Moreno Bonilla sale del “socavón” de la gestión de cribados del cáncer de mama y se refuerza con Adamuz
Mientras el PP nacional le hace el “trabajo sucio”, el accidente devuelve al presidente el perfil moderado que había perdido con la crisis sanitaria

Hace poco más de un mes, las encuestas pronosticaban nubarrones para el presidente andaluz, Juan Manuel Moreno (PP). Posible pérdida de la mayoría absoluta por la crisis de los cribados de cáncer de mama, que puso en evidencia la debilidad del sistema sanitario andaluz. Suspenso a su gestión. Crecimiento de Vox. Al otro lado, una izquierda que no suma más a lo poco que ya tiene. Eso decía la mayor encuesta que se hace en Andalucía (3.600 entrevistas) por el Centro de Estudios Andaluces, dependiente del Gobierno autónomo. No más allá de junio habrá nuevas elecciones andaluzas.
La crisis de los cribados sacó a la calle a miles de personas que reclamaron la dimisión de Moreno. “El personaje Juanma Moreno no va a volver. Ya no es el novio de Andalucía”, aventuró en el Parlamento la portavoz de Por Andalucía, Inma Nieto. Una catástrofe ferroviaria después, con 45 fallecidos y 126 heridos, en la línea de alta velocidad Sevilla-Madrid, Moreno emerge mucho más reforzado. Así lo aseguran varios politólogos. “La crisis de los cribados lo puso contra la pared y llega esto y sabe hacerlo genial”, afirma el profesor Ángel Cazorla de la Universidad de Granada. Su colega Juan Montabes añade: “Lo ha hecho bien y la gente lo valora. Estaba en un socavón por la crisis de sanidad y esto lo refuerza”.
La directora de Idus3 y presidenta de la Asociación de Comunicación Política, Ana Salazar, mantiene: “Cuando se pone en la figura de padre de familia que te acompaña y te serena le sale bien. Eso siempre le va a sumar”. “En los cribados se le vio sacar los pies del tiesto, fuera de ese personaje de presidente responsable, y la gente percibió que a lo mejor no era ese yerno perfecto cuando vienen mal dadas. Ahora Moreno ha vuelto a recuperar ese traje que le sienta tan bien”, indica Sergio Pascual, politólogo y antiguo secretario general de Podemos Andalucía.
Moreno estuvo desde primera hora y los días sucesivos en el accidente de Adamuz. No tenía un papel protagonista, simplemente tenía que estar, acompañar, no molestar. Hasta en el PSOE creen sinceras sus lágrimas en el municipio cordobés cuando una periodista le preguntó cómo se encontraba. “Cuando lloró no era teatro. Cuando estás metido en una catástrofe buscando fallecidos hay un ambiente de mucha solidaridad y compañerismo. Es una reacción normal”, sostiene Fernando López Gil, responsable de Comunicación del PSOE andaluz.
Su “oportunidad” y el contraste con Ayuso
Como ocurrió durante la pandemia, el presidente andaluz no ha hecho nada especial, simplemente no meter la pata, lo que proyectó su imagen de serenidad y moderación. “Ha sabido ver bien la oportunidad, huir del conflicto, aplicar su manual de supervivencia que es la falta de ruido, lo contrario de lo que hace Isabel Díaz Ayuso. Son dos estrategias que funcionan. A Moreno con poco le vale. El régimen emocional es tan a su favor que incluso en los deslices cualquier contrapeso le compensa. El trabajo sucio se lo están haciendo su partido en Madrid y eso le fortalece. Él se pone el traje y la cara amable y ya está”, dice el profesor Cazorla.
Nadie en público le ha afeado por su exposición mediática a raíz del accidente, cuando por ejemplo el jueves pasado se reunió en el Hospital Reina Sofía de Córdoba con los sanitarios que participaron en el dispositivo de Adamuz. Su equipo de comunicación trasladó imágenes y un extracto del contenido de su charla con ellos. En privado, sí le reprochan que en el funeral celebrado en Huelva ese mismo día desoyera la instrucción del Obispado “a las autoridades”, para que no saludaran a las familias. Fue a petición de estas.
En el PP estaban muy preocupados por la erosión que les provocaron los fallos en la comunicación del resultado de las mamografías denunciados por Amama, a la que la Junta trató con desgana. “Ese episodio tocó bastante a la reputación” de Moreno, admite una fuente del PP que reconoce que el presidente andaluz bajó unas décimas en valoración. “Por primera vez percibimos que nuestra gente estaba desmovilizada y que el PSOE había conseguido animar a la suya. Ahora tenemos claro que se va a activar porque Juanma ha ganado muchos enteros. Hay un reforzamiento de la imagen del presidente y eso es positivo para el PP. Ahora está más fuerte”, asegura este dirigente popular. Pero la preocupación persiste por otros motivos. “La gente está muy enfadada con la política. Necesitamos mantener el voto de izquierda que nos apoyó en 2022. Pero la realidad es que Vox está muy fuerte”, añade la misma fuente.
Paco Camas, director de Investigación de opinión pública en Ipsos Spain, y Pascual valoran ese objetivo del PP de mantener el voto de izquierda prestado. “Moreno no tiene el dilema del resto del PP, ha tomado la decisión de mirar hacia su izquierda, hacia el centro, encaja bien en el perfil de moderado y el hecho de que Ayuso sea una vocinglera, por contraste, hace que él a su lado parezca un socialdemócrata”, señala Pascual. Un perfil propio que, de acuerdo con Camas, “es enriquecedor” de cara los votantes, porque demuestra “coherencia”, y que, además, le beneficia dentro de su propio partido, porque le otorga “una voz diferencial respecto de los otros varones autonómicos”
Los socialistas aseguran que no están midiendo en términos electorales el accidente ferroviario. “Todas las administraciones lo han hecho bien. No debería ser noticia. Es imposible que se dé otra cosa. Aquí nadie ha hecho el bárbaro. Ahora mismo no nos importa si esto ha servido electoralmente, porque hay que hacer lo que hay que hacer. Es positivo para todos que no nos veamos como unos salvajes. Todo es muy volátil. No sabemos lo que va a pasar mañana”, afirma López Gil.
Salazar sostiene que el voto a Moreno se puede reforzar, pero también el de sus adversarios. “La gente tiene memoria. En la crisis de los cribados primero dijo que eran dos o tres casos, luego cargó contra Amama, puso mucha distancia y faltó la empatía en muchos momentos”.
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