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Tecnología, mejoras salariales y armas: ¿dónde está invirtiendo España para cumplir con la OTAN?

Margarita Robles prioriza la inversión en ciberseguridad y contrataciones en las Fuerzas Armadas para alcanzar el gasto del 2% del PIB en Defensa

Varios cazas Harrier, en el 'Juan Carlos I', en abril de 2024.
Belén Domínguez Cebrián

España ha tardado 15 años en cumplir sus compromisos con la OTAN. El Gobierno ha cumplido con una de las obligaciones internacionales más relevantes en el complejo contexto belicista de hoy en día: alcanzar el 2% del PIB en gasto en Defensa. El hito, confirmado este jueves por la OTAN a través de un informe, representa un aumento del presupuesto de este año de 10.471 millones para alcanzar un total de 33.123 millones dedicados a este sector.

Pese a las exigencias de la OTAN de un rearme fuerte, especialmente en el aumento de capacidades antiaéreas y de artillería ―es decir, misiles―, el ministerio que dirige Margarita Robles ha intentado esquivar las voces críticas de sus socios de coalición y para ello está priorizando partidas que resulten más “vendibles”, según una alta fuente militar, como la ciberseguridad y la mejora de las condiciones laborales de las Fuerzas Armadas. Así lo refleja el Plan Industrial y Tecnológico para la Seguridad y la Defensa, aprobado la pasada primavera y finalmente ratificado por la OTAN y que supone el “claro reflejo” del “firme compromiso” de España con la “seguridad de la ciudadanía”, según dice el documento.

En este sentido, algo más de un tercio de esos 10.471 millones (el 35%, unos 3.712 millones) irán destinados a la mejora de las condiciones laborales, la preparación y el equipamiento de las Fuerzas Armadas. Con esto, el Gobierno pretende incrementar el número de efectivos, sus salarios y modernizar equipamiento. “España necesita unos Ejércitos y una Armada de primer nivel”, asegura el Plan. De hecho, el Gobierno anunció el pasado diciembre que estaba trabajando en un decreto que supondría un incremento neto de 7.500 militares en el ciclo 2025-2029. Este representa el primer paso para alcanzar unas Fuerzas Armadas de 140.000 militares en el próximo decenio, cifra máxima que marca la ley de la Carrera Militar; la mínima está en 120.000.

Otro tercio (el 31%, 3.262 millones) está dedicado a las tecnologías, las comunicaciones y la ciberseguridad. Este último, un sector que crece exponencialmente a través, sobre todo, del Mando Conjunto del Ciberespacio (MCCE). “Las amenazas a las que se enfrenta cualquier país han cambiado y las opciones que existen para neutralizarlas, también. Por eso, vamos a modernizar nuestros sistemas de comunicación cifrada, adquirir nuevos satélites y radares, actualizar los mecanismos de conectividad de las fuerzas aéreas, ampliar nuestras capacidades de ciberseguridad, e invertir en productos y servicios de nube, inteligencia artificial, computación cuántica, 5G e Internet de las Cosas”, anunciaba el Ejecutivo.

El Gobierno dedicará el 19% de los 10.471 millones (1.962 millones) a la fabricación y compra de “instrumentos de defensa” ―armamento ofensivo y defensivo― y disuasión. Con esto, además de mantener cierta soberanía estratégica a nivel nacional y europeo, España pretende desarrollar nuevos vehículos de cadenas o modernizar aviones de combate. La vida útil de los cazas Harriers estadounidenses de la Armada, por ejemplo, terminará a lo largo del próximo lustro y Defensa aún busca la manera de sustituirlos manteniendo cierta autonomía estratégica europea. El Ejército del Aire y el Espacio, que también busca sustitución a varias aeronaves, está trabajando, a través de Indra, junto a Francia y Alemania en el ambicioso FCAS, un sistema integrado de combate de última generación.

El 17% (1.751 millones) está asignado al refuerzo de las Fuerzas Armadas en la gestión de desastres naturales, como por ejemplo las dotaciones de la Unidad Militar de Emergencias (UME) en situaciones de incendios o inundaciones. Se trata, pues, de ampliar la flota de helicópteros de rescate y apoyo logístico, habilitar una prestación de apoyo al transporte para situaciones de crisis, adquirir nuevos vehículos lanzapuentes y aviones cisterna para la extinción de incendios, y fletar un nuevo buque hidrográfico.

Otro 3% (328 millones), según el plan, está destinado a la mejora de las condiciones de las unidades desplegadas en las 16 misiones en el exterior bajo mandos de organizaciones multinacionales como Naciones Unidas, la OTAN o la propia Unión Europea. El Plan se completa con una partida de ajustes y devoluciones de créditos para Programas Especiales de Modernización en ejecución equivalente al —5% del presupuesto—.

31 nuevos programas

El Gobierno planea mantener esta estrategia de gasto e inversión “mientras dure la actual coyuntura internacional”, fundamentada principalmente por la invasión rusa de Ucrania que dura ya tres años y medio, y “hasta que la UE alcance los objetivos de autonomía industrial y seguridad”. Es decir, que deje de depender de terceros para defenderse a sí misma, como Estados Unidos.

Y para ello, alude el Ejecutivo, un instrumento “clave” son los Programas Especiales de Modernización (PEMs). Se trata de 31 nuevos programas dotados con 3.807 millones para este ejercicio, que se unen a los más de medio centenar que estaban ya en curso.

A través de los PEMs, se modernizarán fragatas de la serie F-100; vehículos de combate de cadenas, como los Pizarro; se actualizarán satélites y radios tácticas y se desarrollarán entornos virtuales y campos de maniobras digitales que simulen escenarios reales de guerra electrónica.

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Sobre la firma

Belén Domínguez Cebrián
Cubre Casa Real y Defensa. Pasó 10 años en Internacional cubriendo inmigración y países nórdicos y bálticos. Estuvo en la corresponsalía de Bruselas. Licenciada en Derecho y Políticas (UAM); diplomada en Relaciones Internacionales (Universidad de Kent); Máster de periodismo (UAM/EL PAÍS); y Observadora Electoral (Escuela Diplomática).
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