¿Por qué China debería ser tu destino este año?
En 2026 recorreremos el país asiático desde varias perspectivas y rutas. Te explicamos, gracias a varias expertas de EL PAÍS Viajes, por qué no te lo debes perder


China es, según ONU Turismo, uno de los países en el mundo que más gasto realiza en turismo internacional. Y también que es uno de los países que más visitas anuales recibe, con unos 65,7 millones de turistas en 2025. La razón está clara: el país cuenta con un territorio tan diverso como sorprendente, que muestra distintas caras al viajero y que es posible descubrir de 1.000 maneras: desde la solemnidad de Pekín y su Ciudad Prohibida, pasando por los paisajes de ensueño de Zhangjiajie, el sur de China y el altiplano tibetano.
China es para aquellos que buscan destinos urbanos, pero también para los que quieren ver tradición, religión y mundo rural. Por esa razón desde EL PAÍS Viajes hemos considerado que es uno de los destinos del año. En total, son cinco los itinerarios que propone EL PAÍS Viajes para conocer el país en 2026.
Pero ¿por qué deberías viajar al gigante asiático? Así lo explica Lin Meng, una de las expertas en el territorio: “En 2026 seguimos teniendo la oportunidad excepcional de poder viajar sin necesidad de visado —como ya se empezó a hacer en 2025—, lo que facilita muchísimo el acceso y elimina una pequeña, pero potencial barrera más para poder disfrutar de mi país”. Como señala, China es un país que cambia a una velocidad de vértigo, por lo que viajar allí es ser testigo de su transformación constante, donde conviven tradiciones milenarias con una modernidad sorprendente. “Y, por supuesto, está su enorme diversidad: historia, cultura, gastronomía, arquitectura, tecnología… y al ser un país tan grande, incluso permite elegir la experiencia según la climatología y la época del año, algo difícil de igualar en otros destinos”.
¿Estás pensando en viajar allí? ¿Es tu primera vez? Sin duda, China es un país para aquellos que han viajado mucho, a los que ofrece esa dosis de sorpresa que otros destinos no tienen. “Allí vas a encontrar algo verdaderamente distinto. Muchos viajeros experimentados nos cuentan que su primer viaje a China fue un momento muy especial, casi como redescubrir el placer de viajar: todo es diferente —las escalas, los códigos culturales, las ciudades, los paisajes— y eso genera una sensación muy intensa y memorable. China no solo se visita: se vive y se recuerda como una experiencia única”, subraya Lin Meng, experta de EL PAÍS Viajes.
Con ella y con un guía local, este año 2026 habrá dos itinerarios increíbles. China, los guerreros de Avatar por el Río Yangtze, que comenzará el 4 de septiembre y durará 17 días, y Sichuan y Yunnan. La China más auténtica con una china, que saldrá de España el próximo 14 de mayo y tendrá una duración de 15 días. Estos itinerarios nacen de un conocimiento profundo del país y de una clara vocación por ir más allá de lo evidente.
“Buscamos lugares menos explorados, pero con muchísimo potencial, que sorprenden incluso a quienes creen que ya conocen China. Además, cuidamos mucho los detalles: el ritmo del viaje, las experiencias locales, el equilibrio entre lo cultural y lo cotidiano… Siempre con la idea de ofrecer una China auténtica y vivida desde dentro. Y —si me lo permites— yo acompaño el viaje con pasión, curiosidad y muchas ganas de compartir mis experiencias personales y una visión contrastada”, añade en una entrevista a EL PAÍS Viajes Lin Meng, nacida en Beijing, y con una larga trayectoria como intérprete de español y chino en la Embajada China en España, en el Comité Olímpico Español y en el Ministerio de Sanidad de España.

La China más auténtica
Otra de las razones para viajar al país es conocer su historia y tradición, claves en el devenir de la historia mundial. El recorrido del viaje por Sichuan y Yunnan tiene como objetivo precisamente conocer esta China más auténtica en lugares míticos como Chengdú, famoso por sus pandas y cocina local, las cumbres sagradas del Parque Nacional de Yading, la China profunda y menos visitada, el corazón del Tíbet Oriental con ejemplos de arquitectura ancestral y paisajes de vértigo y una aproximación a la vida de los nómadas tibetanos; así como la visita a lugares como Jiaju y Suopo —considerados dos de los pueblos más bellos del país—, y la Garganta del Salto del Tigre.
Por su parte, el viaje de China, los guerreros de Avatar por el río Yangtze, pretende conocer otra versión del país:la solemnidad de Pekín y su Ciudad Prohibida, la fuerza silenciosa del ejército de terracota en Xi’an y la navegación por el Yangtsé, uno de los ríos más míticos de Asia y de toda China. Sin olvidar los paisajes de ensueño de Zhangjiajie, que inspiraron el mundo de los Omaticaya en Avatar. A todo ello se suma Chongqing, ciudad fotogénica por excelencia, caótica, vertical, luminosa por la noche y convertida en un fenómeno en redes sociales gracias a sus miradores urbanos, su arquitectura imposible y ese aire futurista.

