Ir al contenido
_
_
_
_

El riesgo de los tratamientos milagrosos: la muerte de ocho personas prende las alarmas en México

El auge de los sueros vitaminados crece entre promesas de bienestar, pese a las alertas oficiales de perjuicios a la salud

Una paciente observa la ventana desde la habitación de un hospital. Portra Images (Getty Images)

“Nuestros sueros e inyecciones de vitaminas te proporcionarán vitalidad, revitalización y frescura”. Una clínica de sueroterapia ofrece un cóctel de vitaminas que se aplica de un pinchazo y promete hidratación, energía, reforzar el sistema inmune y una salida rápida del agotamiento o la resaca. El consultorio del médico Jesús Maximiano en Hermosillo, Sonora, impartía este tratamiento hasta que hace unos días empezaron a morir sus pacientes. Van 11 afectados y ocho fallecidos hasta este martes, en lo que las autoridades creen que fue una infección por una bacteria. Cada tanto se popularizan este tipo de procedimientos milagrosos, vendidos en clínicas que operan con riesgos para la salud. El último caso de negligencia médica en México pone el foco ahora en estas soluciones, que se venden sin supervisión y con una escasa cultura de prevención.

Wellnes Drips, que se traduce como goteo de bienestar, es el nombre de una clínica de sueros en Ciudad de México, que ofrece “el combustible necesario para explotar al máximo el potencial”. Mad Espinosa, de 45 años, abrió esta cadena con sucursales en tres ciudades hace nueve años. Tiene clientes mayores de edad, a quienes suministra tratamientos personalizados con soluciones que contienen complejo B, vitamina C, magnesio, zinc, entre otros. Espinosa reconoce el escepticismo que existe hacia la terapia que vende, mientras defiende su efectividad. “Se volvió una moda, pero esto tiene que hacerse con evaluación médica, historial clínico y control de signos vitales. El problema son las clínicas clandestinas, no la terapia”, asegura. Los costos van de 1.500 a 3.900 por aplicación casa seis a ocho semanas por un periodo de no más de ocho meses.

La periodista y conductora mexicana Montserrat Oliver ha promocionado el negocio de Wellnes Drips. Son precisamente las celebridades quienes han puesto de moda el tratamiento con sueros. Lo usan Madonna, Cara Delevingne o Rihanna para recuperarse de una noche de tomar alcohol o para rendir en jornadas de trabajo muy exigentes. En Estados Unidos ya es habitual encontrar unidades móviles antirresaca a la puerta de conciertos y festivales donde se consumen grandes cantidades de alcohol. Los famosos vitamin drips, ideados en la década de los 80 por el doctor Myers bajo el nombre de IVT (intravenous therapy), no están considerados como prácticas seguras por las autoridades sanitarias de ese país. En México se venden en Amazon, Mercado Libre y redes sociales. Llegan a domicilio y los consumidores lo administran sin supervisión médica.

La Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) ha emitido alertas ante el riesgo nacional que suponen los sueros intravenosos fraudulentos. Desde minerales y antioxidantes hasta vitaminas y nutrientes, la dependencia ha identificado venta ilegal de soluciones que no cumplen con los criterios de seguridad, calidad y eficacia para su distribución en el país.

Adolfo Martínez, investigador de la UNAM, señala que el caso de Hermosillo evidencia las fallas en la supervisión sanitaria. “Este caso es un ejemplo de cómo todavía existen vacíos regulatorios y de lo que ocurre cuando no hay suficiente capacidad para supervisar al sector privado”, zanja. La Cofepris, en su opinión, enfrenta “limitaciones tanto de recursos humanos como técnicos” para supervisar la gran cantidad de establecimientos que ofrecen procedimientos médicos.

Además del riesgo sanitario, estas terapias carecen de evidencia científica sólida que respalde su efectividad. “Es importante que la gente entienda que no les va a hacer nada”, dijo este martes el secretario de Salud, David Kershenobich, al hablar del caso de Sonora. Martínez considera necesario que las autoridades mejoren los mecanismos de supervisión. “La administración intravenosa de vitaminas se ha puesto de moda, pero si no se realiza en condiciones higiénicas adecuadas puede provocar infecciones graves”, advierte. En las víctimas de Hermosillo los resultados de laboratorio y el análisis de los cuadros clínicos arrojaron una posible contaminación por una bacteria y un avance muy rápido de síntomas. La mayoría de pacientes murió en cuestión de horas; otros en un par de días.

Tanto el médico como la clínica vinculados a los fallecimientos contaban con licencia y autorización oficial. Martínez apunta un hueco en la legitimación de esos lugares: “Una certificación sanitaria no es suficiente si no hay evaluaciones periódicas ni seguimiento”. Finalmente, señala la falta de bases de datos públicas sobre sanciones y clausuras, lo que dificulta la alerta temprana: “No hay una cultura de prevención. Se actúa después de que ocurre la tragedia”.

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo

¿Quieres añadir otro usuario a tu suscripción?

Si continúas leyendo en este dispositivo, no se podrá leer en el otro.

¿Por qué estás viendo esto?

Flecha

Tu suscripción se está usando en otro dispositivo y solo puedes acceder a EL PAÍS desde un dispositivo a la vez.

Si quieres compartir tu cuenta, cambia tu suscripción a la modalidad Premium, así podrás añadir otro usuario. Cada uno accederá con su propia cuenta de email, lo que os permitirá personalizar vuestra experiencia en EL PAÍS.

¿Tienes una suscripción de empresa? Accede aquí para contratar más cuentas.

En el caso de no saber quién está usando tu cuenta, te recomendamos cambiar tu contraseña aquí.

Si decides continuar compartiendo tu cuenta, este mensaje se mostrará en tu dispositivo y en el de la otra persona que está usando tu cuenta de forma indefinida, afectando a tu experiencia de lectura. Puedes consultar aquí los términos y condiciones de la suscripción digital.

Rellena tu nombre y apellido para comentarcompletar datos

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_