Puente reconoce que los “mordiscos” en las ruedas del Iryo del accidente de Adamuz son “una posibilidad innegable” de un defecto en las vías
El ministro dice carecer aún de certezas concluyentes sobre las causas del siniestro antes de una próxima comparecencia en el Congreso, pero anticipa que el sistema ferroviario es seguro y está revisado en profundidad


“Estamos ante un problema seguramente más complejo de lo que podemos imaginar”, ha afirmado esta tarde en rueda de prensa el ministro de Transportes, Óscar Puente, refiriéndose al grave accidente ferroviario del pasado domingo en Adamuz (Córdoba). Anticipando ante numerosos medios que no especularía con sus respuestas, sí ha asegurado que “no ha habido falta de inversión, un problema de obsolescencia o falta de mantenimiento”.
Durante su larga comparecencia, Puente ha señalado que el punto fatídico de la línea Madrid-Sevilla en que se produjo el descarrilamiento del tren de Iryo, y el choque segundos después con el Alvia que circulaba en sentido contrario, no puede establecerse aún de forma exacta. Se sospecha de un primer corte en la vía en el kilómetro 318,7. Pero desde esta falta de concreción, todo lo demás sigue quedando envuelto por interrogantes.
Sobre los detalles que trascienden de las pesquisas que llevan a cabo técnicos de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), el ministro ha reconocido que el hallazgo de “mordiscos” en los sistemas de rodadura del Iryo accidentado pueden ser “una posibilidad innegable” de defectos en la vía, “pero no debo aventurarme”. A su lado se han sentado directivos de departamentos técnicos del gestor de la infraestructura Adif y la operadora Renfe. Por si hubiera dudas, el representante del Gobierno ha afirmado no tener una preferencia por ninguna hipótesis: “Sea lo que sea, debemos garantizar la verdad a las víctimas y aprender”.
El bogie (estructura que une ejes y ruedas del tren) encontrado en un arroyo a unos 250 metros del punto de colisión también ha salido a escena: “Parecen los bogies delanteros del coche 8 del Iryo. No lo encuentra The New York Times, sino que se hizo el lunes”, ha vuelto a aclarar el ministro sobre una pieza de 10 toneladas que resulta clave en la investigación. “Es probable que se quede allí durante tiempo y entiendo que las fuerzas actuantes han tomado pruebas. En todo caso, nadie se lo llevará”.
El ministro se ha comprometido a ofrecer desde el Gobierno acompañamiento a las víctimas del siniestro, transparencia, con una próxima comparecencia en el Congreso de los Diputados, y a mantener la apuesta por el sistema ferroviario español. “No nos vamos a olvidar de las víctimas ni de sus familiares, mientras las investigaciones avancen garantizaremos atención y acompañamiento. Son días muy difíciles”.
Cuando aún está por desatarse la batalla política a causa de la tragedia ferroviaria, Óscar Puente ha anticipado que dará la cara: “No me voy a a esconder. No es mi estilo”. Como tercer pilar de su comparecencia, ha renovado su apuesta por el ferrocarril como centro de la estrategia de movilidad: “No es perfecto, pero es un buen sistema. Ahora nos corresponde saber qué ha pasado”.
Han volado tres días desde el siniestro que involucró a un tren de alta velocidad de Iryo y a un Alvia de Renfe, avanzan las pesquisas de la Guardia Civil y los técnicos de la CIAF, y el ministro ha repartido escasas certezas. Sí ha señalado que el impacto del Alvia se produce de modo más ligero con el coche seis del Iryo y de forma más contundente con el siete y el ocho: “Ese impacto podría haber motivado la salida del bogie del coche ocho”. Visto como quedaron el coche 1 y 2 del Alvia de Renfe, “ha sido un milagro que no hubiera más víctimas”.
Junto a Puente han repartido argumentos a los medios el director de Tráfico de Adif, Ángel García de la Bandera, y el responsable de Operaciones de Renfe, José Alfonso Gálvez. “Todo [lo relacionado con el siniestro] tiene que ser revisado: infraestructura, material rodante y sistemas de seguridad. No vamos a especular por respeto a la investigación y las familias”, ha reiterado el titular de Transportes mientras avanzaba su próxima comparecencia a solicitud propia en el Congreso de los Diputados.
