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Sandra Ortega obtiene una nueva victoria judicial contra los bancos que dieron por buena su firma falsa en un aval

Un juzgado exonera a la mujer más rica de España de pagar a Abanca 48 millones que la entidad prestó a Kike Sarasola para sus hoteles

El embrollo judicial al que se enfrenta Sandra Ortega tras despedir en 2020 al hombre que gestionó la fortuna familiar durante dos décadas empieza a desenmarañarse. Una nueva sentencia de un juzgado de Madrid dictamina que la firma de la mujer más rica de España fue falseada sin su conocimiento para avalar los préstamos que recibió el empresario Kike Sarasola para su negocio de hoteles Room Mate que acabó en quiebra. Por esa razón, el fallo judicial, con fecha de 30 de enero, desestima la reclamación que le presentó Abanca a Ortega por 48 millones de euros. Es su tercera victoria judicial en menos de un año a los bancos que concedieron créditos millonarios a Sarasola, tras las logradas frente a EBN Banco y Banca March.

Ortega despidió a José Leyte a finales de 2020 tras descubrir irregularidades en su gestión y acusarlo de administración desleal y estafa. Aquella querella no prosperó y desde entonces la primogénita de Rosalía Mera y Amancio Ortega, confundadores de Inditex, ha afrontado una cascada de pleitos relacionados con la controvertida gestión de quien fue hombre de confianza de su madre. Al igual que sus dos anteriores triunfos, la sentencia que desestima la reclamación de Abanca dictamina que la operación por la que Sarasola obtuvo millonarios créditos con el aval de Rosp Corunna, la sociedad patrimonial de la empresaria, se diseñó y ejecutó sin el conocimiento de Ortega y con su firma falsificada.

El objeto del pleito fueron dos “cartas de patrocinio”, suscritas en mayo de 2019 y en marzo de 2020, en las que Rosp Corunna garantizaba la “indemnidad patrimonial y de pago” de Room Mate en el caso de que la empresa de Sarasola no asumiera la devolución de los créditos concedidos por Abanca, como acabó ocurriendo. “Sandra Ortega no firmó las cartas de patrocinio en las que se basa la demanda, ni tampoco que las consintiera expresa ni tácitamente, deduciéndose lo contrario, su oposición expresa tan pronto como recibió el requerimiento de Abanca”, dictamina el magistrado Santiago Tudela, de la Sección Civil del Tribunal de Instancia de Madrid.

Para fundamentar esta conclusión, el juez alude a la declaración como testigo de Leyte, en la que este admitió que no podía asegurar que Ortega hubiera rubricado aquellos avales. Destaca también que, durante el procedimiento judicial por supuesta administración desleal y estafa, el ex director general de Rosp Corunna llegó a reconocer que había “simulado” la firma de la hija de Rosalía Mera “en distintas ocasiones”. El peritaje caligráfico concluyó lo mismo tras estudiar las rúbricas que constan en ambas cartas: “No son de Sandra Ortega sino de José Leyte Verdejo sin duda alguna”.

Sobre si la empresaria tuvo conocimiento de los avales y los consintió, la sentencia es rotunda. No ve acreditado que Ortega, administradora única de Rosp Corunna, “prestara su consentimiento expreso ni tácito a la firma de las cartas, siendo la única que podría hacerlo por las limitaciones de poderes que tenía Leyte”. “Si no las suscribió ni prestó su consentimiento expreso, no cabe una confirmación ni ratificación en forma tácita”, esgrime el juez.

La sentencia considera probado que Ortega despidió a Leyte en noviembre de 2020 por pérdida de confianza y tras descubrir “irregularidades en relación con una empresa integrada por él y su esposa”. La hija de Rosalía Mera y Amancio Ortega impulsó entonces una investigación interna y cuando Abanca le reclamó el dinero en marzo de 2021, ella respondió con un burofax en el que ya advirtió a la entidad de que “su firma había sido falsificada, y que iba a interponer una querella” contra Leyte. Un empleado del banco testificó que los avales se tramitaron con Leyte mediante “un intercambio de documentación, no presencialmente” y que Ortega no participó en el proceso. “Abanca no contactó con ella, ni solicitó su firma presencial o ante notario, ni verificó que fuera la suya, pese a que se emitían a su nombre”, recoge el fallo que, según fuentes cercanas al proceso, será recurrido por la entidad bancaria gallega.

En febrero de 2025, la justicia desestimó la reclamación de 1,5 millones de euros que le presentó EBN Banco de Negocios a Ortega y en octubre pasado, ocurrió lo mismo con la demanda de Banca March por 36 millones. La empresaria tiene pendientes otros tres pleitos con bancos que otorgaron préstamos a Room Mate con avales que ella niega haber firmado. Las entidades demandantes son Bankinter, Societé Generale y Deutsche Bank, según informan fuentes conocedoras de los procedimientos.

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