permite la ley.
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