Dispuesto a debatir sobre la necesidad de incrementar la inversión en mantenimiento en las redes ferroviarias, “pero desligándolo de lo que ha sucedido esta semana”, Óscar Puente ha defendido que la infraestructura “está revisada en profundidad”. Ha descartado, de este modo, una auditoría técnica de las redes convencional y de alta velocidad, y ha anticipado, antes de que lluevan las preguntas en la Cámara alta, que fuerte el nivel de tráfico alcanzado tras la liberalización de 2019 no compromete la seguridad.
Con cifras concretas, Adif destinaba 759 millones en mantenimiento de la infraestructura en 2011, de una inversión total de 7.183 millones, y la cifra sube a 1.119 millones en 2025, de 6.301 millones de inversión total por parte de la compañía pública en el sistema ferroviario.
Cronología
De la Bandera ha abierto el turno de explicaciones por parte de Adif. Recién regresado de Adamuz este mismo miércoles, ha establecido una cronología en la que no ha podido marcar el momento exacto de la colisión entre los dos trenes en el fatídico kilómetro 318,7 de la Madrid-Sevilla: “Fue sobre las 19.43 horas, que es cuando se ve afectada la catenaria, pero no nos aventuramos”.
El Iryo partió a las 18.40 de Málaga rumbo a Madrid, y el Alvia lo hizo a las 18.10 desde la capital con destino Huelva. Dos minutos después del choque, a las 19.45, el centro de regulación de la circulación recibe la llamada del maquinista del Iryo, y “de inmediato” se comprueba que no hay energía en la catenaria. El tren que circulaba detrás del Iryo informa que no tiene tensión y se para. Los intentos de conexión con el maquinista del Alvia, ha explicado el directivo de Adif, se saldan sin respuesta. Sí se contacta con la interventora del tren de Renfe a las 19.49 horas. “Mientras un operario hablaba con la interventora, otro lo hacía con el maquinista del tren Iryo”, ha relatado De la Bandera, “es entonces cuando el maquinista del Iryo informa del descarrilamiento y de un incendio, pidiendo que se corte la circulación. El Alvia ya había pasado, pero el maquinista no reporta incidencia ni colisión con el tren de Renfe”.
En estos momentos críticos, a las 19.50 horas Adif escala el suceso al centro de coordinación nacional para activar los servicios de emergencia. Y pasados 25 minutos se arma la estructura del comité de crisis a nivel nacional.
“La prioridad fue atender a las víctimas y excarcelar a los viajeros que pudieran haber quedado, también saber los pasos que podíamos dar para no alterar posibles pruebas”, ha afirmado el directivo de Adif.
Entre octubre y noviembre, el operador de la infraestructura llevó a cabo tres revisiones del tramo del accidente y sus componentes de seguridad, incluida una inspección a pie a cargo de técnicos de la compañía pública. Más recientemente, el 7 de enero, se efectuó una revisión completa de las agujas del desvío de Adamuz: “No se detectó ningún fallo que pueda relacionarse con el accidente”, ha zanjado el director de Tráfico de Adif.
José Alfonso Gálvez, por parte de Renfe, ha señalado que el papel de la operadora, cuyo tren chocó con el Iryo descarrilado y salió desplazado hacia un terraplén, ha sido el de ponerse a disposición de la investigación y las víctimas.
Tres días de huelga
Preguntado por la convocatoria de huelga del sindicato de maquinistas Semaf para los días 9, 10 y 11 de febrero, con efecto para todo el sector ferroviario, Óscar Puente ha ofrecido diálogo y confía en que pueda desconvocarse. “Me sentaré con ellos las veces que haga falta y atenderé sus reivindicaciones sin dañar al sistema ferroviario”. Ante siniestros de extrema gravedad como el de Ademuz y el que tuvo lugar anoche en Gelida (Barcelona), con la muerte del maquinista por la caída de un muro sobre un tren de Rodalies, el ministro ha pedido al sindicato que “no nos carguemos lo que tenemos”.
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