Ir al contenido
_
_
_
_

El Gobierno, sobre el proceso a Ábalos: “Es imposible hablar de nada positivo esta semana, el juicio es desolador”

El Ejecutivo admite que la causa que juzga al exministro tapa la agenda pero confía en que el efecto esté ya descontado porque no han aparecido datos nuevos

01:13
El momento del juicio en el que la expareja de Ábalos provoca su risa
El exministro José Luis Ábalos, en el banquillo de los acusados en el Tribunal Supremo.Foto: Pool (Europa Press)

El Gobierno había logrado recuperar el pulso de la agenda política gracias sobre todo a la guerra en Irán, que ha colocado a Pedro Sánchez en una posición mucho más clara de rechazo que la del PP. El “no a la guerra” ha sido políticamente muy importante para reactivar la iniciativa de un presidente que se mueve siempre cómodo en la escena internacional y ve cómo el rechazo rotundo a Donald Trump, el 81% de los españoles y el 71% específicamente de los votantes del PP lo ven como la principal amenaza para la paz en el mundo, según la reciente encuesta de 40dB. para EL PAÍS y la Cadena SER.

Sin embargo, esta semana está siendo completamente diferente para el Ejecutivo, que se mueve a la defensiva estos días porque el juicio del caso Ábalos ha devuelto al primer plano mediático el agujero negro del PSOE y del propio presidente, el asunto que más desgaste le ha provocado en estos casi ocho años en La Moncloa, el único que estuvo realmente cerca de provocar su caída: la corrupción, el nepotismo y el aprovechamiento de la prostitución en el que fuera su persona de máxima confianza, el exministro de Transportes y ex secretario de Organización del PSOE.

Los miembros del Gobierno consultados intentan estos días no seguir los detalles del juicio porque todo lo que sale les parece “repugnante”, “doloroso”, “desolador”, según las expresiones que utilizan varios de ellos. Y admiten que el efecto político inmediato de este juicio es que sea casi imposible tratar de hablar de otra cosa en la escena política nacional, con la excepción de la guerra de Irán, que sigue teniendo un gran impacto en la política española y aún fuerza a Alberto Núñez Feijóo a reforzar su giro de alejamiento de Trump para intentar que los exabruptos del presidente estadounidense no lo arrastren.

Esta semana el Gobierno tenía, por ejemplo, una medida importante en el Consejo de Ministros, como la reforma constitucional para garantizar que el aborto se practique en centros públicos, algo que sucede en varias comunidades autónomas, pero no en otras como Madrid o Andalucía, donde no llega al 1%, pero la rueda de prensa quedó totalmente dominada por las preguntas sobre el juicio del caso Ábalos.

Los detalles más escabrosos de los enchufes en empresas públicas y el pago del alquiler de las novias de Ábalos llenan las tertulias televisivas, y en La Moncloa admiten que su agenda queda opacada a pesar de que no es un mal momento para el Ejecutivo, sobre todo después del dato de 22 millones de ocupados con el que arrancó la semana y que publicitó el propio Sánchez con una camiseta de la selección con el número 22. “Es una semana perdida, es imposible hablar de nada positivo”, admite un miembro del Gobierno, que cree que es probable que esta situación se alargue durante todo el juicio, dos semanas.

Sin embargo, varios miembros del Ejecutivo consultados insisten en que todo lo que está apareciendo en el juicio ya se conocía en la instrucción, no hay datos nuevos, aunque siempre tenga un efecto escucharlo directamente de los protagonistas en sede judicial, y por eso confían en que ya no tenga el efecto político que tuvo en el pasado. Esto es un desgaste muy fuerte para el Gobierno y sobre todo para el PSOE, especialmente en el voto femenino, asqueado por el lenguaje y las actitudes de Ábalos y Koldo García con algunas mujeres. “El juicio está dejando claro que estamos hablando de comportamientos individuales, no de algo sistémico dentro del PSOE. No hay financiación ilegal. Todo esto es ya conocido y espero, por tanto, que quede amortizado”, señala un ministro.

“Creo que el daño ya se hizo en su momento, y fue muy fuerte, nadie lo niega”, añade otro. “Pero ahora ya es solo la comprobación de lo sabido. Es evidente que fue un error tener a Ábalos en puestos tan importantes. Pero le echamos antes incluso de que estuviera imputado. Y sobre todo se ve claro que esto es cosa de él, no un sistema organizado como sí es el caso Kitchen, el del PP, que contaba con una estructura política para obstruir la acción de la justicia”, insiste. El hecho de que ambos casos coincidan en el tiempo hace que el Gobierno intente usar el escándalo que afecta al PP como modo para tapar el suyo, aunque en privado diversos miembros admiten que el y tú más solo sirve para engordar la antipolítica que hace más daño a la izquierda que a la derecha, según su análisis.

Mientras, el presidente, que esta semana no tiene sesión de control ni ruedas de prensa previstas y por tanto evita tener que contestar abiertamente sobre el que fuera su mano derecha, se concentra en otras cuestiones. En especial, se enfoca en la situación internacional, que afecta directamente a España por sus efectos geoestratégicos y económicos. Sánchez no ceja en su empeño de colocarse como gran némesis de Trump, un título que le han otorgado diversos medios internacionales en EE UU, en Europa y en Latinoamérica, y este mismo miércoles dijo en redes que “el Gobierno de España no aplaudirá a quienes incendian el mundo porque se presenten con un cubo”, en clara referencia al líder estadounidense.

El presidente viaja este fin de semana a China, donde tendrá una visita de tres días, la cuarta consecutiva, algo inédito. Sánchez tiene allí una intensa agenda política y económica que demuestra su apuesta por acercarse al régimen chino en un momento en el que la competencia entre Washington y Pekín es feroz. El presidente del Gobierno se centrará desde China en la agenda internacional y en las posibilidades de negocio para las empresas españolas y de grandes inversiones chinas en España, algo que ya ha hecho en los últimos años con éxito desigual. Pero esta agenda internacional le servirá de nuevo para enfocarse en asuntos con recorrido que afectan a miles de puestos de trabajo y sectores clave mientras esquiva la cuestión que más le ha desgastado hasta ahora, esto es, precisamente el caso Ábalos y su derivada demoledora, que es el caso Cerdán, el segundo secretario de organización de Sánchez que acabó en la cárcel.

El Gobierno opta por tanto por recordar que hizo todo lo que podía hacer —echar de sus cargos y del PSOE a los implicados— y admitir que siente “empatía” hacia la indignación de los ciudadanos con la corrupción, pero la estrategia principal en realidad es confiar en que todo acabe rápido y se pueda pasar a otro tema, porque este parece absolutamente imposible de gestionar políticamente. Además, el nivel de Ábalos y Cerdán es tan alto que la única manera de asumir la responsabilidad política por el escándalo sería la dimisión del presidente, algo que él mismo ha admitido que en julio de 2025 se planteó y que descartó para no perjudicar el proyecto de la coalición progresista. Por tanto, todo indica que una probable condena de Ábalos no tendrá consecuencias políticas directas porque no hay más dimisiones posibles, pero sí profundizará en un desgaste que ya se ha notado en los sondeos, que siguen dando al PSOE bastante por debajo de lo que estuvo en 2023. Aunque Sánchez insiste en que no habrá elecciones hasta 2027, y eso da mucho margen al Gobierno para intentar salir del agujero negro de Ábalos con tiempo y siempre que los datos económicos le acompañen.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_