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La llamada entre Atocha y el Alvia tras el accidente: “Tengo sangre en la cabeza, voy a intentar hablar con el maquinista”

El puesto de mando intentó contactar con el conductor, que no contestó a la llamada y habló con una interventora

01:28
La llamada desde el Puesto de mando de Atocha al tren Alvia de Adamuz

EL PAÍS accede a la conversación entre el puesto de mando de Atocha al Alvia tras conocer el descarrilamiento del tren Iryo en Adamuz (Córdoba). El centro de control de la estación Almudena Grandes intentó ponerse en contacto con el maquinista del Alvia en cuanto vio que se había detenido el tren. Le llamaron dos veces, según los registros, pero no contestó porque ya había muerto. Al no poder contactar con el maquinista, un técnico llamó a la interventora, y la conversación es especialmente dramática.

Ella aún no era consciente de que el maquinista había muerto, y se trasladó por el tren para intentar encontrarlo mientras iba hablando con Atocha. La conversación se produjo en paralelo con la que tuvo otro técnico con el maquinista del Iryo, que prueba que no se enteró del choque. El otro conductor, el que habla con el maquinista del Iryo, tampoco se había enterado aún del accidente, y por eso le dijo que no se preocupase porque no pasaba ningún tren. La confusión es muy clara. Esta es la conversación:

—Hola, buenas. Dígame.

—Hola, buenas tardes, ¿me escuchas?

—Sí, le escucho, dígame.

—Oye, te llamo aquí de puesto de mando de Atocha. Estoy intentando llamar al maquinista y no consigo hablar con él, mira a ver si te puedes pasarle...

—Tengo un golpe en la cabeza también. Tengo sangre en la cabeza.

—¿Qué, perdona?

—Y no... Que yo soy la interventora y también he tenido un golpe en la cabeza. Tengo sangre en la cabeza. No sé si voy a poder llegar hasta el maquinista. Voy a hablar al maquinista.

—Vale, ¿tienes el teléfono por un casual del maquinista?

—Voy a ver si puedo ver al maquinista o llamarlo.

—Perdona, dime, dime.

—Que voy a intentar ir a la cabina.

—Vale, ¿cómo está la... ¿Cómo está? ¿Cómo está el material?

—Tengo un golpe en la cabeza con sangre.

—Sí, sí, sí, me lo has dicho.

—¿Cómo se ha quedado el tren? ¿Cómo está?

En el audio de esta conversación se escucha perfectamente la otra llamada, que se produce en paralelo, a las 19.45 horas del domingo, publicada este martes por Cordopolis/elDiario.es. Es otro técnico hablando con el maquinista del Iryo, en la que se escucha que no se enteró del choque. El técnico que habla con el maquinista del Iryo, tampoco tiene constancia aún del accidente, y por eso le dice que no se preocupe porque no viene ningún tren. Al estar hablando los dos a la vez con los dos trenes, no están cruzando la información, algo que sucedería inmediatamente después.

La secuencia de los minutos de las grabaciones que han quedado registradas es muy elocuente de lo rápido que sucedió todo y la confusión inicial hasta que todos llegan a comprender la magnitud de la catástrofe. Y deja en evidencia que ni el maquinista del Iryo se enteró en ningún momento de que su tren había provocado un accidente brutal con otro convoy ni el técnico con el que hablaba era consciente tampoco de la gravedad de la situación en ese primer momento. De hecho, el operario, al darse cuenta de que varios de los coches de su tren habían invadido las vías del sentido contrario, pidió en una segunda comunicación que se evitara la circulación por la zona. “Necesito que paren el tráfico en las vías urgentemente, por favor”, se escucha al maquinista en ese audio.

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