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Los Escribano abren la puerta a retomar las negociaciones con Indra para una fusión

La familia, segundo mayor accionista de la tecnológica, planea pedir el segundo asiento en el consejo que Ángel abandonó tras renunciar a la presidencia la semana pasada

El consejero delegado de Indra, José Vicente de los Mozos, y el expresidente de la compañía, Ángel Escribano, durante un acto a mediados de marzo en Oviedo. Eloy Alonso (EFE)

Todo apunta a que Indra y los hermanos Escribano solo se han dado un tiempo. Después de que la integración entre Escribano Mechanical & Engineering (EM&E) y la tecnológica encallara por el conflicto de intereses que suponía tener a la familia tanto en la parte compradora —son el principal accionista privado y el segundo mayor de Indra, con el 14,3%, solo por detrás del Estado, que posee el 28% a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI)— como en la vendedora, fuentes cercanas a la compañía aseguran ahora que EM&E estaría dispuesta a retomar las negociaciones con Indra para la integración de ambas firmas.

Según añaden estas fuentes, la clave radicaría en que la oferta fuera interesante para los Escribano, quienes a su vez exploran alianzas con otros posibles compañeros de viaje. La realidad es que cualquier transacción, dado el carácter estratégico de la firma, tendría que conseguir la autorización del Consejo de Ministros, un escenario que se antoja complejo y limita las posibles opciones.

Revivir la operación tendría “todo el sentido industrial”, según otras fuentes próximas a Indra, ya que la compañía necesita seguir creciendo para convertirse en al ansiado campeón nacional de defensa que tire del resto del sector en pleno rearme europeo. La propia comisión ad hoc creada para el análisis de la operación en julio de 2025 había determinado en un informe que era un movimiento “coherente” con los planes de la empresa. De hecho, el consejo aprobó por unanimidad en diciembre dicho informe. Luego, ya en 2026, el Gobierno empezó a enfriar la operación y, a mitad de marzo, pidió abiertamente en un comunicado remitido por la SEPI a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que se resolviese el problema del conflicto de interés antes de seguir adelante.

Eso significaba la salida de Ángel Escribano de la presidencia, algo que se alargó más allá de los cálculos que habían hecho en La Moncloa. No fue hasta el miércoles santo cuando Escribano presentó su dimisión en un consejo extraordinario. Esa madrugada hubo fumata blanca para elegir a un nuevo presidente no ejecutivo, Ángel Simón, ex consejero delegado de Criteria Caixa, tras una intensa negociación en el seno de la comisión de nombramientos, retribuciones y gobierno corporativo que se alargó durante seis horas. Dicha votación salió adelante gracias a dos síes clave: el del consejero independiente Bernardo Villazán y el de Javier Escribano, presidente de EM&E.

Paradójicamente, el voto a favor de Escribano permitió que la SEPI impusiese su candidato a presidente por la mínima. La votación fue ocho votos a favor contra seis abstenciones y estas últimas equivalían, en la práctica, a votar en contra, ya que el nombramiento tenía que salir adelante por mayoría absoluta. El gesto puede verse como un primer acercamiento por parte de los hermanos para apaciguar las aguas con el Gobierno. Cabe destacar que EM&E depende, a su vez, del Estado para seguir participando en suculentos proyectos como el de la nueva artillería para el Ejército de Tierra sobre ruedas y cadenas que Escribano e Indra lideran. Ambos contratos ascienden a 7.240 millones.

En la mencionada votación para aupar a Simón a la presidencia no participó Ángel Escribano, ya que en su dimisión renunció también a su puesto como consejero de Indra, lo que dejó a la familia con un solo voto. EM&E, que tiene derecho a ese segundo asiento por su peso en el accionariado, planea recuperarlo para no perder poder en el seno de la compañía, según confirman fuentes próximas a la empresa familiar a este medio, aunque no queda claro quién se sentaría en él.

Necesidad de compras

Tras el enfrentamiento público entre el Gobierno y los Escribano por el control de Indra, la figura que ha quedado como la cabeza ejecutiva de la compañía ha sido el consejero delegado, José Vicente de los Mozos. El ex directivo de Renault acabó muy distanciado del expresidente de Indra, ya que este se considera traicionado por De los Mozos, quien no solo se ha quedado con el poder, sino que ha recibido un suculento aumento de sueldo hasta los casi cinco millones de euros anuales, cifra adelantada por Expansión y confirmada por este periódico. De los Mozos lanzó un mensaje de tranquilidad el pasado viernes en el que aseguró que busca dar “un impulso” a la empresa. Fuentes cercanas a la compañía señalan que el foco está puesto ahora en el nuevo plan estratégico para adelantar el objetivo de facturar 10.000 millones anuales a 2028.

Para ello, la empresa contempla más alianzas, como las firmadas recientemente con Hanwha y Rheinmetall en artillería y vehículo militares, así como adquisiciones. En el ámbito de las posibles compras, sin embargo, Indra parece haberse quedado sin muchas opciones en el ámbito nacional tras la negativa de la estadounidense General Dynamics a vender Santa Bárbara y la, de momento, fallida operación con EM&E. Lo que es una incógnita, eso sí, es cuánto tiempo se tomarán las partes para volver a hablar tras el duro enfrentamiento.

La operación, en todo caso, podría salirle mucho más cara a Indra de lo que hubiese sido un año atrás, cuando saltó a los medios la negociación de la fusión. En ese entonces, el precio de EM&E rondaba entre los 1.000 y los 1.500 millones, mientras que Rheinmetall podría plantearse ahora una operación en torno a 2.500. El valor se ha disparado aún más en comparación con 2021, cuando los hermanos recuperaron el 100% del capital de EM&E al recomprar al fondo soberano de Omán el 32% que este poseía. Esa operación valoró la compañía familiar en poco más de 100 millones.

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