Cinco aspirantes se postulan para liderar el PSOE de Extremadura
La federación elegirá al relevo de Gallardo en las terceras primarias en los últimos tres años


El PSOE de Extremadura se ha convertido en un polvorín después de ser durante décadas un oasis de estabilidad y de acaparar poder institucional, un tiempo en el que el partido se mimetizó con la Junta. Cinco aspirantes han presentado su precandidatura para suceder en la secretaría general a Miguel Ángel Gallardo, que dimitió en diciembre tras obtener en diciembre el peor resultado de la historia de los socialistas en la comunidad. Los candidatos que logren los avales se medirán el 11 de abril en las urnas. Serán las terceras primarias en los últimos tres años, lo que revela la crudeza de la pelea desatada por el control orgánico y el grado de desencuentro entre las diferentes familias de los socialistas extremeños. En caso de ser necesaria, la segunda vuelta se celebraría el 19 de abril. El proceso se cerrará con un congreso extraordinario el 25 de abril.
Ferraz no ha logrado imponer una candidatura de unidad y evitar que una de sus federaciones señeras vuelva a resolver sus diferencias en una nueva batalla interna. Y con un agravante: coincide con un momento de extrema debilidad del PP, tras la investidura fallida de María Guardiola, por el veto de Vox. La fecha límite para que la presidenta regional en funciones logre el respaldo de la ultraderecha y no haya una repetición electoral es el 4 de mayo.
La última pretendiente en dar el paso, una hora antes de que terminara el plazo este jueves al mediodía, ha sido Blanca Martín, presidenta de la Asamblea de Extremadura entre 2015 y enero de 2026 y de la federación entre 2021 y 2024. “Las mujeres tenemos mucho que decir en este proceso, sin tutelajes”, ha esgrimido la dirigente de Plasencia (Cáceres), que concita la simpatía de pesos pesados como el alcalde de Mérida, Antonio Rodríguez Osuna. El paso adelante de Martín para liderar una federación que siempre han dirigido hombres constata que el secretario provincial de Cáceres desde hace menos de un año, Álvaro Sánchez Cotrina, otro de los otros dirigentes que se han postulado en un proceso de primarias atomizado y que evidencia el vacío de poder, no tiene de su lado al 100% de su provincia. Los otros tres contendientes son de la provincia de Badajoz, que tiene más militantes, pero Sánchez Cotrina aspira a ser el gran beneficiado por la fragmentación del voto.
Dirigentes de la federación piensan no obstante que la favorita es Soraya Vega, exportavoz en el Parlamento regional y miembro de las ejecutivas de Fernández Vara y Gallardo. La diputada autonómica es consciente de que puede generar un consenso y sostiene que su candidatura “no es un proyecto personal, es el de mucha gente que quiere relanzar el PSOE para poder relanzar Extremadura”. La terna de candidatos la cierran Manuel González, alcalde de Olivenza (Badajoz), y Ramón Díaz, alcalde de Villanueva del Fresno, en la misma provincia. Si Sánchez Cotrina pierde la carrera, el escenario que se abriría sería de más inestabilidad en Cáceres, donde podría sucederle una gestora. El secretario provincial de Badajoz, Manuel Borrego, que tampoco lleva un año, tampoco las tiene todas consigo y está siendo muy cuestionado.
Los años de liderazgos incontestables de Juan Carlos Rodríguez Ibarra, presidente autonómico de 1983 a 2007 y secretario general entre 1988 y 2008, y Guillermo Fernández Vara, presidente en dos etapas (2007-2011 y 2015-2023) y barón regional de 2008 a 2024, cuya muerte en octubre ahondó en la sensación de orfandad de la federación, ha dado paso a un periodo tan convulso como inédito en una comunidad donde los socialistas han gobernado 36 de los últimos 42 años. Gallardo, como sus antecesores de la provincia de Badajoz, tuvo que superar dos votaciones de primarias, en las que ganó pero no convenció: en marzo de 2024 se impuso a Lara Garlito con un respaldo del 55,71% y en enero de 2025 a Esther Gutiérrez con el 62,61% de los votos. En ambos casos perdió en la provincia de Cáceres, molesta por no haber liderado jamás la federación.
El gran temor del PSOE es que quien venza no lo haga con un resultado holgado y que el desgaste por los procesos internos propicie la pérdida de las Diputaciones de Cáceres y Badajoz en las elecciones municipales de mayo de 2027, en las que además se juega 211 alcaldías, más que el PP (139). La federación sigue sin recuperarse de las heridas que le infligió una derrota en la que perdió 10 escaños (se hundió de 28 a 18), más de 100.000 votos (de 242.659 a 136.017) y 15 puntos de apoyo (del 39,9% al 25,7%).
La recogida de avales será la primera prueba de fuego que tendrán que superar los precandidatos, que tienen hasta el 24 de marzo para presentarlos. El censo está formado por 9.366 militantes. Del cuerpo electoral, el 62,88% de los afiliados pertenece a la provincia de Badajoz y el 37,11% a la de Cáceres. Según los estatutos aprobados en el 41º Congreso Federal de Sevilla de finales de 2024, los precandidatos deben presentar el 12% de avales como mínimo (1.124) y el 15% como máximo (1.404) para convertirse en candidatos de manera oficial. La obtención de los avales hará un cribado, como ya sucedió en las primarias de 2024 en las que se impuso Gallardo: el exconsejero de Sanidad José María Vergeles no logró el mínimo exigido, que por entonces era mucho más bajo y se limitaba al 6% del censo (581 apoyos).
La campaña de primarias se desarrollará desde el 25 de marzo hasta el 10 de abril. Al día siguiente, la militancia está llamada a las urnas. Si ninguna candidatura obtiene el 50% de los votos emitidos, la segunda y definitiva votación sería el 19 de abril. En mayo está previsto el juicio contra Gallardo, procesado por haber enchufado supuestamente al hermano del presidente del Gobierno en la Diputación de Badajoz.
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