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El equipo francés de Copa América de vela ficha a los campeones olímpicos Diego Botín y Flo Trittel

“Somos multiculturales. Queremos crecer con la ayuda del talento español”, señalan los responsables del barco La Roche-Posay

Florian Trittel y Diego Botín, en Lorient, bajo el AC40 suspendido en el aire.LRP

Diego Botín y Florian Trittel se asoman al borde de la rada de Lorient, en Bretaña, la cuna de la vela oceánica francesa y del bloque de hormigón de la antigua base alemana de submarinos, pasean la vista por los pinares de enfrente y la placidez de las aguas de un puerto laberíntico, profundo y gigantesco, y se vuelven. “Tendremos que acostumbrarnos a esto”, dicen. “Vamos a pasar mucho tiempo aquí”.

No muy lejos, el museo de la vela dedicado a Éric Tabarly, el marino francés desaparecido en el mar de Irlanda en 1998 que popularizó la vela en Francia hasta convertirla en uno de los deportes más populares. A su alrededor, hangares enormes guardan los secretos y los trimaranes de los equipos más importantes de vela oceánica, los de la vuelta al mundo sin escalas, la Vendée Globe, la Ruta del Ron o Le Figaro.

Botín y Trittel, campeones olímpicos en Marsella 2024 tripulando un 49er, ganadores de SailGP al frente de Los Gallos, campeones mundiales, los dos regatistas españoles acaban de anunciar su fichaje por el K-Challenge, el desafío francés para la 38ª Copa América (Nápoles, junio y julio de 2027), que en Lorient tiene su base.

La vela española, participante en cuatro Copas América con desafío propio, no contaba con un regatista en la competición de vela más importante del mundo, desde que en 2013 Xabi Fernández formara parte de la tripulación del Luna Rossa italiano que retó al Oracle en la edición de San Francisco.

“Yo creo que los niños soñamos de pequeños con los Juegos Olímpicos, con la Copa América, con SailGP. En nuestra juventud no soñábamos porque no existía SailGP, pero imagino que los niños de hoy en día también sueñen con SailGP, ¿no?”, explica Trittel, y Botín, con el que forma pareja deportiva desde niño, añade que formar parte del desafío francés, en el que será uno de los dos patrones, se puede compaginar perfectamente con sus otros empeños, la campaña olímpica con vistas a Los Ángeles 28 y la liga de SailGP, en la que marchan quintos después de haber quedado terceros en las dos últimas regatas, en Auckland y Sídney. La madre de Botín es francesa, de la región del Loira, lo que permitirá al franco no ocupar una de las dos plazas de extranjero.

El equipo está capitaneado por el skipper Quentin Delapierre, viejo rival de Botín y los españoles en SailGP (Francia es cuarta pese a sufrir un tremendo choque con Nueva Zelanda frente a la ópera de Sídney). Ambos compartirán la caña en la Copa América, uno en el volante de la derecha y el otro en el de la izquierda, mientras que Trittel será trimmer a su espalda. “Yo soy alemán y francés”, dice, en excelente español, Stephan Kandler, el fundador del K-Challenge. “Me gusta la multiculturalidad. Creo que introducir en el equipo gente con una cultura diferente es bueno para salirnos del microcosmos francés, dominado siempre por viejas historias. Y hemos elegido a los españoles porque son igual de jóvenes, se entenderán muy bien y romperemos la tendencia de la Copa América de estar siempre en manos de grandes nombres de toda la vida”. Bruno Dubois coCEO del K-Challenge con Kandler, explica con más claridad aún lo que esperan de Botín y Trittel. “Somos un equipo francés al que no le asusta traer talento español para crecer más”, dice. “Ya sé que a algunos les extrañará esta elección porque piensan que los franceses andan más sobrados de grandeur que de modestia, pero yo no tengo ese problema, entre otras cosas porque soy belga y canadiense”.

Las próximas tres semanas, comenzarán a navegar con el AC40, el modelo reducido con el que se competirá este año, antes de lanzarse al AC75 (monocasco volador con foils de 22 metros de eslora) en el que formarán parte de la tripulación de cinco que disputará la Copa en la bahía de Nápoles. Sin perder ni un minuto, una comida —tataki de atún en el puerto— sesiones de fotos y trabajo en el simulador, suerte de videojuego con dos volantes y pantalla gigante en el que se concentran muy serios, con vistas a las regatas de preparación en Cagliari (Cerdeña) a finales de mayo. “Después de Cagliari llegará el momento de la navegación, siempre frente a Lorient, a bordo del AC75, nuestro prototipo actualmente en optimización”, explicó el director del La Roche-Posay, Philippe Presti. “Será un verano bretón con unas condiciones cercanas a las que podríamos encontrar en la bahía de Nápoles en primavera de 2027. La idea es instalar al equipo en Italia a partir de septiembre y hasta julio de 2027”.

La 38ª Copa América la disputarán cinco equipos. Un defensor (Emirates Team de Nueva Zelanda) y cuatro aspirantes: K-Challenge La Roche-Posay (Francia), GB1 (Reino Unido), Luna Rossa (Italia) y Tudor Team Alinghi (Suiza).

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