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Las jornadas de huelga se dispararon en 2025 entre los funcionarios y cayeron en las empresas privadas

Los paros educativos explican el acelerón en lo público, mientras que en lo privado se nota la caída de la conflictividad en la industria manufacturera. Los sindicatos anticipan un aumento de las protestas en 2026

Protesta de profesores en Barcelona en noviembre de 2025. Albert Garcia

La conflictividad laboral en España en 2025 fue parecida a la de 2024, al menos en términos globales. El número de huelgas cayó ligeramente (de 707 a 648) y el de jornadas perdidas por ellas creció un poco (de 703.200 a 709.800). Sin embargo, al profundizar en los detalles de esta estadística —que publicó el Ministerio de Trabajo a finales de marzo—, se descubren algunas tendencias reseñables. Entre ellas, la diferencia entre la conflictividad en lo público y en lo privado: esas jornadas perdidas se dispararon en 2025 entre los funcionarios por los paros educativos y cayeron con fuerza en las empresas privadas, al contraerse en la industria manufacturera.

Los datos provisionales de Trabajo, que radiografían la situación hasta el último mes de 2025, muestran que a lo largo del año hubo 374.700 jornadas de huelga en lo público, un fuerte incremento respecto a las 223.200 de un año antes. Esto supone un salto del 68%, una tendencia muy diferente a la que se dio en lo privado. En 2024 se perdieron 432.800 jornadas por huelgas, frente a las 307.000 de 2025, una caída del 29%.

Así, en 2025 hubo más jornadas de huelga en lo público que en lo privado, pese a que en España hay muchos más asalariados empleados por empresas privadas (15,39 millones) que por instituciones públicas (3,55 millones). Los primeros son el 81% y los segundos el 19%, pero en jornadas de huelga lo privado supone el 43% y lo público el 53% (hay un 4% conjuntas). Es habitual que lo público esté sobrerrepresentado en la estadística de huelgas, con un mayor peso del que correspondería por volumen de asalariados, pero no es tan frecuente que incluso supere a lo privado, como sucedió en 2025. Desde 2014 —cuando empieza esta serie histórica de Trabajo— solo había pasado en 2023, un año muy condicionado por los paros en la justicia y en la sanidad.

En el último ejercicio, el sector que más explica la conflictividad laboral en lo público es la educación, con 202.000 jornadas perdidas por huelgas, con un incremento de 137.500 jornadas respecto al ejercicio anterior. Fue especialmente relevante la Comunidad de Madrid, que acogió la primera huelga general educativa en 12 años bajo el lema Salvemos la educación pública. También hubo un paro de estas características en la Comunidad Valenciana. “El sector educativo es el que tuvo mayor capacidad de movilización”, opina el secretario de Acción Sindical de CC OO, Javier Pacheco.

El sindicato CSIF, especializado en funcionarios, coincide en apuntar al sector educativo como el que más paros concentró, conectados con múltiples reivindicaciones a las administraciones autonómicas: “Por la subida salarial, reducción de ratios, carga burocrática, desarrollo de la LOMLOE...”. Además de los paros en Madrid y la Comunidad Valenciana, CSIF subraya las huelgas educativas en Extremadura, Andalucía, Cataluña o Asturias. Esta última, recuerda el sindicato, implicó grandes movilizaciones en las calles e incluso se llevó por delante el cargo de la entonces consejera de Educación asturiana.

Tras la educación, destaca en la estadística la Administración pública, que agrupa (por lo general) a los funcionarios que no forman parte de la sanidad y las aulas. Esta rama de actividad acumuló 110.000 jornadas de huelga, 12.300 menos que en 2024. CSIF cree que la falta de un acuerdo salarial durante la mayor parte del año (no se suscribió hasta noviembre) juega un papel clave en el protagonismo de lo público en la estadística de huelgas.

El vicesecretario general de Política Sindical de UGT, Fernando Luján, subraya que los funcionarios han tenido “bastantes razones” para movilizarse a lo largo de 2025: “Se han reclamado las 35 horas para la Administración General del Estado, que por fin se han promulgado, hay problemas con las jubilaciones parciales, los diseños salariales...”. Un portavoz de CSIF abunda: “No hubo una gran huelga única pero, hay una denuncia común en todos los conflictos sectoriales en la función pública: falta de plantilla, inversión, carga de trabajo, retribuciones, carrera profesional…“.

En lo privado destaca uno de los sectores con más implantación sindical y con centros de trabajo de mayor tamaño, la industria manufacturera. En este sector hubo 257.500 jornadas de huelga, muy por delante de las 57.900 de las actividades administrativas. “En el metal ha habido huelgas muy importantes, en provincias como Barcelona o Ciudad Real”, dice Luján. Con todo, la industria notificó 56.000 jornadas menos de huelga que un año antes. El único incremento relevante en lo privado fue el de la sanidad, con 12.000 jornadas de huelga más.

Más huelgas en el norte

El análisis sectorial profundiza en una dinámica que se aprecia con cada edición de esta estadística: los sectores y los territorios con mayor músculo sindical (a la vez, donde suelen tener mejores condiciones laborales y puestos más protegidos) celebran más huelgas. De ahí que haya tal volumen de paros en lo público y que en lo privado destaque la industria manufacturera. Las actividades privadas con jornadas más largas y peores salarios apenas van a la huelga: en 2025 se notificaron 367 jornadas de huelga en el campo, 150 jornadas en hostelería y cero en el empleo doméstico.

Con la misma lógica, en Andalucía (con mucho peso del sector primario) apenas hay huelgas y en Euskadi (donde priman las manufacturas) hay muchísimas. La comunidad andaluza concentraba el 16% de los ocupados en 2025, pero solo acogió el 5,3% de las jornadas de huelga, mientras que la vasca emplea al 4,5% de los ocupados y allí se dieron el 23,3% de los paros. Esta dinámica es aún más profunda en territorios de monocultivo turístico, como Canarias (0,1% de las jornadas de huelga, 4,6% de los ocupados).

Más allá de las diferencias por sectores y por ámbito institucional (público o privado), 2025 fue un año de movilizaciones laborales “moderadas”, en palabras de Pacheco. “Esto es normal en un momento de creación de empleo y de incrementos salariales”, opina el representante de CC OO, que a la vez reclama no caer en la “autocomplacencia”. “Los salarios no acaban de recuperar el poder adquisitivo perdido [durante la crisis de precios por la guerra de Ucrania] y la gente ve que hay dinero en las empresas [los márgenes empresariales están en máximos]”, opina Pacheco.

Su sindicato, junto a UGT, CEOE y Cepyme, se encuentra en negociaciones para alcanzar un nuevo Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC), el pacto salarial entre los grandes sindicatos y las patronales para guiar la negociación colectiva. En diciembre del año pasado caducó el que entró en vigor en 2023. Precisamente ese año fue el último con más huelgas en España, derivadas del subidón de la inflación por entonces. Ahora, tres años después, otra guerra está elevando los precios de la energía.

“Mi pronóstico es que este año va a subir la conflictividad, dado el final de la vigencia del AENC, a lo que se suma la presión del aumento de los precios y los altos márgenes empresariales”, agrega Luján. “Sin un acuerdo con las patronales, preveo que podemos tener un otoño bastante incendiario”. En los dos primeros meses del año, según la estadística de afiliados en huelga, el número de jornadas de paro ha bajado de 87.900 en 2025 a 64.600 en 2026.

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