Avances e incógnitas en la tercera jornada tras el accidente de Adamuz, con 45 denuncias por desaparecidos
La investigación aún persigue las causas del incidente, mientras salen a la luz las grabaciones internas posteriores al suceso, que ya se ha cobrado 43 víctimas mortales


Las incógnitas sobre las causas concretas que originaron el accidente ferroviario en las cercanías del pueblo cordobés de Adamuz siguen sobrevolando el epicentro del desastre tres días después de que los vagones de la cola de un tren de la empresa Iryo descarrilasen a las 19.45 y colisionasen con la cabecera de un Alvia que en ese momento justo circulaba por las vías contiguas con dirección a Málaga con 187 pasajeros. Mientras, continúan saliendo a la luz varias informaciones que completan el puzle de la tragedia, como la primera llamada entre el puesto de mando de la estación madrileña de Atocha y la interventora del Alvia tras conocerse el incidente. “He tenido un golpe en la cabeza. Tengo sangre en la cabeza. No sé si voy a poder llegar hasta el maquinista. Voy a hablar al maquinista”, contestó la trabajadora del tren accidentado, según la grabación de la llamada a la que ha tenido acceso EL PAÍS. El maquinista ya había fallecido. Es una de las 43 víctimas mortales contabilizadas de momento por fuentes oficiales, además de los 152 heridos de los que 38 siguen hospitalizados (nueve en las Unidades de Cuidados Intensivos).
En esa grabación también se escucha de fondo la llamada de otro técnico de Atocha con el maquinista del Iryo, que cubría la ruta Málaga-Madrid y ese día transportaba a 294 viajeros. “Acabo de sufrir un enganchón a la altura de Adamuz”, dice este maquinista, que en ese momento desconocía que había chocado con otro tren, según aparece en el audio publicado este miércoles por Cordópolis/elDiario.es. Estas grabaciones muestran la rapidez con la que sucedió el accidente, lo que no permitió activar los sistemas de seguridad automáticos.
Los efectivos de rescate aún trabajan, entre los amasijos de hierro, en el lugar del accidente, equipados con maquinaria pesada y grúas. Esta mañana, de hecho, han recuperado el cadáver que ha elevado la cifra a 43. El ministro de Transportes, Óscar Puente, ha indicado a primera hora de este miércoles que, de aparecer algún nuevo cuerpo, no sería en el tren de la compañía italiana porque “ya se han movido todos los coches”, sino que se hallaría en el Alvia donde, advierte, “se han levantado una parte de los coches y no aparece de momento nadie más, aunque eso no quiere decir que no sea posible la aparición de otra persona”.
El Centro Integrado de Datos (CID) señala 28 de los fallecidos estaban dentro del Alvia y seis en el Iryo. Los trabajadores de rescate han encontrado seis cuerpos en las vías por donde circulaba el Alvia y otros tres que estaban entre ambos trenes. El Instituto de Medicina Legal de Córdoba ya ha identificado plenamente a todas las víctimas. Desde el día de accidente, las autoridades han registrado 45 denuncias por desaparición, aunque algunas pueden tener duplicidades, en Madrid, Málaga, Córdoba, Sevilla y Huelva.
El general de División Jefe de la 4ª Zona de la Guardia Civil (Andalucía), Luis Ortega, ha informado de que “hay 41 personas identificadas, que ya se ha comunicado a sus familiares. Hay 45 denuncias de desaparecidos, así que nos quedan dos en total por recuperar”, ha dicho Ortega. Las posibles víctimas, ha añadido, podrían estar de entre los restos del del tren Alvia que aún no han sido retirados de la zona del siniestro. Esas dos víctimas, de confirmarse, sumarían las 45 del balance provisional, que coinciden con el número de denuncias presentadas por los familiares, pero no hay constancia de que no haya denuncias duplicadas sobre una misma persona.
El responsable policial ha explicado que las labores están siendo “muy complicadas” en el tren Alvia por las dificultades para meter maquinaria pesada y por eso se ha decidido trocear los vagones caídos al talud en pequeños trozos. Además, esa labor permite ir detectando si aparecen los restos de las personas desaparecidas.
Estos familiares que denunciaron la desaparición de sus allegados han esperado la fatídica notificación de que el cuerpo de su ser querido ha sido identificado. Aguardar esa noticia se ha convertido en un tormento más. Los padres de Mario Jara, víctima de que viajaba en el Alvia, han sido los últimos este miércoles en abandonar el Centro Cívico de Córdoba tras conocer la confirmación. La última vez que escucharon la voz de Mario Jara fue a través de una llamada de teléfono pasadas las seis de la tarde para decirles que ese día no había comido, que iría a la cafetería a comprarse un bocadillo y un paquete de patatas para aguantar el camino hasta Huelva. Ese domingo se había examinado en las oposiciones a ayudante de Instituciones Penitenciarias. Su madre, Charo, le estaba esperando en casa con una tarta de cumpleaños con las velas encendidas para celebrarlo nada más entrase por la puerta de casa. Mario cumplía 42 años el mismo día que falleció.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y el presidente de la Junta de Andalucía, Juanma Moreno, han hablado por teléfono esta tarde sobre cómo avanzaba la asistencia a los afectados y la evolución de los trabajos en la zona del accidente, según fuentes oficiales. En esa conversación, ambos han acordado auspiciar juntos un homenaje de Estado a las víctimas dentro de 10 días, el 31 de enero, en Huelva.
Mientras esta mañana los medios publicaban historias como la de Mario o reconstruían el minuto a minuto del suceso, fuentes oficiales han confirmado que la pieza metálica que medio sumergida en un arroyo a unos 270 metros de las vías era un bogie, la parte del chasis inferior de un vagón de uno de los trenes que salió despedido hasta allí. La escena, sin acordonar por la Guardia Civil tres días después del accidente, fue encontrada este martes por un fotógrafo del periódico estadounidense The New York Times.
El instituto armado ha detallado que los investigadores tenían localizada la pieza a través de un sistema de infografía forense 3D con drones. De hecho, será la investigación la que determinará de qué estructura se trata y qué relación guarda con lo sucedido en el accidente,
La investigación, dirigida por la Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF), ya ha avanzado que el tren de Iryo presenta marcas en las ruedas de los cinco primeros coches que pasaron antes del descarrilamiento. Esas muescas, hasta del tamaño de una moneda, podrían coincidir con la rotura de la vía en el kilómetro 318 de la línea Madrid-Sevilla, que es donde se produjo el trágico siniestro. El ministro de Transportes ha reconocido esta mañana que también pueden verse rozaduras inusuales, similares a las del convoy de Iryo, “en los dos o tres trenes que pasaron antes [del siniestro]”. Sin embargo, apunta que los trenes de Renfe que transitaron la zona hasta una hora antes carecen de esas señales.
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