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Las monjas excomulgadas de Belorado cierran su restaurante de Asturias

La decisión se justifica por el “desgaste emocional” de la cocinera

Arriondas

La aventura ha durado menos de un año. Las monjas excomulgadas del Monasterio de Santa Clara de Belorado han decidido cerrar el restaurante que, en febrero de 2025, abrieron en la localidad asturiana de Arriondas, como consecuencia directa de la situación personal de la cocinera: sor Myryam, según la versión oficial.

Según el comunicado emitido por el jefe de prensa de las monjas, esta medida se ha tomado a causa del “profundo desgaste físico, psíquico y emocional” que Sor Myryam ha estado sufriendo durante los últimos meses. Este deterioro es atribuido a la intensa “presión mediática, legal y judicial” a la que ha estado expuesta la comunidad.

La religiosa, descrita como una excelente cocinera y una de las figuras fundamentales en la cocina del convento, se ha visto obligada a acogerse temporalmente a la figura canónica de “ausencia comunitaria”, un mecanismo previsto en la vida conventual destinado a proteger la salud integral de una religiosa cuando las circunstancias externas se vuelven “humanamente insoportables”. La orden subraya que esta decisión “no implica en ningún caso un abandono de la vida religiosa, ni una exclaustración, ni una ruptura” con la comunidad.

Dado que sor Myryam debe buscar una forma de reintegrarse laboralmente mientras se encuentra en esta situación temporal, la comunidad ha hecho un llamamiento a la sociedad. “Ella buscará trabajo en alguna cocina y es labor de todos buscarle un trabajo y darle una oportunidad para que tenga una vida laboralmente integrada”, señala el jefe de prensa, Francisco Canals.

El cierre del restaurante en Arriondas responde, por lo tanto, a la necesidad de que su principal activo en esa área, sor Miryam, pueda centrarse en su recuperación y en la búsqueda de un nuevo empleo en el sector, fuera del entorno del monasterio.

Las monjas exclarisas abrieron en marzo de 2025 el restaurante en la localidad asturiana de Arriondas tras alquilar por 1.600 euros al mes el hotel restaurante Ribera del Chicu que convirtieron en el primer restaurante de clausura de España. La parte del hotel la dedicaron a residencia y solo abrieron el restaurante, como una solución temporal a sus problemas económicos, mientras se resuelve la demanda de desahucio presentada por el Arzobispado de Burgos.

Las exmonjas compraron también un terreno de 7.000 metros cuadrados, próximo al restaurante, con licencia de núcleo zoológico. Su intención era desarrollar varios proyectos relacionados con la cría y entrenamiento de perros de compañía para mujeres maltratadas y de perros guía para colectivos desfavorecidos, entre otros.

La decisión de comenzar en Asturias esta aventura la explicaba una figura inusual en el ámbito de la clausura, su jefe de prensa, Francisco Canals: “Son el fruto y objeto de todo tipo de campañas mediáticas, campañas de denigración, difusión de bulos, rumores. Han explorado distintos lugares de España y han encontrado un lugar a las afueras de Arriondas en Asturias”.

Canals explicó que “les han intervenido sus cuentas bancarias”, que tienen “numerosas causas judiciales” y que “las quieren desalojar del convento donde vive su propia comunidad desde hace casi 700 años”. Y añadió: “Se les ha boicoteado para participar en eventos culinarios o gastronómicos para hablar de sus dulces, e incluso se les ha negado la renovación de la licencia sanitaria para elaborar sus famosos chocolates. El resultado es que no pueden hacer prácticamente nada, se las reprime por todos lados en lugar de apoyar el espíritu creativo”.

La apertura del restaurante en Asturias y ahora su cierre es un episodio más en la controvertida historia de esta comunidad de religiosas cuyas integrantes fueron excomulgadas el año pasado tras anunciar su intención de separarse de la Santa Sede y seguir al sacerdote también excomulgado en 2019, Pablo de Rojas Sánchez-Franco, fundador de la secta Pía Unión de San Pablo Apóstol.

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