La banca española acumula una exposición a Oriente Próximo de 18.563 millones, la tercera mayor de Europa
Los depósitos de entidades de la región en firmas españolas alcanza los 16.638 millones


La banca española suma una exposición de 18.563 millones de euros al conflicto en Oriente Próximo a cierre del pasado ejercicio, de acuerdo a los datos divulgados por la Agencia Bancaria Europea (EBA). El volumen conjunto lo coloca como el tercer país europeo con un sector financiero más expuesto, tras Francia y prácticamente empatado con Alemania. Y se produce al tiempo que el Banco Central Europeo (BCE) está supervisando con especial cuidado los potenciales problemas que el ataque de Estados Unidos e Israel sobre Irán pueden tener sobre las entidades.
Además, los datos de la EBA apuntan a que la exposición de los bancos españoles a la zona —la agencia europea incluye todo Oriente Medio además de otros países como Irán, Irak, Israel, Jordania y Líbano— se incrementó en el segundo semestre del año pasado un 33%. La mayor parte de esta exposición corresponde con préstamos a empresas en esos territorios, que suman 18.385 millones, repartidos casi a partes iguales entre créditos al sector financiero y a empresas no financieras. Esto se completa con unos 140 millones depositados en bancos centrales y otros 160 millones en bonos de esos países. La cifra no incluye a Turquía, donde el BBVA es dueño de uno de los mayores bancos privados, Garanti, lo que habría elevado considerablemente la cifra total.
En cualquier caso, los bancos españoles son los terceros más expuestos de Europa al conflicto. Los primeros son los franceses, que se juegan en la zona 60.825 millones. Los alemanes, que se sitúan ligeramente por encima de los españoles, llegan a 18.954 millones. Y los italianos y los neerlandeses, 13.696 millones y 12.581 millones, respectivamente. En total, la exposición de los bancos europeos alcanza los 132.118 millones, un volumen pequeño con respecto al total de activos, de un 0,5%.
Por el otro lado del balance, los depósitos de clientes de esa zona con entidades españolas alcanzan los 16.638 millones, tras registrar un incremento del 22% en el último ejercicio. La mayor parte son depósitos en el banco central (12.443 millones), seguidos de más de 2.000 millones de instituciones de crédito, 300 millones de empresas no financieras y 1.000 millones de particulares.
Esto supone que, en la parte del pasivo bancario, las entidades españolas sean las segundas con más vinculación con esta región. Solo le supera Francia, que acumula más de 39.000 millones. Y está ligeramente por encima de Alemania, que tiene 15.600 millones. Los depósitos totales de clientes de esa zona en la banca europea son de 99.155 millones. Con respecto a los recursos fuera de balance, la banca española cuenta con más de 5.000 millones en juego.
El análisis inmediato del impacto de la escalada de la tensión en Oriente Próximo es una de las prioridades de las instituciones europeas. En concreto, el BCE, en cuanto a supervisor del sector, ha preguntado a los principales bancos de la zona euro por su exposición a la zona, según publicó este periódico. La petición se ha circunscrito a las inspecciones habituales y se ha canalizado a través de los equipos de supervisión conjunta entre miembros del banco central y de las entidades vigiladas (los conocidos como JST, joint supervisory teamspor, sus siglas en inglés), sin requerir por el momento de una revisión más en profundidad.
La preocupación para el BCE no es tanto la exposición directa del sector a empresas de la zona —que ha calculado en un 0,7% de la ratio de capital CET 1 fully loaded, el de máxima calidad, y del 0,6% del pasivo—, sino más bien los llamados efectos de segunda ronda. Es decir, el impacto económico del encarecimiento de la energía y lo que eso pueda ocasionar al crecimiento europeo, la inflación y los tipos de interés. También vigila la posibilidad de que la tensión geopolítica derive en ciberataques que afecten a los servicios de banca digital.
Todo ello se produce al tiempo que el BCE somete al sector a los conocidos como test de estrés geopolíticos. En ellos, las entidades deben explicar qué eventos de este tipo le podrían restar 300 puntos básicos de capital. El supervisor inició este proceso hace algunas semanas y se encuentra actualmente trabajando con los bancos en estos supuestos, que deberán enviar oficialmente esta primavera. La idea es desvelar los resultados en verano, pero de forma agregada y no país por país.
Los resultados de todo ello se conjugarán con los recientes informes que publicó la EBA el año pasado. En ellos, el efecto de la geopolítica ya fue tenido en cuenta para estimar la solidez de los bancos ante una crisis. En aquel momento, los bancos españoles pasaron la prueba con nota. En un hipotético entorno de fuerte contracción económica, repunte del desempleo, caídas en los precios inmobiliarios y elevada volatilidad financiera, los bancos españoles consumirían 180 puntos básicos de capital, una de las mejores cifras en Europa. Y muy por debajo de los 304 puntos básicos de la media de la zona euro.
Santander y CaixaBank discrepan sobre una posible subida de tipos
Las consecuencias de la guerra en Irán sobre la eocnomía y el sector financiero están en los despachos de los principales bancos. El consejero delegado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar, se ha mostrado este lunes, en un encuentro organizado por el diario Expansión, cobvencido de que la situación derivará en una subida en los tipos de interés.Ha admitido, eso sí, en que las previsiones cambiarán próximamente según la evolución del conflicto, pero ha instado a los bancos centrales que no comentan el mismo error que en 2022 y dilaten más de lo necesario el alza en el precio del dinero, así como ha vaticinado que esta se producirá en abril. En cambio, el consejero delegado del Santander, Héctor Grisi, ha aplaudido que los bancos centrales esperen antes de tomar una decisión, puesto que ha apuntado a que si el barril de Brent está por encima de los 100 dólares tendrá un efecto transitorio en la inflación a medio plazo, pero no a largo plazo.
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