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El euríbor vive un mes negro y encarece las hipotecas variables por primera vez en dos años

La guerra en Irán acaba con la estabilidad del indicador, ante la perspectiva de subidas de tipos de interés por parte del BCE para combatir la inflación

Una joven pasa por delante de un anuncio de hipotecas en Bilbao, en una imagen de archivo.Luis Tejido (EFE)

Los tiempos de estabilidad ya son pasado para el euríbor. Tras un largo periodo sin apenas movimiento, el indicador ha vivido un mes negro por el incendio bélico de Oriente Próximo, que amenaza con desatar una ola inflacionista y subidas de tipos de interés por parte del Banco Central Europeo (BCE). Los hipotecados a tipo variable los sentirán en el bolsillo de forma inminente: por primera vez en dos años, quienes ahora vean revisadas sus cuotas de forma anual (la forma más habitual de actualizar las letras) pagarán más. Esto es así porque el euríbor de marzo se situó en el 2,565%, por encima del 2,221% de hace 12 meses, con el que se efectúa la comparación.

Las casas de análisis pronosticaban un ejercicio de estancamiento para el euríbor, que incluso coqueteó no hace tanto con romper a la baja la barrera del 2% y ahora roza la del 3% en términos diarios. El ataque de Estados Unidos e Israel a Irán ha tirado por tierra todas las previsiones. Y en su lugar ha dejado una ristra de estadísticas negativas: se trata del mayor incremento mensual desde octubre de 2022, cuando la invasión rusa de Ucrania exacerbó el episodio inflacionista ya en marcha. Y hay que retroceder hasta octubre de 2024 para encontrar un nivel superior al actual.

Durante los dos últimos años, el euríbor había sido un aliado de la economía. Al ir reduciéndose las cuotas, los hogares disponían de más capital para consumir y ahorrar, a lo que también fue contribuyendo la progresiva caída de la inflación desde el pico del 10,8% que llegó a alcanzarse en julio de 2022 hasta los alrededores del 2% en que se movía antes del conflicto en Irán. Ahora, el fenómeno es el opuesto: los precios en España se dispararon al 3,3% en marzo, y en la zona euro al 2,5%, por el encarecimiento de los combustibles, y el euríbor se suma al estacazo a los hogares endeudados a tipo variable. Una hipoteca media, que en España, según el INE, es de 163.378 euros a pagar en 25 años, abonará un extra de unos 30 euros al mes, o lo que es lo mismo, 360 euros más al año.

El hecho de que la guerra comenzara el 28 de febrero ha propiciado que el impacto se sintiera en marzo desde el primer día. Las jornadas de subidas han superado a las de caída de forma abrumadora durante el mes, con 17 días de aumentos y solo cinco de descensos. Seguir su cotización a diario ha sido un espectáculo poco edificante para quienes se juegan parte de su sueldo en su evolución: el 10 de marzo sufrió su mayor subida diaria desde 2008, y el 24 de marzo batió ese registro de nuevo, con el mayor incremento diario en 18 años.

Según la asociación de usuarios financieros Asufin, aproximadamente el 59% de las hipotecas vivas que hay en España están referenciadas a tipos variables o mixtos. Esto significa que alrededor de 3,32 millones de familias, de 5,62 millones que componen el parque hipotecario total, son susceptibles de acabar pagando de más si la crisis inflacionista se recrudece. Pero no todas están expuestas de la misma forma: una parte de los que contrataron hipotecas mixtas todavía están pagando el tramo fijo, que suele ser de tres, cinco o 10 años. Mientras que los hipotecados a tipo variable con variación semestral —un segmento más pequeño— padecen la subida de cuotas desde octubre.

“El euríbor vuelve a tensionar las hipotecas variables y confirma un cambio de tendencia: dejamos atrás el periodo de alivio y entramos en una fase de mayor incertidumbre”, advierte Laura Martínez, portavoz del comparador iAhorro. Su comportamiento ha mostrado una volatilidad poco habitual en el euríbor, que en ciertas sesiones parecía más una criptomoneda expuesta al humor de los mercados que un indicador clave para la salud financiera de millones de personas, al que se le supone mayor solidez.

Más pago de intereses

Las víctimas de este giro no son solo los ya hipotecados: quienes busquen un préstamo para adquirir una vivienda en los meses venideros pueden encontrarse con que la banca ofrece peores condiciones, con intereses más altos, complicando el acceso a una vivienda a los perfiles menos solventes. “Todo apunta a que las nuevas hipotecas fijas que ofrecen las entidades se están revisando al alza”, señala Asufin.

Teóricamente, ese mayor coste de la financiación contribuye a frenar las compraventas. En enero, el mercado inmobiliario dio muestras de cierta fatiga, con una caída de las operaciones del 5%. La firma de hipotecas, sin embargo, resistió, y experimentaron un crecimiento superior al 6%. En cualquier caso, el análisis de un mes resulta insuficiente para hablar de cambio de tendencia, y como todavía no existen datos de su evolución en marzo, el mes del inicio de la guerra, habrá que esperar para conocer su impacto sobre el sector.

En cuanto a los precios de la vivienda, que en el primer trimestre repuntaron un 14,3%, según Tinsa, un euríbor más elevado reduce la demanda, pero eso no significa que el abaratamiento esté garantizado. La escalada de los carburantes puede incidir sobre el coste del transporte, y a su vez, encarecer los materiales de la construcción, o propiciar subidas de sueldos para que los trabajadores no pierdan poder adquisitivo que acaben redundando en mayores gastos de mano de obra, por lo que el efecto global de la guerra sobre los precios es todavía incierto.

La cotización del barril de petróleo está marcando el paso a los mercados financieros. Y su evolución se antoja vital para el euríbor. “Cuanto más tiempo se mantengan los precios de la energía elevados, más pegajoso se mantendrá el índice de referencia para las hipotecas variables en torno a los niveles actuales”, explica Diego Barnuevo, analista de Mercados de Ebury.

A corto plazo, abril abre ya con malas perspectivas, porque el euríbor diario está muy por encima del dato mensual de marzo. Los expertos coinciden en señalar la duración del conflicto como el factor determinante. La ecuación es simple: si la guerra termina mañana y el estrecho de Ormuz, por el que circula el 20% del crudo global, se desbloquea, es de esperar que el euríbor se deshinche. En cambio, si la contienda se cronifica, las cuotas y las nuevas hipotecas serán más caras.

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