Los contratos del Estado y el futuro de la empresa familiar: las razones que explican una dimisión anunciada
El presidente de Indra, Ángel Escribano, ha terminado finalmente presentando su dimisión como máximo ejecutivo de la empresa tras la presión del Gobierno

Martes. 24 de marzo. Ángel Escribano recibe satisfecho en la sede de la Bolsa de Madrid el premio al Ejecutivo del Ibex del año que entrega CincoDías. La acción de Indra subió un 184% en 2025, muy por encima de cualquier otro valor. “Hoy la industria tecnológica y de defensa en España se encuentra en un punto de inflexión histórico. Y creo en una Indra que responde a ese reto con responsabilidad y con una visión: debe de ser la empresa que fabrica confianza tecnológica para España y Europa. Ese siempre ha sido mi plan. Un plan que el mercado ha respaldado y que me dice que estamos en el buen camino”, aseguraba el todavía presidente de la compañía. Sus palabras eran especialmente relevantes en tanto se producían apenas 24 horas antes de un consejo de administración decisivo. Su propio puesto estaba en el alero después de que el Gobierno condicionara la compra de su empresa familiar, Escribano Mechanical & Engeneering (EM&E), a su salida de la presidencia de Indra y él decidiera sostener el pulso metiendo la operación en el congelador.
“No me van a poner ni una pega”, decía sotto voce el ejecutivo en los corrillos posteriores a la entrega del galardón. Se sabía albacea de los apoyos de buena parte de los consejeros independientes, claves para sacar adelante su salida en una eventual votación del cónclave y en parte molestos por las interferencias del Gobierno en la transacción de EM&E. Y dicho y hecho. Como Escribano vaticinaba, vísperas de mucho, jornadas de escasez. Nada pasó ese fatídico miércoles. Un día después, incluso, el 26 de marzo, la compañía anunciaba un acuerdo estratégico con la alemana Rheinmetall sobre vehículos blindados, un signo inequívoco de que la operativa diaria se retomaba. Es más, este mismo martes, Ángel Escribano aseguraba a quien le preguntaba que su idea era continuar al frente de Indra y que no habría novedades en las próximas semanas. Probablemente, aunque no lo expresara, la procesión iba por dentro. En su carta de despedida, Escribano admitía el “desgaste personal” de las últimas semanas. No era la primera vez que trasladaba su desazón y su ánimo de abandonar este mismo mes de marzo pese a lo que transmitía en público.
Fuentes al corriente de los acontecimientos de los últimos días en la dialéctica entre el Ejecutivo y Escribano aseguran que era ingenuo pensar que su reacción al planteamiento de la SEPI no iba a tener consecuencias. “La operación era y es estratégica. Pararla no dejaba todo igual y permitía seguir a Ángel al frente de Indra como si nada hubiera pasado. El Gobierno tiene claro que va a cuidar Indra en cualquier circunstancia. Otra cosa es lo que pueda pasar con la propia Escribano”, afirman. La cartera de contratos de EM&E depende de los proyectos y los fondos que libera el Gobierno, de los que participa en gran medida a través de los Programas Especiales de Modernización (PEM). Sin ellos, el valor de la compañía familiar, en un momento dulce por el bum del sector de la defensa, caería en picado. Una operación alternativa, con Rheinmetall o con cualquier otro socio foráneo, cuenta con el hándicap de tener que pasar por el Consejo de Ministros para su aprobación. No resulta verosímil que pudiera salir adelante.
Es difícil saber si en las últimas horas se ha insistido a Escribano sobre esa realidad o si, motu proprio, ha tomado conciencia de la misma. No obstante, es seguro que ha estado sobre la mesa desde que arrancó el conflicto. Es más, el propio Escribano admite en petit comité que, de forma más o menos sibilina, desde La Moncloa se le ha hecho ver el impacto que el bloqueo de la operación podría tener en el portfolio de la firma familiar. La única carta que podría jugar el directivo es aguantar el pulso y apostar todo a un cambio de Gobierno a medio plazo que atenuara la desafección y que, incluso, desbloqueara la integración. En todo caso, ese escenario requeriría, primero, de una relación con Génova que Ángel Escribano, pese a sus acercamientos, está lejos de tener. Además, precisaría de un temple proverbial. Las cuestiones personales, sobre todo entre quienes han tenido una relación próxima, forman parte siempre de la ecuación y este episodio no es una excepción.
Fuentes próximas al Ejecutivo no se sorprendían este miércoles cuando el propio Escribano, finalmente, entregaba la cuchara y llamaba a consultas a su consejo de administración para comunicar una decisión que había esquivado demasiadas veces. Deslizan que había un ultimátum que caducaba ya para el empresario, que habría querido demostrar el pundonor de quien no se siente parte de las élites ni del establishment. También señalan a la ascendencia sobre él de su hermano Javier -el otro propietario de la firma familiar- y su relevancia en la decisión. Él es, al final, quien de verdad ha hecho los números. El coste que tendría para EM&E no contar con el beneplácito del Gobierno es un precio demasiado alto. Y eso son palabras mayores en un momento quizás único para el sector de la defensa a nivel mundial.
La salida del presidente permite además a los consejeros independientes esquivar un posicionamiento más que espinoso, en una compañía ya muy vigilada por el regulador desde la crisis en la cúpula del año 2022. Del mismo modo, allana la posibilidad de retomar la compra de EM&E, apuntan ya en el mercado, tal y como pretendía en todo momento la SEPI. Las últimas valoraciones apuntaba a que la adquisición podría elevarse a los 2.000 millones. Hay quien cree que Escribano planteó demasiados enfrentamientos con demasiados stakeholders que orbitan a Indra en los últimos meses. Cuestiones de piel que han ido alejando a las partes que hace poco más de un año estaban a partir un piñón.
Parece claro, una vez que el Gobierno ha consumado su particular crucifixión de Semana Santa, quién va a acabar de verdad tomando las riendas de la empresa llamada a ser el campeón nacional de la defensa. Muchos interpelados han querido tomar posición. Industria, Defensa, la propia Moncloa... Sin embargo, los cuarteles generales del PSC han terminado probando su nivel de llegada, en vista de la elección del ex consejero delegado de Criteria Ángel Simón como casi seguro reemplazo. Será una vez desembarque el nuevo líder, y ya con unos meses de mando en plaza, cuando quizás se empiece a debatir sobre el futuro del consejero delegado.
Tu suscripción se está usando en otro dispositivo
¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?
Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.
FlechaTu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.
Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.
¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.
En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.
Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.


























































