El hallazgo en un arroyo de parte de la rodadura de uno de los trenes accidentados en Adamuz abre nuevas vías en la investigación
La primera impresión apunta a que se trata de uno de los bogies del convoy de Iryo, un elemento clave para determinar si actuó contra la vía o si el descarrilamiento responde a la rotura del riel


Aparentemente no estaba perimetrada por las fuerzas de seguridad. Y se cuenta desde primera hora que ha sido un fotógrafo de The New York Times quien ha sacado a la luz parte de un bogie, semiescondido en un arroyo de Adamuz (Córdoba), previsiblemente del tren de Iryo accidentado el domingo. La versión oficial que sostiene el ministro de Transportes, Óscar Puente, otorga la paternidad del descubrimiento a la Guardia Civil y la fecha el pasado lunes. Nada de hallazgo de última hora. Y abona la hipótesis de que pertenece al Iryo que descarriló y fue golpeado por un Alvia de Renfe en el kilómetro 318,7 de la línea Madrid-Sevilla. Esta es una pieza clave en las pesquisas que llevan a cabo miembros de la Guardia Civil y técnicos bajo el mando de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), y podría dirimir responsabilidades en la tragedia ferroviaria que deja un balance de 43 muertos.
El bogie es la composición que se aloja bajo la carrocería del tren uniendo las ruedas con los ejes. El encontrado en el agua, a unos 275 metros del lugar del impacto entre el convoy de Iryo y el tren de Renfe que viajaba en sentido contrario, podría pertenecer a uno de los coches entre el seis y el ocho del Iryo. Puente ha hablado del vagón de cola. La unidad de Iryo descarriló a las 19.45 horas a la altura del sexto coche, afectando la salida de vía también a los dos siguientes. La colisión con el Alvia se produjo unos 9 segundos después. El Ministerio de Transportes ha rectificado esta mañana una primera versión que hablaba de 20 segundos.
Puente ha señalado en TVE que el fragmento del bogie es “una de los cientos de evidencias” que se están recopilando. Una evidencia de 20 toneladas bajo custodia de la Guardia Civil y que habría sido localizada en un momento en que él mismo se encontraba en la zona del accidente con el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno.
Ha sido el ministro quien ha detallado que el lunes faltaban piezas del bogie del coche número ocho del Iryo. “Los bogies delanteros del coche ocho de Iryo han desaparecido, no se encuentran y entonces en ese momento se le pide, por parte de Adif a la Guardia Civil, que nos deje emplear un dron para intentar localizarlo, a ver si localizamos en el entorno o si está debajo del Alvia”, ha relatado. Un agente se adelantó al vuelo de las máquinas y comunicó que había “algo en un terraplén más abajo junto a un arroyo”, describiéndolo como “unas ruedas”. Todo, ha aseverado el ministro, “está documentado” por el Equipo Central de Inspecciones Oculares de la Guardia Civil y por la CIAF. “Está ahí [en el arroyo], entre otras cosas, porque pesa 20 toneladas y no se va a poder desplazar por su propio pie ni va a poder coger nadie y llevársela debajo del brazo”, ha sentenciado.
El primer segmento arrancado de la vía
Con la información preliminar, la investigación se ha focalizado en un primer segmento de vía de unos 30 centímetros arrancado. Puente ha insistido desde el primer momento en que habrá que determinar si ese corte es causa o efecto del descarrilamiento del Iryo. La novedad de esta mañana, con la rodadura hallada, es si esa rotura en el raíl fue motivada por un defecto en la soldadura, que no aguantó el paso de más vagones, o la sección se produjo por un golpe contundente con un elemento de gran peso, como puede ser el bogie arrancado. El personal del administrador de la infraestructura Adif y de la operadora Iryo vive horas de alta tensión por cuanto el nuevo elemento en el tablero de las averiguaciones puede decantar las culpas.
La pieza está bajo custodia de la Guardia Civil y aún debe confirmarse que pertenece a la unidad de Iryo que circulaba dirección a Madrid y quedó varada tras el choque, o al Alvia que salió disparado hacia un terraplén cuando rodaba hacia Huelva.
El maquinista del Iryo contactó por teléfono con el centro de mando de Atocha a las 19.45 horas del domingo para informar de que su convoy había sufrido “un enganchón”. Posteriormente confirmó que su tren había descarrilado y que había heridos. En ningún momento fue consciente de que un Alvia había colisionado con fatal desenlace.
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