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El arzobispo de Oviedo arremete contra la regularización extraordinaria de inmigrantes: “Todos no caben”

Jesús Sanz, acusado de lanzar discursos con tintes xenófobos, choca con el apoyo de la Conferencia Episcopal a la medida aprobada por el Gobierno

Piden cese del arzobispo de Oviedo

El arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz, ha arremetido este jueves contra la reciente regularización extraordinaria de inmigrantes, que previsiblemente beneficiará a más de medio millón de personas en situación de vulnerabilidad. “Los inmigrantes tienen ntra [sic] agradecida acogida. Pero ¿cuántos podemos asumir? Todos no caben y hay q establecer medidas sensatas, no populistas ni demagógicas, para acoger a los posibles descartando a cuantos extrañamente se nos cuelan”, ha escrito el prelado en X esta mañana. Las declaraciones de Sanz, acusado por sectores aperturistas de la Iglesia de lanzar discursos con tintes xenófobos, choca frontalmente con las de la Conferencia Episcopal Española (CEE) y decenas de entidades religiosas, que valoraron positivamente la medida aprobada por el Gobierno este martes en el Consejo de Ministros. “Es una buena noticia para facilitar la aportación al bien común de muchos inmigrantes que ya estaban trabajando, participando en la escuela, la sanidad y servicios sociales y, a veces, malviviendo entre nosotros. Se reconoce así su dignidad”, dijo a EL PAÍS el presidente de la CEE, el arzobispo Luis Argüello.

Sanz se suma a los sectores de la ultraderecha que han criticado no solamente la regularización, sino también la posición de los obispos, como hace desde este verano el líder de Vox, Santiago Abascal. El arzobispo asturiano ha incluido en su post una cita de Jesús de Nazaret en el Evangelio de San Mateo, aparentemente para descafeinar sus declaraciones: “Fui extranjero y me acogisteis” (Mt 25). Otros usuarios se han apresurado a rebatirle con otros versículos de la Biblia. “Amaréis, pues, al extranjero; porque extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto’, (Deuteronomio 10,19). ‘Un mismo estatuto tendréis para el extranjero, como para el natural; porque yo soy Jehová vuestro Dios’ (Levítico 24,22). Vergüenza me daría ser Arzobispo y decir cosas así”, ha sido una de esas respuestas.

No es la primera vez que el arzobispo de Oviedo realiza declaraciones que rompen la unidad del discurso clerical. Este verano, por ejemplo, durante la polémica aprobación del Ayuntamiento de Jumilla (Murcia, 27.263 habitantes) de una moción en la que buscaba vetar las celebraciones islámicas en los espacios públicos deportivos del municipio, el prelado publicó un post en X llamaba “moritos” a los musulmanes españoles y les recrimina que no condenen los asesinatos de cristianos de iglesias católicas en países islámicos. “Extraña polémica con musulmanes sobre celebraciones en polideportivos. ¿Dónde está la reciprocidad negada de los moritos con los cristianos q [sic] asesinan en nuestras iglesias dentro de sus territorios? ¿Ponernos estupendos citando textos civiles o eclesiales, para q nos sigan matando?“, escribió Sanz.

También colisionó con la postura oficial de la CEE, de las primeras instituciones que salieron en defensa de la libertad religiosa y la Constitución. “Hacer estas restricciones por motivos religiosos es una discriminación que no puede darse en sociedades democráticas”, apuntó entonces un portavoz de la CEE al PAÍS.

En otra ocasión, el arzobispo díscolo publicó una carta pastoral durante la campaña electoral del 23-J titulada De incendios y elecciones generales en la que criticaba al Gobierno por utilizar “indultos como monedas de cambio” y pedía el voto para los “verdaderos bomberos” frente a los “pirómanos mendaces”. También se mostraba de lado de Vox, a los que nombraba como “ultracatólicos”, y se mofaba de la activista sueca Greta Thunberg, de “sus cambios climáticos y demás corifeos que la jalean”.

La lista de declaraciones controvertidas de este prelado es larga y constante. La anterior a la de este jueves fue a comienzos de mes, cuando la Iglesia española firmó un convenio con el Gobierno para reparar a las víctimas de pederastia clerical cuyos casos no tengan recorrido judicial. El arzobispo de Oviedo tildó el acuerdo de “arma de distracción masiva” y acusó al Ejecutivo de “querer señalar” a unos victimarios concretos, algo que él considera una “fijación” para desviar la atención y crispar el ambiente. Así lo escribió en una columna de opinión del periódico Abc: “No se trata de una decisión que pone en marcha el Ejecutivo gobernante teniendo en cuenta a todas las víctimas, sino sólo a las que se inscriben en las filas de los clérigos y religiosos católicos. Extraña opción que se focalice solo en la Iglesia los casos de abusos cuando estos representan el 0,2%, quedando casi impune de facto el 99,8% restante”.

Lo cierto es que los recientes estudios sobre el escándalo (incluidos dos informes de la propia CEE) elevan ese porcentaje. La investigación del Defensor del Pueblo, de hecho, cifra en un 1,13% la población española afectada (un cálculo de este periódico estima un número de más de 440.000 víctimas). Además de señalar otra cuestión: muchos de los casos fueron encubiertos por la jerarquía eclesial. En la lista de prelados acusados de tapar, silenciar o encubrir a pederastas también figura Sanz. Una víctima le acusa de encubrir su caso después de que esta le entregase una carta en 2015 contándole los abusos que sufrió en los noventa por parte de un sacerdote asturiano que en ese momento seguía vivo. Este caso de abusos ha sido admitido y corroborado por el cardenal Carlos Osoro, antecesor en el puesto de Sanz. A su vez, el actual prelado de Oviedo también está señalado de encubrir a otro cura en 2012, cuando la víctima (que fue agredida en los setenta) le escribió una carta contando lo sucedido y el obispo no le recibió. Tampoco apartó ni abrió un proceso contra el acusado.

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