Las seis grandes economías de la UE presionan para que el supervisor bursátil europeo tenga más poderes
España y otros cinco países envían una carta a las instituciones europeas pidiendo avances en la integración de los mercados de capitales


Los seis grandes de la UE se impacientan. Quieren que la UE avance rápido en la integración de los mercados de capitales y presionan para ver pasos concretos en esta dirección. Una de sus demandas es que el supervisor bursátil europeo tenga más poderes, que se encargue de vigilar a entidades clave en los mercados como Deutsche Börse o Euronext. Pero no es la única, hay más. La carta que los seis ministros de Economía de España, Alemania, Francia, Italia, Países Bajos y Polonia han enviado a la Comisión Europea y el Consejo de la UE enumera más medidas que profundicen en ese objetivo de profundización en un área del mercado único incompleta: armonización de leyes de servicios financieros, creación de un régimen administrativo que permita a las empresas “moverse a través de las fronteras” sorteando los 27 regímenes nacionales (el llamado régimen 28) o uniformizar las normas de quiebra en la UE.
Este movimiento tiene un componente simbólico destacado. La carta de los seis grandes países, adelantada por Financial Times a la que ha tenido acceso EL PAÍS, presiona a las instituciones directamente, pero también al resto de Estados miembros, que muestran más reticencias a avanzar en esta línea. El simbolismo y la presión se ven en que varias de las medidas que se recogen en las cinco páginas del texto ya cuentan con propuestas legislativas de la Comisión y están en manos de los colegisladores (Consejo de la UE y Parlamento Europeo). Por eso, dicen: “Apoyamos la convergencia y eficiencia de la supervisión de los mercados de capital en toda la UE, avanzando hacia una supervisión centralizada de las estructuras de mercado más sistémicas”.
Con esta última referencia, lo que hacen el ministro de Economía, Carlos Cuerpo, y sus cinco colegas es respaldar la propuesta que la Comisión lanzó en diciembre y que ahora se está negociando entre los Estados miembros. Y ahí, en el Consejo de la UE, está encontrando con la resistencia de países que, aunque pequeños, cuentan con un protagonismo muy grande en este campo: Luxemburgo es el ejemplo más claro. Entre sus principales reclamaciones está dar más poder a ese supervisor bursátil europeo, la llamada ESMA (Autoridad Europea de Valores y Mercados), que tiene su sede en París y es Francia el país que suele defender con más ahínco este paso.
La ESMA ahora es algo así como un órgano asesor de los supervisores nacionales, como la CNMV española. La Comisión planteó en diciembre darle poderes para supervisar a entidades clave como Deütsche Börse o Euronext, también sobre entidades de depósito de valores y la vigilancia sobre “todos los proveedores de servicios de criptoactivos”. “Siempre he oído hablar de un gran apoyo a la Unión de Ahorros e Inversiones [como llama la Comisión a la unión de capitales financieros]. Esto es eso. Apoyarla es apoyar estas medidas. Lo contrario es algo sin sentido”, ha asegurado la Comisaria de Servicios Financieros, Maria Luís Albuquerque, defendiendo su propuesta.
Profundizar en la unión de mercados y capitales es uno de los pilares en los que confía la Comisión Europea y varios Estados de la UE para impulsar la inversión privada e impulsar la competitividad de las empresas europeas. Es habitual que desde las instituciones europeas se señale que el ahorro europeo cruza el Atlántico en busca de rentabilidades más grandes que las que se pagan en los mercados europeos. Creen que una manera de solucionarlo es lograr una verdadera integración financiera (aunque dejen de lado la unión bancaria) que daría más liquidez a los mercados del Viejo Continente.
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