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El lehendakari eleva la presión para que el ‘Guernica’ se traslade al País Vasco: sería “un grave error político cerrar la puerta”

Pradales reclama a Sánchez la cesion del ‘picasso’ para exhibirlo en el Guggenheim como “reparación simbólica” y el Gobierno se opone por motivos de conservación del cuadro

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, visitando el 'Guernica' de Pablo Picasso, en noviembre de 2025.Fernando Calvo (EFE)

El Gobierno vasco ha hecho del traslado del Guernica de Picasso a Euskadi una causa de Estado. El lehendakari, Imanol Pradales, ha vuelto a reclamar este viernes que el icónico cuadro se pueda exhibir en el Museo Guggenheim de Bilbao durante nueve meses como un gesto de memoria histórica y “reparación simbólica” hacia el pueblo vasco. Siempre que las autoridades vascas han pedido recibir la obra de arte que se expone en Reina Sofía se han encontrado con la negativa del Ministerio de Cultura, que alega razones de conservación y mal estado del lienzo para oponerse al traslado. “Me parecería un grave error político cerrar la puerta a esta cuestión”, le ha dicho hoy Pradales al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en la reunión que han mantenido en la Moncloa.

El Guernica es una apetencia recurrente de los nacionalistas vascos. El Reina Sofía nunca ha accedido a estas pretensiones, ni siquiera en casos tan excepcionales como la petición que realizó en el año 2000 el MoMA de Nueva York. “El gran icono de nuestro museo debe permanecer sin excepciones al margen de la política de préstamos de la institución”, señala un informe de cuatro páginas del Reina Sofía sobre el “histórico de peticiones” recibidas. El Guernica es un emblema para el Reina Sofía, a la altura de la importancia que tiene, por ejemplo, la Gioconda, de Leonardo, para el parisiense Museo del Louvre.

Todas las propuestas han sido rechazadas siempre porque “desde el punto de vista técnico y profesional se considera absoluta y tajantemente improcedente acceder al préstamo solicitado”. Este mismo argumento consta en la respuesta que el citado museo de Madrid ha remitido al Gobierno vasco para oponerse a la última petición formal que ha hecho el Ejecutivo de Pradales.

La primera solicitud para llevar el Guernica al País Vasco se produjo en 1997 por parte del Museo Guggenheim de Bilbao, pero no prosperó. El Gobierno vasco no ha cedido en su empeño de contar con el cuadro de Picasso, sin fruto. Quiere contar con el lienzo para exponerlo entre el 1 de octubre de este año y el 30 de junio de 2027, en el marco del 90º aniversario del primer Gobierno vasco y del bombardeo de Gernika. Este viernes, en Madrid, el lehendakari ha explicado: “Me parecería un grave error político cerrar la puerta con el informe de conservación que ha hecho público el Reina Sofía a esta cuestión, y así lo he comentado y se lo he trasladado al presidente Sánchez, quien está al tanto [...]. El 7 de octubre de 2026 se produce el 90º aniversario del primer gobierno vasco de la historia, y el 26 de abril de 2027 el 90º aniversario del bombardeo de Gernika. Por lo tanto, estamos solicitando un traslado temporal vinculado a estos aniversarios como una manera también de reparación y de memoria histórica [...] y una reparación simbólica y política, no solo al pueblo vasco, sino un mensaje al mundo con ese traslado del Guernica”.

Pradales ha llegado a plantear esta cuestión a Sánchez hasta en dos ocasiones, según un portavoz de la consejería vasca de Cultura. El presidente del Gobierno, siempre según estas fuentes, aconsejó al lehendakari que la solicitud se realizara formalmente ante el Ministerio de Cultura.

Esto ocurrió el pasado martes. La consejera del ramo, Ibone Bengoetxea, puso el asunto encima de la mesa en el encuentro que mantuvo ese día con su homólogo Ernest Urtasun, quien pidió tiempo para analizarlo. Según Pradales, “la vicelehendakari tuvo una reunión con Urtasun para hablar de esta propuesta y le explicó cuál era el objeto que se buscaba, que era que hagamos un análisis posibilista para conocer bajo qué técnicas, condicionantes, tecnologías y costes sería posible el traslado temporal al Museo Guggenheim de Bilbao. No le hemos solicitado un informe sobre la conservación del cuadro, sabemos cuál es el estado de la conservación, sino un informe que analice bajo qué condiciones sería posible moverlo y trasladarlo temporalmente a Euskadi. Esa es la cuestión de la que se habló en esa reunión y ambos llegaron al acuerdo de volverse a ver para tratar esta cuestión a vuelta de Semana Santa”.

Informe en contra

Este jueves, el Reina Sofía hizo público un informe sobre el estado del cuadro. El estado del cuadro desaconseja “rotundamente” el traslado de las instalaciones donde se encuentra por las “inevitables” vibraciones que sufriría en el transporte, lo que podría ocasionar “nuevas grietas, levantamientos y pérdidas de la capa pictórica, así como desgarres”, señala el citado informe.

El lienzo de tela de lino y yute (unas dimensiones en su origen de 349,4 por 776,6 centímetros) fue analizado en 1997 tras “sufrir más de 30 itinerancias” y otros tantos enrollamientos y se consideró entonces que “las condiciones óptimas para su conservación tenían que ser necesariamente estables, con un control estricto de las fluctuaciones climáticas, evitando todo tipo de vibraciones”. “La obra no puede enrollarse por la naturaleza actual de los elementos que la componen y ha de permanecer todo el tiempo en posición vertical y en unas condiciones de humedad y temperatura estables”, se concluía entonces.

En el último informe hecho público por el Reina Sofía se llega, con otras palabras, a la misma conclusión: “La obra actualmente se mantiene en condiciones estables gracias a un riguroso control de las condiciones ambientales. Sin embargo, de cara a un posible traslado, su formato, naturaleza de los elementos que la componen y estado de conservación, junto con los numerosos daños sufridos a lo largo del tiempo, la hacen especialmente sensible a todo tipo de vibraciones que son inevitables en los transportes para obras de arte. Dichas vibraciones podrían generar nuevas grietas, levantamientos y pérdidas de la capa pictórica, así como desgarros en el soporte, por lo que se desaconseja rotundamente su traslado”, concluye el Departamento de Conservación-Restauración del museo Reina Sofía.

El museo sostiene que sacarlo de sus instalaciones conllevaría “un alto riesgo para la obra”. El Gobierno vasco considera que se podría hacer una excepción por el especial simbolismo que tendría la exposición del cuadro en el País Vasco. Las autoridades vascas están dispuestas a crear una comisión de trabajo que coordine el eventual traslado y están dispuestas a asumir el coste de la operación de llevarlo al Guggenheim “con plenas garantías de seguridad y conservación”.

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