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La investigación del siniestro de Adamuz se centra en la rotura de la vía por fatiga y busca posibles fallas

Un laboratorio independiente analizará 500 metros de raíl del área del descarrilamiento

Los técnicos a las órdenes de la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) manejan ya, a la vista de los indicios recopilados hasta ahora, una hipótesis destacada sobre el resto como posible causa del accidente ferroviario del domingo en Adamuz (Córdoba) en el que murieron 45 personas: el carril exterior de la vía 1 colapsó por fatiga (deterioro que provoca grietas y fisuras) y tras ocasionar muescas en la rodadura de los cinco primeros coches del tren de Iryo siniestrado, según detallan a EL PAÍS fuentes cercanas a las pesquisas.

La sospecha inicial es que en el raíl podría existir una falla que fue expandiéndose hasta su rotura al paso del convoy 6189 que cubría la ruta Málaga-Madrid. A la altura del sexto vagón se produjo el descarrilamiento y aproximadamente nueve segundos después tuvo lugar la colisión del Alvia de Renfe con los tres coches del Iryo que invadían la vía 2.

Distintos segmentos de los raíles han sido enviados a Madrid, donde la CIAF debe elegir un laboratorio externo para su revisión al detalle. Mientras se procede a ese análisis, la investigación se ha centrado en recoger pruebas de las rodaduras de los trenes de Iryo que transitaron la línea Madrid-Sevilla hasta en nueve ocasiones el domingo antes del accidente, así como los de Renfe. Al menos un Talgo de la operadora pública presenta señales compatibles con un defecto en la vía en el kilómetro 318 en que se desencadenó la tragedia. El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha asegurado que hay otras unidades de Renfe que también cruzaron la zona, incluso una hora antes de las 19.43, momento en que se produjo el descarrilamiento, y, sin embargo, no tienen mordida la rodadura.

Puente ha vuelto a alejar este jueves las sospechas del tren de Iryo siniestrado: “Que sea el tren es muy raro. Es un modelo muy nuevo, con precisión y calidad altísima. Estaba pasando escrupulosamente los controles. Sin duda pudo ser la vía, pero el suceso es muy extraño porque está recién renovada y ha tenido revisiones geométrica, dinámica y visual”. El ministro ha señalado ya en varias ocasiones que no se casa con ninguna hipótesis, perjudique a quien perjudique. “Si fuera defecto en la infraestructura, a la vista de las marcas en el material rodante, surge de súbito y en minutos. No ha dado la cara, no ha sido perceptible en las inspecciones de la infraestructura. Parece que no es una cuestión de falta de controles y mantenimiento, aunque hay que ver si se hizo correctamente la soldadura [del raíl]”, ha apuntado. La gestión de las vías es responsabilidad de Adif, empresa adscrita al Ministerio de Transportes.

Medio kilómetro de raíl a examen

La hipótesis que manejan los investigadores debe ser ahora corroborada por los análisis que serán realizados en Madrid tanto de los vagones siniestrados como del tramo de más de medio kilómetro de vías recogido en el lugar del accidente. El foco está puesto en el estudio de las citadas marcas en las ruedas tanto del Iryo como de otros trenes. Ya se ha hecho con los bogies (bastidores en los que van montados los ejes y las ruedas de los vagones) de los tres convoyes de Renfe que cruzaron por el lugar antes del suceso, corroborando las sospechas sobre la vía como posible origen del siniestro. No obstante, la comisión quiere extender ese estudio a todos los trenes que pasaron en las 48 horas antes, tanto de la compañía estatal como de la operadora Iryo.

Mientras tanto, los agentes del Equipo Central de Inspecciones Oculares (ECIO) del Servicio de Criminalística de la Guardia Civil sigue trabajando en la zona. Una vez concluida la inspección de los restos del Iryo y de la práctica totalidad de los del Alvia, los expertos del instituto armado rastrean las zonas cercanas al lugar del accidente en busca de nuevas evidencias de lo ocurrido. De hecho, en el cercano arroyo de Tajumosilla apareció uno de los bogies del Iryo, que, pese a sus 10 toneladas de peso, salió despedido cerca de 300 metros tras el impacto entre ambos trenes. Según se detalla en el entorno del operativo, en las últimas horas los agentes han recuperado numerosas piezas pequeñas de los trenes y auguran que en esta labor aún durará unos días. La Guardia Civil está utilizando drones para el rastreo.

El personal adscrito a la CIAF, por su parte, ha ampliado la mirada hacia lo que pudo ocurrir metros antes del primer segmento de vía arrancado y del que se sospecha que fue punto de origen de la salida de vía. Además del estado de las ruedas, otros elementos bajo estudio son los medidores de movimientos laterales, que pueden ofrecer información de la vía y, si se produjo, de un supuesto comportamiento anormal del tren siniestrado, como puedan ser desplazamientos o vibraciones antes de descarrilar. Habitualmente, estos componentes arrojan información para realizar el mantenimiento preventivo de la infraestructura e investigar salidas de vía. En el caso de Adamuz, los medidores de movimientos laterales son ya materia de investigación.

Según ha detallado este jueves el coronel Fernando Domínguez, jefe del Servicio de Criminalística, la Guardia Civil ―que ha desplegado en la zona del siniestro a 976 agentes de distintas especialidades― ya ha remitido al juzgado que instruye la causa un primer atestado en el que se informa de la recogida y puesta en custodia de diferentes dispositivos electrónicos, como las cajas negras de los trenes y las grabaciones de las cámaras tanto de los convoyes como de las de las instalaciones de Adif de Adamuz, así como un primer acta fotográfico de la inspección ocular.

El alto mando, que ha comparecido junto al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, también ha explicado que los agentes han tomado declaración en los últimos días como testigos al maquinista del Iryo, a los tripulantes de ambos trenes y a algunos viajeros, aunque ha declinado detallar su contenido.

Por su parte, Grande-Marlaska ha alabado la rápida reacción del instituto armado ―en varias ocasiones ha destacado que solo habían transcurrido 12 minutos del suceso cuando ya había llegado la primera patrulla de la Guardia Civil al lugar― y ha insistido en que la investigación de la Guardia Civil y la de la CIAF se desarrollan de manera independiente pero coordinada. El ministro ha recordado que, aunque ambas tienen con fin determinar las causas de la tragedia, la de la comisión tiene como destino incluir unas recomendaciones a las autoridades para que no vuelva a ocurrir un hecho similar, mientras que la de la Guardia Civil busca dirimir si existen responsabilidades penales y de quién.

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