El pueblo de Zamora enfrentado por las vacas que recorren sus calles
24 vecinos de Molezuelas de la Carballeda han denunciado a un ganadero por dejar que sus reses ronden por el casco urbano y la carretera colindante, algo no permitido por ley. La tensión es creciente y ha llegado a haber enfrentamientos verbales entre demandantes y demandado

Desde el pasado mes de septiembre, los vecinos y vecinas de Molezuelas de la Carballeda (un municipio zamorano de 46 habitantes) tienen unas nuevas inquilinas en sus calles: las vacas. El propietario es un ganadero del pueblo ―al que han denunciado 24 vecinos―. De momento, la Guardia Civil ha aumentado su presencia, la Confederación Hidrográfica del Duero amenaza con multarle y la tensión es creciente, llegando incluso al enfrentamiento verbal entre el dueño de las vacas y algunos de los denunciantes.
El alcalde, Alexandre Bertín Satue Lobo (PSOE), explica que, antes de que entraran en el casco urbano, las reses llevaban más de un año pastando por terrenos en los que no pueden estar, ya que son de propiedad particular o municipal. Entre ellos, parte de monte público y de zonas quemadas (este pueblo fue uno de los afectados por los incendios que asolaron la provincia de Zamora el pasado verano).
Este hecho ya impelió una primera oleada de denuncias por “usurpación de terrenos municipales”, que finalmente fue sobreseída. Tal y como apuntó la jueza en al auto (al que ha tenido acceso este medio), además de existir pastos que han sido cedidos al ganadero por algunos particulares, el problema radica en la inexistencia de una “Ordenanza Municipal que regule el aprovechamiento de pastos comunales en Molezuelas de la Carballeda”.
En el mismo escrito se archivó igualmente una demanda interpuesta por el propietario de las vacas contra el alcalde por un presunto delito de daños en un pastor eléctrico, prevaricación, abuso de poder, acoso, odio y discriminación.

En declaraciones a El PAÍS, el ganadero se apoya en lo sentenciado por la magistrada y reitera que los animales están en terrenos que él tiene alquilados o que le han dejado otros vecinos. Se contradice, sin embargo, al asegurar posteriormente que “lo que tienen que hacer es alambrar los terrenos en los que no quieren que entren las vacas”.
El vaquero argumenta que, mientras no haya Ordenanzas, no pueden decirle nada, “porque el alcalde no puede ordenar los pastos como él quiera”. “Que redacten las Ordenanzas”, enfatiza, “y, si no las hacen bien, se las recurriré”.
Las vacas por las calles y por la carretera
El conflicto se inflamó a finales del año pasado, cuando el ganado comenzó a rondar por el casco urbano y a cruzar la carretera colindante. A su paso, reflejan las denuncias interpuestas por 24 vecinos, “dejan excrementos y comen arbustos, olivos, árboles protegidos y luces de Navidad”, haciendo que los habitantes de Molezuelas tengan “temor y miedo a salir de casa”.
Por añadidura, alerta el alcalde en otra de las demandas, las vacas discurren por una zona en la que está ubicada la poza desde la que se filtra el agua para consumo humano, y que está a escasos metros del depósito municipal donde se clora el agua, “depositando excrementos que, al filtrarse al suelo, podrían provocar un serio problema de salud”.
El ganadero arguye que él, como vecino empadronado en el pueblo, tiene derecho a que las reses se muevan por todos los sitios, en virtud del Reglamento de Pastos, Hierbas y Rastrojeras.
Algo que niega rotundamente Celia Miravalles, abogada especializada en Derecho Agrario. La letrada deja claro que “las vacas no pueden estar a su libre albedrío por ahí”. Respecto a la falta de Ordenanzas, subraya que hay muchos pueblos que no las tienen, “y eso no habilita para que los animales circulen por dónde se quiera”.
De hecho, la abogada recuerda que el ganadero es responsable de los daños que puedan causar, tal y como estatuye el artículo 1905 del Código Civil: “El poseedor de un animal, o el que se sirve de él, es responsable de los perjuicios que causare, aunque se le escape o extravíe. Sólo cesará esta responsabilidad en el caso de que el daño proviniera de fuerza mayor o de culpa del que lo hubiese sufrido”.

Respecto a que crucen la carretera colindante, con el peligro obvio que ello genera, el responsable del ganado se defiende cuestionando que “por dónde va a pasar si no para ir de una parcela a otra”. Manifestaciones que no guardan excesiva coherencia con lo declarado posteriormente por el propio ganadero también a este medio: “Yo no tengo que pasarlas por la carretera, porque tengo terreno de sobra para que unas estén a un lado de la carretera y otras a otro”.
Es más, continúa el demandado, “las vacas las están metiendo en el pueblo y moviendo por la carretera por las noches los propios vecinos que me denuncian para poder hacer vídeos”.
Multa de 2.500 euros
Tras la interposición de las diferentes denuncias, y ante la imposibilidad de notificárselo personalmente, el pasado 16 de enero la Confederación Hidrográfica del Duero remitió un escrito al Ayuntamiento de Molezuelas, instándole a exponer en el tablón de anuncios consistorial un edicto de notificación en el que, textualmente, se requiere al ganadero “para retirar inmediatamente el cerramiento situado en cauce y zona de servidumbre”. Si no lo hace, se le sancionará con una multa de 2.500 euros.
Y la última pata del conflicto tiene que ver con las ayudas de la Política Agraria Común (PAC). El Consistorio emitió varios informes a principios de 2025 –que ha puesto en conocimiento de las instituciones europeas–, en los que se listan diversas parcelas declaradas en la PAC de 2024, que son de propiedad municipal, y sobre las que el Ayuntamiento no tiene ningún tipo de relación contractual con ningún ganadero, pudiendo tratarse, por tanto, de un “fraude a la PAC”.
El alcalde comenta que poco después de enviar la queja, desde Europa se pusieron en contacto con él para que remitieran los títulos de propiedad de dichas parcelas. En 2025, afirma, “el ganadero ya no incluyó ningún terreno municipal”.
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