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De tres años y medio a siete de prisión para cinco de los exadeptos de la secta de La Chaparra juzgados por abusos a menores

La Fiscalía pedía un total de 115 años de cárcel para la mujer y la nuera del tío Toni, el líder que levantó una comunidad inquebrantable a golpe de dogma en Castellón

La mujer y la nuera del tío Toni en el banquillo de la Audiencia Provincial de Castellón, el 1 de diciembre de 2025. Carme Ripollés

Tres meses después de haber quedado visto para sentencia, la Audiencia Provincial de Castellón ha emitido este viernes el fallo contra los exintegrantes de la secta pseudo religiosa de La Chaparra, juzgados por nueve delitos de abusos sexuales, seis de ellos a menores. La sala ha condenado a penas de prisión, de entre tres años y medio y siete, a cinco de los seis acusados —cinco mujeres y un hombre— entre los que se encuentran la pareja sentimental y la nuera del líder, Antonio Garrigós, conocido como el tío Toni. Hallado muerto en la celda donde cumplía prisión preventiva tras su detención dos meses antes en la redada policial que desarticuló La Chaparra en Vistabella (Castellón) en 2022, el tío Toni ha sido el gran ausente en el juicio contra la secta que atrapó durante 30 años a cientos de personas de hasta tres generaciones. Su muerte dejó solos en el banquillo de los acusados a quienes integraban ese segundo escalafón dentro de la jerarquía fijada por el gurú.

El tribunal les considera responsables, bien como autores, cooperadores necesarios o cómplices, de diversos delitos de abuso sexual, pero les absuelve por falta de pruebas de varias infracciones penales de las mismas características, así como del delito de asociación ilícita, según ha informado el Tribunal Superior de Justicia valenciano. Deberán indemnizar por un importe total de 55.000 euros a cinco de las víctimas.

Los hechos ocurrieron entre los años 2007 y 2022 en el seno de la comunidad liderada por Antonio Garrigós. Se atribuía poderes sanadores de los que carecía y aplicaba terapias o tratamientos consistentes en imposición de manos o colocación de objetos vibradores en la zona afectada a las que personas que acudían a su consulta, inicialmente ubicada en una vivienda de Castellón, aquejadas por problemas personales, familiares, laborales o de salud y en situación de especial vulnerabilidad. De este modo sus adeptos constituyeron en torno a su liderazgo una comunidad “bajo la creencia de que era un ser especial de luz, que tenía poderes sanadores y que debían salvar al mundo”, según relatan los magistrados en la resolución, que consta de 72 páginas, y que puede ser recurrida en apelación ante la Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana.

El tío Toni hacía creer a sus acólitos, especialmente a las mujeres, que esa salvación pasaba por realizar prácticas y rituales sexuales, con él mismo fundamentalmente como protagonista, “para engendrar seres de luz”, y de esta manera llegó a mantener relaciones sexuales con casi todas las integrantes del grupo e incluso engendró hijos con algunas de ellas. Con posterioridad, la comunidad se mudó a la masía de La Chaparra, en Vistabella, donde tuvieron lugar entre 2007 y 2022, abusos sexuales a los menores de edad del grupo. Todos crecieron “asumiendo el sistema de valores, creencias y principios” que imponía Garrigós, recoge, como hechos probados, el fallo.

La Fiscalía, tras rebajar ligeramente las penas iniciales en la fase final del juicio, pedía para la mujer y la nuera, las dos principales acusadas —al considerarlas brazo ejecutor de los designios del gurú y, por tanto, facilitadoras de los abusos a menores— 115 años de prisión: 50 años por abusos sexuales y dos años por pertenencia a la organización para la que fuera pareja sentimental del líder; y 61 años por abusos y dos por asociación ilícita para la nuera. Sus defensas alegaron durante el juicio que las acusadas tenían la voluntad completamente anulada por el líder y que eran ellas mismas víctimas de la estructura sectaria.

Finalmente, en el fallo conocido este viernes se impone a la pareja sentimental del líder tres años y medio de cárcel como cooperadora necesaria de un delito de abuso sexual respecto a una víctima —la misma que a otra de las procesadas, por la misma víctima— y fija cinco años de prisión para la nuera como cooperadora necesaria de dos delitos continuados de abuso sexual.

La declaración de ambas procesadas en la sesión 12 del juicio —prolongado durante dos meses y con más de 50 testigos y peritos— fue una de las que más expectación generó. Según ellas, los rituales sexuales se realizaban solo con adultos y tenían un fin sanador. “Nunca se me pasó por la cabeza que pudiera estar haciendo lo mismo con menores; me parece impensable”, indicó la nuera, de 48 años. “Ojalá, de haber ocurrido así, hubiera podido darme cuenta; he querido mucho a esas niñas, las he visto nacer”, indicó en alusión a varias de las denunciantes. La pareja sentimental del tío Toni ofreció durante su testimonio una imagen de sumisión por la manipulación del líder: “Nos tenía absorbida la mente”.

La mayor de las penas de prisión, de siete años, es para otra exadepta como cómplice por comisión de sendos delitos de abuso sexual, ya que, según recoge el escrito, no hizo nada por impedir, sino que consintió, los abusos sexuales a los que sometió el líder a dos de sus hijos menores de edad. Las dos víctimas declararon en la primera sesión del juicio. Una de ellas relató ante el tribunal los abusos sexuales “con fines sanadores” que el líder cometió contra ella de los 12 a los 17 años y confirmó la mediación de varias de las procesadas en los encuentros íntimos con menores. “El tío Toni nos decía que si teníamos hijos con él traeríamos al mundo seres de luz”, dijo. “Acordé con Toni que esto jamás se lo iba a contar a nadie; me daba mucha vergüenza”.

Los encuentros, según explicó la joven, se producían en la habitación del guía espiritual, que también se hacía llamar el enviado de Dios. “Pensaba que era la única, pero luego vi a más niñas entrar en la habitación y deduje que les pasaba lo mismo que a mí, pero jamás lo hablamos entre nosotras”, indicó la testigo, quien aseguró que eran la mujer y la nuera del tío Toni “quienes las llamaban [a las niñas] para acudir al dormitorio”. También quienes acompañaban en ocasiones a las víctimas: “Recuerdo que una vez estaba muy nerviosa porque Toni me iba a poner un vibrador, y su nuera entró conmigo y estuvo dándome la mano”.

Los magistrados han fijado también cinco años de cárcel para el quinto y único hombre acusado, como autor de un delito continuado de abuso sexual respecto de otro menor de edad.

Durante 16 sesiones extendidas entre noviembre y diciembre de 2025, el desfile ingente de testigos y peritos que pasó por el juicio contra los exintegrantes de la secta, uno de los más longevos y de mayor complejidad técnica de los que ha acogido la Audiencia Provincial de Castellón en los últimos años, dibujó ante el tribunal dos escenarios completamente antagónicos acerca de lo que era la vida en La Chaparra.

Por un lado, el infierno de los abusos sexuales y las coacciones descrito por exadeptos y víctimas que denunciaron haber sufrido agresiones sexuales por parte del líder siendo adolescentes para, entre otros fines, “curar mis ovarios porque decía que los tenía negros”, dijo una de las jóvenes denunciantes. Por otro, el escenario “idílico”, libre, democrático y ausente de cualquier tipo de práctica sexual aportado por los testigos de las defensas, aferrados a la figura del líder, a quien veían como un “ser especial” y sin poder de mando, “porque allí decidíamos entre todos”.

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