La China espiritual y religiosa con EL PAÍS Viajes
Es posible que, al pensar en China, automáticamente te vengan a la mente sus ciudades más importantes: Shanghái, Beijing, Hong Kong, Shenzhen, Guangzhou y Chongqing… Sin embargo, hay una China distinta, más espiritual y religiosa a la cual se puede acceder por el sur. El itinerario, que guía la experta Patricia Paulo, En busca de Shamballa, Yunnan y Tibet, que saldrá de España el 7 de julio y que durará 15 días, se plantea como una travesía de revelación: paisajes que conservan misterio, culturas que han hecho del espíritu una forma de vivir y caminos donde la historia se percibe con el cuerpo. “Yunnan y el Tíbet aparecen como dos movimientos de una misma experiencia orientada hacia lo esencial, lo sagrado y lo profundamente humano”, explica a EL PAÍS Viajes, Patricia Paulo, especialista en las tradiciones filosóficas, religiosas y espirituales más influyentes de Oriente y Occidente.
Por su parte, Yunnan es montañosa y multiétnica, y despliega una China de gran riqueza cultural y simbólica. En Lijiang, —ciudad antigua declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco—, el entramado de callejuelas, canales alimentados por las nieves de la Montaña del Dragón de Jade y patios de madera introduce al viajero en la cosmovisión Naxi, donde naturaleza, memoria y vida cotidiana forman una unidad. Los mercados, las plazas y los miradores permiten comprender la relación entre geografía y cultura como una experiencia directa.
Por otro lado, Shuhe conserva la atmósfera de la antigua Ruta del Té y los Caballos. Sus puentes de piedra, templos y calles de mercado muestran el desarrollo de un enclave donde el intercambio comercial fue también intercambio espiritual y cultural. Y, el estanque del Dragón Negro ofrece una de las imágenes más refinadas de la región: el puente de mármol enmarca la montaña nevada y los pabellones, templos y torres configuran un espacio donde arte, contemplación y simbolismo se integran. “En este entorno se accede también al universo dongba, tradición espiritual que expresa la relación entre palabra ritual, naturaleza y conciencia”, añade Patricia.

El valor de esta ruta reside en la combinación de tres dimensiones: la densidad cultural de ciudades monásticas, templos y rutas históricas; la singularidad de los maravillosos paisajes de alta montaña y sus lagos sagrados; y la experiencia directa de tradiciones vivas a través de la participación respetuosa en espacios de oración, peregrinación y encuentro con las comunidades locales. En esto cobra especial importancia el acompañamiento no solo de Patricia, sino también del guía local Pedro Ceinos que permite una inmersión profunda en cada etapa.
Por ejemplo, en la montaña sagrada de Weibaoshan se introduce a los viajeros en el taoísmo, mientras que el lago Erhai, las aldeas tradicionales, los talleres de tintes índigo y el conjunto monumental de las Tres Pagodas ofrecen una lectura completa de su esplendor artístico y espiritual. “Shaxi, antigua estación de caravanas, conserva un microcosmos de gran autenticidad: la plaza con su teatro tradicional, el templo Xingjiao, el puente Yujin y los mercados activos permiten experimentar la continuidad entre pasado y presente. Y la cercana montaña de Shibaoshan, con sus templos budistas, prolonga esta vivencia en un entorno natural de gran fuerza simbólica”, subraya Patricia.
Aunque si hay un punto importante en el itinerario, un viaje en sí mismo hacia la cultura tibetana, es el ascenso hacia Shangri-la. La ciudad histórica de Dukezong, el gran molino de oración de la colina de Guishan y el monasterio de Songzanlin constituyen una inmersión en el budismo tibetano a través de su arquitectura, su liturgia y su vida monástica. “A partir de este punto, la entrada en el Tíbet completa el sentido del recorrido. Lhasa, a gran altitud, se presenta como un centro espiritual vivo”.

Desde Hong Kong al mundo
¿Quieres explorar una China más urbana? ¿Por qué no hacerlo a través de una de sus ciudades más turísticas y populares? Hablamos de la vibrante metrópoli de Hong Kong, donde tradición y modernidad conviven en cada rincón. Esta será la primera parada de dos viajes singulares de EL PAÍS Viajes. El primero de ellos es Hong Kong y Australia, de las luces al outback en el mítico The Ghan, un viaje que saldrá el 30 de octubre y que durará 22 días. Hong Kong es la primera parada de una ruta que irá de China a Australia. En Hong Kong se visitarán lugares como Victoria Peak, el punto más alto de la isla con la vista panorámica de rascacielos, montañas y el puerto de Victoria, una postal viva que resume la esencia de la ciudad. También la elegante zona costera de Repulse Bay, que combina historia colonial con sofisticación contemporánea. Sus playas tranquilas y templos dedicados a Tin Hau —la diosa del mar— revelan el vínculo espiritual que los hongkoneses mantienen con el agua. Es un lugar ideal para observar cómo la cultura tradicional se adapta al estilo de vida moderno.
En el Sky100, el mirador del International Commerce Centre, se puede ver la panorámica de Kowloon y la isla de Hong Kong. ¡Toda una experiencia! Y, opcionalmente, recomendamos subir al Star Ferry al atardecer: un trayecto breve entre Central y Tsim Sha Tsui, pero que ofrece una de las vistas más icónicas del mundo. Antes de partir a Melbourne, hay que conocer una cha chaan teng, una cafetería local hongkonesa donde probar el té con leche y las tostadas con leche condensada. Asimismo, se recomienda visitar el Templo de Man Mo, escondido entre edificios coloniales y modernos en Sheung Wan. El humo del incienso, las espirales suspendidas y los rezos silenciosos conectan con la espiritualidad tradicional de la ciudad, dedicada al dios de la literatura y la guerra.
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