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Un cadáver en un saco y un ajuste de cuentas: tres detenidos en Málaga por un asesinato relacionado con el narcotráfico

La Policía Nacional resuelve un caso que arrancó con la desaparición de un ciudadano albanés de 31 años y continuó con la aparición de su cuerpo, sin vida, en el fondo de un pantano

Un coche de la Policía Nacional en Estepona (Málaga), en una imagen de archivo.POLICÍA NACIONAL (POLICÍA NACIONAL)

A mediados de octubre pasado, el usuario de una autocaravana realizó un macabro hallazgo en el pantano de Casasola, en la localidad de Almogía (4.269 habitantes), muy cerca de la ciudad de Málaga. Era un saco en cuyo interior se encontró el cuerpo de una persona con bridas en las manos y bloques de cemento para hundirlo. Quienes lo hicieron habían conseguido su propósito, pero el verano dejó el embalse en cotas muy bajas, de ahí que quedase a la vista. Arrancó entonces una investigación policial que pretendía identificar el cadáver y resolver lo que apuntaba claramente a ser un asesinato. Sus tatuajes permitieron lo primero y las escasas pistas encontradas lo segundo, ligado a un ajuste de cuentas relacionado con el narcotráfico. Tres personas han sido detenidas por la Policía Nacional, dos hombres como autores materiales y una mujer como cooperadora necesaria. Todos están en prisión.

El trabajo policial ha permitido reconstruir lo ocurrido desde que, el 12 de mayo del año pasado, una mujer denunciara la desaparición de su pareja, un hombre albanés de 31 años, con quien residía en la localidad de Benahavís “con un alto tren de vida”, según explica la Policía Nacional. Ella contó que le había perdido la pista en extrañas circunstancias tras comer juntos en un restaurante de Marbella. Entonces él había recibido la llamada de unos conocidos para encontrarse en una venta ubicada en la barriada malagueña de Puerto de la Torre. Fue la última vez que lo vio. La investigación ha permitido conocer que allí se subió a un coche con las dos personas que le habían convocado y que habían tomado rumbo hacia el entorno del pantano de Casasola. Él no lo sabía entonces, pero era un engaño para matarlo como ajuste de cuentas en el marco del tráfico internacional de drogas.

Las pesquisas de los agentes se cruzaron con aquel saco sospechoso que un viajero había encontrado en el entorno del embalse cinco meses después, el pasado 14 de octubre. Cuando lo abrieron, encontraron un cadáver en estado se saponificación, un proceso en el que la grasa corporal se convierte en una sustancia cerosa similar al jabón por acción del agua y las bacterias, que preserva el cuerpo pero lo hace irreconocible. Que tuviese las manos atadas con bridas y que hubiera bloques de hormigón el interior revelaba que alguien no solo había matado a esa persona, también que quería ocultar el cadáver en el fondo del pantano.

A pesar del estado del cuerpo, se podían intuir unos tatuajes. Ello, unido a la ropa que llevaba —según había dicho su pareja— y también los resultados de ADN, permitieron identificarlo y conocer que se trataba del joven albanés cuya desaparición había sido denunciada meses antes por la mujer, que había sufrido amenazas por parte de una organización criminal para que cesara la búsqueda. La autopsia, además, mostraba la violencia que había sufrido y que le había causado la muerte.

La única pista que tenían los agentes era el coche al que había subido la víctima cuando se encontraba en el barrio de Puerto de la Torre y que fue captado por las cámaras de seguridad de la zona. El vehículo había sido alquilado por una mujer de 58 años en Barcelona. Y su rastro indicaba que había estado merodeando el área donde luego se perdió el rastro del joven desaparecido. La investigación permitió comprobar que en él viajaban dos hombres, también albaneses, de 36 y 45 años, que habían viajado desde Barcelona hasta Málaga para perpetrar el crimen. Según la Policía Nacional, engañaron al fallecido para cerrar una supuesta compraventa de drogas, pero en realidad solo querían matarlo debido a un ajuste de cuentas por una operación anterior.

Tanto la mujer que alquiló el coche como los dos presuntos autores materiales del asesinato fueron detenidos el pasado mes de febrero, pero no ha sido hasta este miércoles cuando la Policía Nacional ha hecho público el caso una vez se ha levantado el secreto judicial de las actuaciones. Los tres han sido enviados a prisión. En la operación también se realizaron registros en las localidades barcelonesas de Vallirana y Vilafranca del Penedès, que permitieron intervenir varias armas simuladas, varios teléfonos móviles y documentación relevante para el caso.

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