Un ex alto cargo de Adif asegura que Ábalos llamó a Pardo de Vera porque en Ineco estaban “molestando” a Jéssica Rodríguez
La antigua pareja del exministro cobró de dos empresas públicas pero nunca acudió a trabajar

“Una llamada del ministro” ha centrado el final de la segunda jornada del juicio al caso Koldo en el Tribunal Supremo. Según ha relatado el antiguo subdirector de Gestión Administrativa de Adif Ignacio Zaldívar, la por entonces presidenta de la compañía, Isabel Pardo de Vera, le advirtió de que “el ministro” [José Luis Ábalos] había llamado para avisar de que en Ineco estaban “molestando” a su pareja por unos cheques comida. La también ex secretaria de Estado de Transportes está imputada por su participación en la trama, tanto en los enchufes en empresas públicas como en supuestas irregularidades en adjudicaciones de obras, aunque su caso se sigue ante la Audiencia Nacional.
El ex alto cargo de Adif ha explicado que desconoce los términos en los que se produjo la llamada a la que Pardo de Vera hizo referencia. Pero sí ha precisado que en ese momento se dispuso a averiguar quién era la joven que había llevado a su superior a ponerse en contacto con él. “A partir de ahí me quede con la idea de que este [contrato] era especial”, ha manifestado, al tiempo que ha reconocido que se quedó con la idea de que si había algún problema con dicha trabajadora debía hablar “directamente” con la presidenta de Adif. “Era especial para mí porque tenía contactos con el ministro”, ha puntualizado.
Como ya manifestó en la fase de instrucción y confirmó este martes en el Tribunal Supremo, la expareja de Ábalos fue contratada por las empresas públicas Ineco y Tragsatec para trabajar en proyectos de Adif, pero nunca llegó a realizar ninguna actividad laboral. En el tiempo que estuvo contratada, cobró un total de 43.978 euros.
En una entrevista con este periódico en febrero, Pardo de Vera defendió que no sabía que la expareja de Ábalos no trabajaba y que, de haberlo sabido, no lo habría permitido: “No puedo perseguir a los 14.000 trabajadores de Adif y a los de Ineco. Y menos una administrativa que no se ni dónde tenía la ubicación. Si nadie me dice nada...”. La ex secretaria de Estado de Transportes dijo entonces que se enteró de que Rodríguez era pareja de Ábalos por “chascarrillo”: “Me llaman para decirme que se acaba [su contrato] y entonces ya todo el mundo sabía de esa relación. Koldo dice que hay que renovar el contrato y yo, como ya era consciente de la situación, en vez de hablar con Koldo, al que ya en ese momento yo iba conociendo, hablo con el ministro. Le digo: ‘Ministro, no es posible prorrogar el contrato de Jéssica. No hay ninguna posibilidad y vamos a rescindir el contrato’. Y me dijo: ‘Por supuesto, lo que tú digas’.
Zaldívar ha puntualizado este miércoles en el Supremo que desconocía qué funciones concretas cumplía Rodríguez. “Al igual que otras 300 personas que había en los diferentes encargos no era mi misión y responsabilidad saber qué hacían. Estaban asignadas a diferentes departamentos”, ha manifestado. Ante las preguntas de la acusación popular que dirige el PP, el testigo ha defendido que pidió la renovación del contrato de Rodríguez, cuando esta pasó de Ineco a Tragsatec, como hizo con otras cuatro personas.
En la primera jornada del juicio, celebrada este martes, Virginia Barbancho Domínguez, exresponsable técnico del proyecto de Tragsatec al que estaba adscrita Jéssica Rodríguez, afirmó que recibió el currículum de la expareja de Ábalos y de otra mujer y que Zaldívar le dijo que una de ellas era la “sobrina” de Koldo García, a quien no conocía. Después se le dijo que era sobrina de Ábalos. Barbancho ha afirmado que Zaldívar le avisó de que Pardo de Vera, estaba molesta con la situación. Este, sin embargo, ha negado esto último este miércoles.
La supuesta molestia que motivó que Ábalos avisase a Pardo de Vera fue, según Zaldívar, unos cheques comida, y él actuó como correa transmisora: “Me piden y yo transmito. Ineco quería ponerse en contacto con ella para darle unos cheques comida. Yo se lo digo a la presidenta. Qué hizo Isabel y qué hicieron luego, yo lo desconozco”. Esto ha provocado la sorpresa del abogado de la acusación popular.
—O sea, Ineco que es el empresario no encuentra a un trabajador y se lo pregunta a la presidenta de Adif ¿No le parece extraño?.
—Eso es un problema de Ineco.
—Pero siendo un problema de Ineco, ¿por qué eso se eleva hasta el ministro?
Ante la protesta de la abogada de Koldo García, al tratarse de preguntas sobre impresiones, no sobre hechos, el presidente ha zanjado: “La contradicción ya ha sido puesta de manifiesto y no hace falta ahondar más en ello. Será objeto de valoración”.
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