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Condenado a 11 años de cárcel un hombre que almacenaba explosivos y 25 kilos de drogas en su casa en Burgos

El individuo compraba por Internet sustancias químicas o pirotécnicas y de esta investigación emanó que poseía los estupefacientes

Material explosivo y estupefacientes detectados en la vivienda de un hombre en Burgos. - (EFE)

La Audiencia Provincial de Burgos ha condenado a un hombre por almacenar en su casa material explosivo o pirotécnico y 25 kilos de drogas. Los investigadores detectaron sus movimientos de compra virtual de esas sustancias químicas potencialmente inflamables o lesivas y de estas pesquisas emanó el descubrimiento de que también poseía los narcóticos en su vivienda. El acusado deberá afrontar 11 años de prisión, siete por un delito contra la salud pública en relación con los estupefacientes y una multa de 600.000 euros y otros cuatro por un delito de depósito de explosivos o sustancias inflamables, incendiarios o sus componentes. El arrestado trabajó anteriormente en una empresa de pirotecnia, aunque no tenía licencia ahora para su manejo, de modo que la sentencia recoge que sabía del peligro de lo que hacía y cómo manipularlos o acceder a esos productos de riesgo.

El pronunciamiento judicial establece que la Guardia Civil albergaba sospechas en 2024 de que este individuo “pudiera estar realizando actividades relacionadas con la fabricación, almacenamiento y uso de artificios pirotécnicos sin ningún tipo de autorización o medida de seguridad”. Las pesquisas se iniciaron y se constató que recibía paquetes enviados desde empresas de Valencia o Polonia “conteniendo materiales necesarios para realizar diferentes reacciones químicas y mezclas (destilaciones químicas)”.

Los especialistas en explosivos fueron avisados de que el comprador estaba recibiendo polvos de hierro y polvos de aluminio, “informando el grupo TEDAX de la Guardia Civil que con la mezcla de polvo de aluminio y el óxido de hierro se puede confeccionar una reacción aluminotérmica conocida como termita, la cual puede ser utilizada tanto para usos civiles (unión de raíles de ferrocarril), como usos incendiarios o de sabotaje por su elevada reacción térmica”. Los agentes apreciaron que el sospechoso tomaba grandes medidas de seguridad y de precaución y que acudía regularmente a una “bajera” propiedad de su madre donde descargaba bultos indefinidos desde su coche.

El 1 de marzo de 2024, “ante la información recibida de la realización de un posible viaje portando material explosivo, se procedió a dar el alto al acusado cuando conducía el vehículo citado, procediendo a su registro”. Los agentes que intentaban averiguar su relación con los productos explosivos encontraron “en un compartimento oculto situado en la parte inferior de los asientos traseros seis kilos de sustancias que se encontraban en tres bolsas de dos kilos cada una envasadas al vacío de forma artesanal, que se pensaba que pudieron ser mezclas precursoras”, pero que al analizarlas resultó ser la droga speed.

El registro domiciliario con permiso judicial arrojó que en su casa disponía de 25 kilos de este narcótico, que en el mercado valdrían casi 400.000 euros. Tanto en ese domicilio como en la “bajera” a la que tanto acudía, sin ningún tipo de condiciones de seguridad para el almacenamiento de estos productos peligrosos, hallaron un sinfín de sustancias químicas, acetona, ácidos, precursores de explosivos, 91 metros de mecha, pólvora o carcasas de cartón para fabricar pirotecnia de forma artesanal. “Además se le interceptó material pirotécnico (1.697 unidades) y tanto en el vehículo como en el garaje fue intervenido diverso material pirotécnico de uso comercial (bengalas, subidas de luz, fuentes luminosas, petardos, femellas...) que pueden ser adquiridos legalmente para uso lúdico, no observando modificaciones en los mismos para el uso delictivo”, añade la sentencia.

Un dispositivo de almacenamiento del detenido contenía fotos “manejando pirotecnia o promocionándola, varias imágenes de los disturbios ocurridos en el barrio de Gamonal en 2014 o de fórmulas químicas o en el interior de lo que parece un laboratorio con plantas de marihuana, así como documentos en los que vienen detallados tablas con las cantidades y sustancias necesarias para elaborar fuegos artificiales o la manera de hacer una girándola o un extenso manual de pirotecnia”.

El arrestado reconoció que poseía esos 25 kilos de speed que le imputaba la Guardia Civil, pero aseguró que era para autoconsumo, “solo tenía una ilegal y estaba en trámite de adquirir la licencia, teniendo almacenados productos químicos desde hace tiempo”. El detenido llevaba en prisión provisional hasta la actual sentencia, que añade nueve años a los dos que suma entre rejas. La sentencia puede recurrirse ante el Tribunal Superior de Justicia de Castilla y León.

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