Liberadas un centenar de víctimas de una red de trata de seres humanos hacinadas en varias viviendas en un pueblo de Castellón
La Guardia Civil mantiene abierto el operativo y confirma varias detenciones, entre las que estaría la del presunto cabecilla, que ha salido esposado de su domicilio, asaltado por los agentes en plena madrugada

A las cuatro menos cuarto de la madrugada de este martes, la Guardia Civil ha echado abajo la puerta del piso donde residía, junto a su mujer y sus cuatro hijos menores, el presunto responsable de una red de trata de seres humanos asentada en Nules, una población castellonense de algo más de 14.000 habitantes. Arrancaba así una macrorredada policial que ha mantenido en vilo durante horas a sus vecinos, con varios helicópteros sobrevolando el municipio y medio centenar de agentes y furgones dispersos por sus calles. El operativo, todavía en marcha, ha logrado liberar a un centenar de víctimas. Todos varones de origen extranjero, en su mayoría de nacionalidad pakistaní, al igual que el presunto cabecilla de la trama, al que se han llevado esposado, junto a su mujer, de su domicilio, en una finca de la calle Buenavista, según han relatado fuentes presenciales.
A escasos metros del piso donde se ha llevado a cabo parte de la redada se levanta, en el número 45 de la calle Padre Tomás Lucas, una de las siete viviendas, propiedad del presunto responsable de la red, donde dormían hacinadas las víctimas y que habrían sido registradas en el marco de este operativo. Todavía acordonada, totalmente desvencijada y con uno de los ventanales exteriores tabicado, en esta casa de planta baja y primer piso vivían 25 de las personas rescatadas. Sin luz ni agua, hasta que el dueño de la misma empalmó el suministro desde su piso a través de un patio en común, según relata otro de los vecinos de la finca. “Han pegado tres porrazos en la puerta; el estruendo ha sido enorme”, dice en alusión al registro de la Guardia Civil.
Desde el cuerpo de seguridad han confirmado que hay “varios detenidos” en el marco de este operativo, entre los que estaría el presunto cabecilla, y decenas de víctimas rescatadas, aunque las diligencias han sido declaradas secretas y por el momento no han trascendido más detalles.

Entre 80 y 100 de las víctimas han sido trasladadas desde las viviendas donde se alojaban hasta una explanada anexa al consultorio médico del distrito marítimo de Nules. Cerrado fuera de la temporada estival, ha sido habilitado de forma extraordinaria para prestar atención sanitaria y social a las personas rescatadas, que han aguardado horas con mascarillas, sentadas en medio de un gran silencio y con sus pertenencias metidas en bolsas de plástico. Todos serían empleados del responsable de la red. “Eran sus trabajadores y los tenía confinados en sus casas”, resume otro de los vecinos con los que ha hablado EL PAÍS.
La calma del barrio marinero de Nules, a escasos kilómetros del núcleo urbano, también se ha visto alterada desde primera hora. “Los helicópteros de la Guardia Civil volaban tan bajo que pensaba que se me metían en casa” o que “se iban a tragar todas las antenas de las terrazas”, señalan dos vecinas desde las inmediaciones de esta explanada frente al emblemático paraje natural de l’Estany que custodia, por relevos, la Guardia Civil, y que coronan dos enormes carpas instaladas, una de Criminalística y otra de Puesto de Mando Avanzado.

Según varios testimonios, el cabecilla regentaba “una especie de ETT, sin sede física, todo por teléfono, y ponía el personal, la mayoría compatriotas, a quienes ofrecía trabajo, sobre todo en el campo —en un municipio de arraigada tradición citrícola— y alojamiento”. “Les cobraba por todo”, sostienen. “Desde el alquiler, aunque compartieran casa con otras veinte personas, hasta el desplazamiento con la furgoneta, el material que necesitaban para la recolección en la finca [de naranjas, donde trabajaban como temporeros] y hasta una comisión por capazo”, coinciden.
Una versión que corrobora, desde otro barrio de la ciudad, un extrabajador, también pakistaní, del presunto cabecilla. Reside desde hace dos décadas en España, más de la mitad de este tiempo en Nules. Habla de salarios “de 20 euros por una jornada entera de trabajo” como temporero, que no llegaban íntegros a casa porque de ahí —el cabecilla— “se quedaba los seis euros del transporte”. De fianzas de 1.000 euros por apalabrar una vivienda que nunca se llegó a ceder —y que denunció ante la Policía― y de los pagos previos que solicitaba por tramitar el empadronamiento. También de impagos, para los trabajadores. Y de riqueza, “mucha, para su bolsillo”. “Él no trabaja, pero gana mucho dinero”, sostiene en alusión al presunto líder de la trama. La operación, desarrollada íntegramente por agentes de la Guardia Civil de Castellón, sigue abierta.
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