Todos los audios de la tragedia de Adamuz: la secuencia completa de llamadas entre Atocha y los trenes, minuto a minuto
La confusión era total, los técnicos tardaron varios minutos en entender lo que había pasado

El centro de control de la estación madrileña intentó hablar en dos ocasiones con el conductor del Alvia; sin embargo, no pudo contactar con él y llamó a la interventora. EL PAÍS accede a las conversaciones establecidas en la tarde del domingo entre el puesto de mando en Atocha y la interventora del tren Alvia y el maquinista del Iryo siniestrados. En ese momento también tenía lugar una conversación entre el conductor del Iryo y el centro de mando en la que se escucha que no se enteró del choque. El técnico que habla con el maquinista del tren italiano tampoco tiene constancia del accidente, por lo que le dice que no viene ningún tren. Los técnicos no estaban cruzando la información que les proporcionaban desde Adamuz porque las llamadas eran simultáneas. La secuencia de las grabaciones registradas muestra la confusión de los primeros momentos tras el siniestro y la velocidad en la que ocurrieron los hechos.
Son las 19.45.02 del domingo. El maquinista del Iryo, que aún desconoce lo que ha pasado y ni siquiera es consciente de que otro tren se ha chocado con el suyo, habla con el centro de control de Atocha:
Centro de mando: 6189, aquí Atocha, dime.
Maquinista del Iryo: Hola Atocha, mira, acabo de sufrir un enganchón a la altura de Adamuz.
C.: Ah, ya, ya te veo, ya te veo. Venga, de acuerdo. Déjame un teléfono, anda.
M.: Apunte, por favor...
(Se oye el freno de emergencia de fondo)
C.: Me dicen por aquí que bajes pantógrafos.
M.: Más abajo no pueden estar.
C.: O sea que ya los has bajado.
M.: Sí, está todo bajadísimo.
C.: Venga, de acuerdo.
M.: De hecho, tengo el tren bloqueado… o sea ahora mismo.
C.: O sea que no te puedes mover.
M.: No… voy a necesitar reconocer.
C.: Vas a necesitar reconocer, tú.
M.: Sí.
C.: Un segundito, maquinista, no cuelgues. O te llamo yo ahora.
M.: Sí, tranquilo.
C.: Venga.

19.46.07, otro tren, el 2181, que está pasando por la zona, dice que hay una “falta de tensión en catenaria mientras circula entre Adamuz y Bifurcación Alcolea por vía 1″.
Centro de mando: 2181, aquí Atocha, dígame.
Maquinista de 2181. Era comentarle, ¿sabéis si hay algún problema con la tensión? Me está marcando corriente demasiado baja y no...
C. Tienes corriente de tracción?
M. No me marca tensión de línea.
C. Mira, escucha, tenemos ahí un enganchón, creo, baja pantógrafos, anda.
M. Venga, te los bajo.

19.48.39. El centro de mando, que ve que está parado el Alvia, intenta llamar al maquinista. No contesta porque ya está muerto.
19.48.51. El centro de mando hace un segundo intento de hablar con el maquinista, de nuevo fallido. Pero sigue sin saber que ha fallecido y hay un accidente muy grave.
19.49.33. Como no consigue hablar con el maquinista del Alvia, el técnico del centro de mando de Atocha llama a la interventora para ver qué ha pasado.
Interventora del Alvia: Hola, buenas. Dígame.
Centro de mando: Hola, buenas tardes, ¿me escuchas?
I.: Sí, le escucho, dígame.
C.: Oye, te llamo aquí de puesto de mando de Atocha. Estoy intentando llamar al maquinista y no consigo hablar con él, mira a ver si te puedes pasarle...
I.: Tengo un golpe en la cabeza también. Tengo sangre en la cabeza.
C.: ¿Qué, perdona?
I.: Y no... Que yo soy la interventora y también he tenido un golpe en la cabeza. Tengo sangre en la cabeza. No sé si voy a poder llegar hasta el maquinista. Voy a hablar al maquinista.
C.: Vale, ¿tienes el teléfono por un casual del maquinista?
I.: Voy a ver si puedo ver al maquinista o llamarlo.
C.: Perdona, dime, dime.
I.: Que voy a intentar ir a la cabina.
C.: Vale, ¿cómo está la... ¿Cómo está? ¿Cómo está el material?
I.: Tengo un golpe en la cabeza con sangre.
C.: Sí, sí, sí, me lo has dicho. ¿Cómo se ha quedado el tren? ¿Cómo está?

19.49.35. Solo dos segundos después de que empiece la llamada con la interventora del Alvia, el maquinista del Iryo vuelve a llamar, ya más nervioso, y habla con otro técnico. Las conversaciones se solapan, se puede apreciar con claridad en la grabación, se escucha hablar a los dos técnicos del centro de grabación. Ve que ha descarrilado su tren ya avisa para que paren la vía. Pero el técnico de Atocha tampoco sabe que otro tren ya ha chocado, mira la pantalla y entiende que ya ha pasado y no viene ninguno más, así que no hay peligro.
Control de mando: 6189, aquí Atocha.
Maquinista del Iryo: Hola, Atocha, 6189, mira comunicarle que es un descarrilamiento y estoy invadiendo la vía contigua. Repito: descarrilamiento y estoy invadiendo la vía contigua.
C.: Vale, venga, recibido, pues gracias por avisar.
M.: Necesito que paren el tráfico en las vías urgentemente, por favor.
C.: Sí, sí, sí… no hay ningún tren llegando.
M.: Y tengo incendio también… necesito abandonar la cabina porque tengo que verificar, ¿vale? Tengo un coche incendiando.
C.: Tengo su teléfono, perfecto, pues voy a comunicarlo por aquí. Ahora me pongo en contacto con usted.
M.: Y necesito que envíen, por favor, también un servicio de urgencia, bomberos y ambulancias, que tengo también heridos en el tren.
C.: Vale, vale, venga, recibido.
M.: Tienen mi teléfono, ¿vale?
C.: Sí, sí, lo tengo.
M.: Abandono la cabina, le informo, ¿vale?
C.: Vale, perfecto, hasta ahora.
Ahí la conversación se corta. Habían pasado cuatro minutos desde la primera llamada del Iryo, pero aún nadie parecía consciente de la gravedad de la situación, el primer gran accidente de la alta velocidad española con al menos 43 muertos.

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