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El Málaga Tech Park afianza su crecimiento mientras reivindica alternativas al coche para sus empleados

El parque tecnológico, que genera el 30% del PIB de la ciudad andaluza, tiene 29.000 trabajadores pero escasas fórmulas de transporte público, lo que amenaza su progreso futuro

Edificio del grupo Opplus en Málaga TechPark, Parque Tecnológico de Andalucía.Álvario Cabrera

El Málaga TechPark, conocido hasta hace unos años como Parque Tecnológico de Andalucía (PTA), ha superado ya los 29.000 trabajadores en 719 empresas que facturan casi 5.000 millones de euros. Son cifras, ofrecidas este lunes, que permiten al espacio representar hasta el 30% del PIB de la ciudad andaluza y mantenerse como un claro generador de “oportunidades de empleo”, según dijo el alcalde, Francisco de la Torre (PP). El Málaga TechPark, donde el Gobierno impulsa un centro de fabricación de semiconductores, mira al futuro con optimismo en busca de alcanzar los 50.000 trabajadores en un periodo de “entre cinco y seis años”, según su presidente, Felipe Romera. Un crecimiento, eso sí, que le enfrenta a un reto, el de la movilidad, que puede ahogar su crecimiento como ya hizo en el pasado. Hoy los permanentes atascos en sus accesos son un mal recuerdo, pero nadie sabe si volverán mientras la Junta de Andalucía estudia si merece la pena llevar hasta allí el Metro y el Gobierno mantiene guardado en un cajón la posibilidad de ampliar el Cercanías hasta su puerta.

“Antes de la pandemia teníamos grandes problemas: se podía tardar más de una hora en llegar desde Málaga”, reconoce Romera, que preside el PTA desde su creación en 1992 y ahora tarda apenas 25 minutos desde su casa, en la zona este de la ciudad, la más alejada. Las retenciones eran el pan de cada día para los miles de empleados que acudían a su puesto de trabajo por la mañana y, sobre todo, cuando todos salían a la vez al final de la jornada. La situación, unida a la evolución de la propia ciudad, animó incluso a varias empresas tecnológicas a elegir el casco urbano de la capital para instalarse cuando lo lógico hubiera sido hacerlo en el parque, con suelo más barato. Lo hicieron Google o Vodafone, pero también otras muchas como Globant, Freepik, Plytix o Uptodown. Las administraciones impulsaron todo tipo de medidas durante años, pero al final la solución llegó de manera inesperada: la crisis sanitaria impulsó el teletrabajo y este acabó con los embotellamientos. Hoy entre el 50% y 60% del personal de las compañías asentadas en el Málaga TechPark teletrabajan uno o varios días a la semana, según los datos que manejan sus responsables.

Además, ahora hay más rotación y viene mucha menos gente a la vez, así que lo más grave de los atascos ha desaparecido”, reconoce Romera, que explica además cómo muchas compañías han escalonado la llegada o marcha de sus plantillas, ayudando a disminuir las aglomeraciones. Es lo que hacen, por ejemplo, en Opplus que, con más de 2.500 trabajadores, posee la mayor plantilla del parque. Según fuentes de la compañía, sus empleados cuentan con dos días de teletrabajo a la semana, lo que ayuda a reducir desplazamientos diarios. También disponen de flexibilidad horaria de entrada y salida “para evitar concentraciones de tráfico en las horas punta” o subvenciones de plazas de aparcamiento vinculadas al coche compartido, incentivo que pretende reducir el número de vehículos que acceden al recinto.

Sin Metro ni Cercanías

La sostenibilidad, eso sí, es otro desafío para el Málaga TechPark porque la inmensa mayoría de los empleados usa el coche privado para desplazarse: aunque existe un autobús directo desde el centro de la ciudad, sus frecuencias son escasas e insuficientes, según Romera. Por eso, una de las iniciativas que mejor ha funcionado para aliviar la congestión en la carretera de acceso es la creación de un carril Bus-VAO desde la A-357, inaugurado en diciembre de 2022 tras una inversión de 2,2 millones de euros de la Dirección General de Tráfico (DGT). Está destinado a autobuses, motocicletas o turismos con dos o más ocupantes y, según confirman varios trabajadores consultados, funciona. “Ha ayudado bastante”, señalan varias de las personas consultadas que temen que la buena situación actual sea solo pasajera y que con la previsible llegada de más empleados, todo vuelva a la casilla de salida. “Si hoy todavía quedan algunos atascos en horas concretas, sobre todo a la salida, imagina cuando seamos 50.000 personas”, apuntan.

Para Romera existe una clara solución: el Metro. La última parada de la Línea 1 se encuentra apenas a cinco kilómetros del parque tecnológico y el responsable empresarial cree que no sería tan caro cubrir esa distancia con una infraestructura en superficie y, así, facilitar los desplazamientos más allá del coche. La Junta de Andalucía, de hecho, ha encargado un estudio para analizar si esa situación es viable y merece prioridad frente a otras dos alternativas: la ampliación hacia el norte hasta Ciudad Jardín o hacia el este hasta la barriada de El Palo y, más tarde, llegar a Rincón de la Victoria. Su resultado no estará hasta 2027, de ahí que a corto o medio plazo pensar en que el Metro llegue sea una quimera. Igual lo parece la posible creación de un ramal del Cercanías que hoy pasa por la barriada de Campanillas, a poco más de dos kilómetros en línea recta de la entrada al recinto tecnológico. Ya en 2016, con Rajoy en el Gobierno, se daba por hecha una posibilidad que, desde entonces, no ha avanzado.

“De una manera u otra, las administraciones se han ido echando la pelota unas a otras. Y, al final, tenemos un sistema bastante deficiente”, reconoce Felipe Romera que apunta a que la percepción existente sobre las dificultades para llegar al Málaga TechPark es una de sus mayores preocupaciones. Y, como los trabajadores, teme por el futuro. “La movilidad ahora no está mal, pero en esta Málaga metropolitana de hoy día los atascos están en otros sitios y eso lo vamos a sufrir también”, sostiene al hablar de las retenciones diarias en la autovía A-7 en la zona este o las de la A-357 desde Cártama hacia la capital, más allá del tráfico lento de la ronda oeste. Todo ello vuelve a ralentizar el trayecto. ¿Puede ser un problema para la evolución del parque? “Eso seguro”, indica Romera.

El presidente augura, eso sí, un buen desarrollo empresarial en el recinto gracias a la llegada de iniciativa como las nuevas instalaciones para la fabricación de semiconductores que estarán gestionadas por el gestionado por el Centro Interuniversitario de Microelectrónica (IMEC, por sus siglas en inglés) y permitirán la llegada de 450 empleados en 2030 tras una inversión de 615 millones de euros. “Gracias a ello, muchas compañías de hardware quieren estar aquí”, subraya Romera, que destaca también el peso de las firmas ligadas con la inteligencia artificial. “El escenario es muy bueno para hacer crecer el ecosistema tecnológico malagueño, cuyo vertebrador es el parque. Pero, aunque tengamos teletrabajo, cuando aquí haya 50.000 necesitaremos una mejor movilidad en Málaga”, advierte.

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