La interventora del Alvia: “Es un golpe superimportante. He perdido el conocimiento”; Renfe: “No te preocupes, te voy a mandar sanitarios”
La trabajadora trasladó a las 19.50 la gravedad del accidente y Renfe le dijo que enviaba ya los sanitarios. EL PAÍS accede a nuevas grabaciones del siniestro


Nuevos audios de las llamadas de la interventora del Alvia, de nombre Raquel, esta vez con Renfe, la empresa propietaria del tren, y no con Adif como el anterior que publicó EL PAÍS, demuestran que a las 19.50 ya había una conciencia clara de que el accidente era muy importante. El técnico de la empresa ferroviaria con el que habla ella, visiblemente conmocionada —llega a decir que perdió el conocimiento—, le garantiza que le va a enviar sanitarios para atender a los heridos.
Son las 19.50.46, un minuto después de la primera conversación de la interventora con un técnico de Adif que publicó EL PAÍS (fue a las 19.49.33), y ella, que está hablando con su empresa y con el gestor ferroviario de forma consecutiva, ya traslada con claridad que se trata de un “golpe superimportante” (es decir, un accidente grave), y que no solo ella está ensangrentada, sino también un señor que está a su lado. La conversación da muestra del gran dramatismo de la situación.
La oposición está criticando al Gobierno porque los sanitarios tardaron casi una hora en llegar al Alvia. En estas tres llamadas que publica EL PAÍS, en especial en la última, a las 19.50, se ve que el técnico de Renfe le garantiza a la interventora que ya va a enviar a los sanitarios, y por tanto la instrucción se da ya en ese momento. Sin embargo, desde que se produce esta llamada hasta que los servicios de emergencias consiguen llegar al Alvia pasan más de 40 minutos, según los datos oficiales del Gobierno, que dice que llegaron a las 20.30 a ese segundo tren. Llegaron mucho antes al Iryo, y tardaron en localizar el Avia, y por eso varios supervivientes señalan que estuvieron casi una hora sin recibir ayuda.
“He salido disparada, me he dado contra la puerta”, le explica la interventora, de nombre Raquel, al técnico de Renfe. “No te preocupes, te voy a mandar sanitarios”, trata de tranquilizarla él. “Han roto un cristal y se está bajando gente”, narra ella cada vez más nerviosa, ya muy consciente de la gravedad del accidente, aunque aún no sabe que hay muertos y que entre ellos está el maquinista, al que promete buscar, y buena parte de los pasajeros de los dos primeros vagones, en los que no está ella, que parece viajar en el último.
19.46.24. Es el primer contacto de la interventora del Alvia con un técnico de Renfe, su empresa.
Interventora: Oye.
Control Renfe: Dime.
I: ¿Me escuchas?
CR: Sí, sí. Dime, dime.
I: Pues que hemos tenido un accidente. Soy la interventora. Me he dado un golpe muy fuerte en la cabeza. He estado unos minutos sin conocimiento. No sé donde estamos.
CR: Vale, déjame un segundo, que voy a ver de qué tren eres, compi.
I: Estamos en el 2374. Hemos tenido un accidente grande, eh.
CR: ¿Con el tren?
I: Yo me he dado un golpe bastante fuerte en la cabeza. También muy fuerte. No me encuentro tampoco bien.
CR: Vale, espera. Tranquila, compi.
CR: Estás entrando a Córdoba. Venga, déjame un segundo. Voy a gestionártelo.

19.48.05. Nueva llamada de la interventora con el técnico de Renfe.
Interventora: Estaba dentro de la cabina y he salido disparada.
Control Renfe: Vale. Vale. Estoy intentando gestionarlo. Te voy a mandar… ¿Estás con el maquinista? Raquel, ¿estás con el maquinista, compañera?
CR: Hola, buenas, Raquel.

19.50.46. La interventora del Alvia y el técnico de Renfe vuelven a hablar. El tono es cada vez más desesperado. En esta última llamada, el técnico de Renfe le anuncia que ya va a enviar sanitarios para los heridos.
Control Renfe: Mira, necesito que te tomes un segundo, ¿me escuchas Raquel?
Interventora: Sí, le escucho.
CR: Necesito que me cuentes un poco la situación. ¿Qué es lo que ha pasado?
I: ¿El qué?
CR: Que me cuente la situación, ¿qué es lo que ha pasado?
I: La situación es que yo me he dado un golpe en la cabeza, tengo sangre.
CR: Vale. Vale Tranquila.
I: Me estoy dirigiendo a ver si puedo ver al maquinista.
CR: Vale. Ha frenado el tren.
I: Porque he perdido el conocimiento. Dígame.
CR: Vale. Escúchame, Raquel. Un segundo. Necesito que te calmes un segundo. A ver, necesito saber, ¿lo que se ha frenado es el tren de golpe, verdad?
I: ¿Cómo?
CR: ¿El tren se ha frenado y por eso has tenido un golpe, verdad?
I: Se ve que sí, yo es que estaba en la cabina de atrás en este momento y he salido disparada hasta los viajeros. Me he dado con la cabeza en la puerta y he salido disparada.
CR: Vale, no te preocupes. Estáis por Adamuz. Voy a intentar mandar allí...
I: Estamos por Adamuz.
CR: Antes de llegar a Córdoba. No habéis llegado. No se están moviendo el tren, ¿verdad?
I: No, no, qué va. El tren está parado.
CR: Vale... Intenta...
I: Está por algunos lados... También, las chapas... que ha sido un golpe superimportante. Es que aquí hay otro señor con otro golpe en la cabeza con sangre. Yo tengo sangre en la cabeza también.
CR: Vale. Raquel, vamos a intentar... Acércate en la medida de lo posible a la cabina, a ver si podemos...
I: Es que he perdido hasta el conocimiento
CR: Sí, no te preocupes. Te voy a mandar sanitarios, pero necesito...
I: Me duele mucho la cabeza.
CR: En la medida de de la posible que intentes acercarte a la cabina de tren a ver si está el maquinista.
I: Sí... Pero es que estaba justo...
CR: Vale, venga, ahora me llamas, porfa, en cuanto vayas a cabina. ¿Vale? Que te dejes todo lo demás. Hasta ahora.
I: Han roto un cristal, se están bajando los viajeros a la calle.
CR: Vale. Vale, déjame un segundo.
I: Voy a ver al maquinista

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